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Lo que deja Vigevani, una herencia pesada en Alvarado

Alvarado busca DT tras la caída ante Temperley. Osvaldo Nartallo dirigirá al equipo el próximo sábado ante San Telmo. Los dirigentes están resueltos a tomarse una semana con tal de realizar una elección de calidad. Y esperan el final de la primera rueda para agregarle dos buenos refuerzos a un plantel discreto.

por Sebastián Arana

 

El 0-1 del último domingo en el “José María Minella” no fue una derrota más para Alvarado. Jugó mal y pateó un “tirito” al arco en todo el partido. Nada nuevo bajo el sol, opinarán muchos. Pero esta vez una de las habituales imprudencias de Alan Robledo lo dejó en inferioridad numérica antes de la media hora y lo expuso a otra derrota.

Ciertas señales incrementaron la preocupación de los dirigentes, quienes se reunieron en un hotel a analizar la situación apenas un par de horas después del partido. Por caso, el “berrinche” de Gonzalo Lamardo cuando llegó al banco de suplentes ni bien fue sustituido. O el codazo de caliente de Franco Bellocq que le costó la expulsión cerca del final.

Cuatro horas después del pitazo final de Franco Acita, el órgano de prensa del club anunció la desvinculación de César Vigevani. No hubo demasiadas vueltas para ponerle punto final a una relación laboral que se pretendía durase, por lo menos, dos años.

Osvaldo Nartallo, DT de la primera local, dirigirá la primera práctica de la semana, prevista para las 16 este martes en la villa deportiva del club. Si no ocurre algo raro, él dirigirá al equipo el próximo sábado en la crucial visita a San Telmo. Ya actuó de “bombero” en un par de oportunidades la temporada anterior luego de los alejamientos de Gastón Coyette y Manuel Fernández.

Los nombres se empiezan a amontonar sobre la mesa de trabajo del presidente Emiliano Montes. Entre ellos el de dos ex: Walter Erviti y Juan Pablo Pumpido. También, entre otros, el de Ricardo Pancaldo, desvinculado hace algunas semanas de Deportivo Madryn.

“Vamos a tomarnos hasta la semana que viene. No tenemos ninguna opción clara. Debemos ver qué posibilidades hay, evaluarlas y luego tomar la mejor decisión”, sostuvo el lunes por la tarde el propio Montes.

Quien sea el elegido lo tendrá bien difícil. El equipo cayó a la penúltima posición con 14 puntos, solo por encima de San Telmo (11), su próximo rival, y si el torneo finalizara hoy debería jugar un partido ante Aldosivi para definir un tercer descenso.

Alvarado, además, tiene la peor diferencia de gol de la Zona A (-8), es el segundo equipo con menos goles convertidos (9) y el segundo con más tantos recibidos (17).

Sin embargo, si bien los números son sombríos, lo que mayor preocupación genera es el material que el nuevo entrenador dispondrá para afrontar la empresa de mantener la categoría.

Vigevani deja tras de sí un plantel apenas discreto y que se acortó mucho en estas primeras catorce fechas. En su defensa, a la hora de elegir, números más, números menos, tuvo el mismo presupuesto de la temporada anterior para maniobrar en un mercado cuyos valores se dispararon hacia arriba. Y ya la última temporada había sido de zozobras.

Su único gran acierto fue la contratación del arquero Juan Manuel Lungarzo, llegado de última a raíz del inconveniente cardíaco de Nereo Champagne. El ex Flandria fue responsable directo de varios de los pocos puntos que reunió el equipo.

Del resto, más allá de que el contexto desfavorable les quita todo lucimiento, no pueden faltar José Luis Fernández, Guido Vadalá y Mauro Albertengo. El voluntarioso Bettini se consolidó en el lateral derecho y, aún con contraindicaciones, Nicolás Ortiz y Alan Robledo (continuaba del último plantel) se afirmaron como la dupla central.

Todo lo demás es reemplazable. Vigevani, por caso, eligió jugar los últimos tres partidos con Leandro Lacunza (que casi no toca la pelota con la zurda) como lateral izquierdo porque no confiaba ni en Luis Olivera ni en Nicolás Ihitz. Y lo reconfirmó para el último partido pese a cometer el error que derivó en el penal del primer gol de San Martín de Tucumán y en su reemplazo en el entretiempo.

La pobreza del mediocampo es franciscana. No es casualidad que el equipo apenas remate al arco rival.

El hincha ve a sus jugadores dos o tres partidos y les saca la ficha. “Corre mucho, pero no acierta un pase”, “va mucho para adelante, para atrás le cuesta”, “insinúa, pero no concreta”, son ejemplos de las semblanzas del tablón. Pero a varios de los jugadores llegados a Alvarado en el último mercado no da ni para semblantearlos de tan inadvertidos que pasaron en estas primeras catorce fechas.

Vigevani miraba para atrás cuando los partidos venían complicados -casi siempre- y en el banco no veía respuestas. A menos que ubicara a Vadalá entre los suplentes, una verdadera herejía con las carencias que tiene el equipo titular.

El próximo entrenador, en consecuencia, tiene delante suyo una tarea titánica. No sólo encontrar una manera de funcionar. Deberá, además, potenciar a algunos de estos futbolistas que de momento no dieron la talla. Y, por último, acertar en los dos refuerzos que Alvarado puede incorporar al cabo de la primera rueda.

Este equipo tiene la oportunidad de darse dos inyecciones de jerarquía. Y esta vez deben ser las correctas.

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