El hecho ocurrió durante la madrugada del 22 de agosto de 2024 en una vivienda del barrio Malvinas Argentinas. Los asaltantes escalaron un paredón, arrancaron una reja e irrumpieron en la casa mientras la víctima dormía. Uno de los autores recibió una pena de 3 años y 8 meses de prisión, mientras que el otro mayor continúa prófugo.
Uno de los dos delincuentes adultos que en 2024 llevaron a un adolescente a participar de un violento asalto contra una jubilada en el barrio Malvinas Argentinas fue condenado a 3 años y 8 años de prisión en los últimos días, mientras que el otro nunca fue identificado.
El ataque se registró en plena madrugada, cuando el grupo escaló un paredón, arrancó una reja e irrumpió en la vivienda de la víctima mientras dormía. Según dio por acreditado la Justicia, todo ocurrió cerca de la 1.15 de la madrugada del 22 de agosto de 2024 en una vivienda ubicada en Chacabuco al 7400.
Casi dos años después del hecho, uno de los mayores involucrados, Diego Agustín Pacheco, fue condenado en un juicio abreviado por el robo y por un segundo episodio ocurrido minutos más tarde en una casa lindera. El restante adulto implicado continúa prófugo, mientras que el adolescente, identificado en la causa por sus iniciales, tenía 15 años al momento del hecho, debido a lo cual no era punible para la ley penal argentina de ese momento.
Conforme acreditó el fiscal Mariano Moyano en su investigación, los tres delincuentes llegaron hasta el patio trasero de la propiedad y escalaron una medianera de aproximadamente dos metros de altura. Después arrancaron violentamente una reja metálica de grandes dimensiones que protegía una ventana y lograron ingresar al interior de la casa.
Dentro de la vivienda se encontraba sola la jubilada de 82 años, que estaba acostada mirando televisión cuando uno de los asaltantes apareció en su habitación.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, el delincuente le tapó la boca y la amenazó mientras le decía que le “iba a cortar las manos” si gritaba o intentaba pedir ayuda. Mientras tanto, los otros dos recorrían los distintos ambientes de la casa en busca de dinero y objetos de valor.
La secuencia se extendió durante aproximadamente media hora. Durante ese tiempo, los ladrones revolvieron cajones, muebles y pertenencias personales. Se llevaron dinero en efectivo, alianzas, joyas, documentación, un teléfono celular Motorola, llaves de la vivienda y distintos elementos de bijouterie.
En su declaración testimonial, la víctima recordó que el hombre que permaneció junto a ella durante gran parte del robo era el más violento del grupo y que incluso hablaba por teléfono con otra persona mientras controlaba que “todo estuviera bien”.
También contó que uno de los integrantes —rubio y de ojos claros— fue quien mantuvo un trato menos agresivo e incluso le acercó una pastilla cuando se sintió mal. Según le dijeron los propios delincuentes, habían entrado “por el techo”.
Antes de escapar dejaron la vivienda completamente revuelta. En el patio quedó tirada la reja arrancada y también una campera olvidada por uno de los autores.
Pero el episodio todavía no había terminado. Minutos después del asalto, Pacheco saltó hacia el patio de una vivienda lindera, ubicada sobre calle Armenia al 700, e intentó ingresar a la casa mientras decía que “lo perseguía la policía”.
La propietaria de la vivienda escuchó ruidos en el patio trasero y al abrir la puerta de la cocina se encontró cara a cara con el sospechoso. La mujer comenzó a forcejear con él mientras llamaba a sus hijos para pedir ayuda y entre todos lograron reducirlo hasta la llegada de la policía.
Ese episodio resultó decisivo para esclarecer el robo anterior: cuando los efectivos revisaron el patio donde Pacheco había sido retenido encontraron una bolsa con bijouterie y distintas pertenencias que luego fueron reconocidas como parte de los objetos robados minutos antes en la casa de la jubilada. Además, el detenido tenía en su poder llaves pertenecientes a la víctima.
Los policías también advirtieron que ambas viviendas estaban separadas apenas por una medianera y que desde allí podía verse claramente la ventana violentada de la casa asaltada.
Con esos elementos, la investigación logró reconstruir la secuencia completa y vincular a Pacheco con el robo.
En la sentencia, la jueza valoró especialmente como agravantes la nocturnidad del ataque y la edad de la víctima, al considerar que la mujer se encontraba en una situación de especial vulnerabilidad.
El fallo además declaró reincidente a Pacheco, quien contaba con antecedentes penales por delitos similares y que incluso se había fugado de un régimen abierto de detención pocas semanas antes de cometer estos hechos.