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Los 130 años de el “Ministerio de la Pelota” y su nexo con la política argentina

Los Gobiernos siempre tuvieron interés por manipularlo, manejarlo y controlarlo. Con el paso del tiempo, la AFA acumuló más poder que los clubes argentinos.

Por Augusto Morel

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ente rector del deporte número uno del país, ha sabido acumular gran capital económico, político y durante sus 130 años de vida, que se cumplen este martes. Una entidad que, por momentos, rivaliza e influye con las instituciones estatales.

“La AFA se convirtió en el ‘Ministerio de la Pelota‘ por el lugar que ocupa el fútbol en la Argentina. Los Gobiernos siempre tuvieron interés por manipularlo, manejarlo y controlarlo. Con el paso del tiempo, la AFA acumuló más poder que los clubes argentinos”, explica a EFE Sergio Levinsky, autor del libro: “AFA, el fútbol pasa, los negocios quedan“.

En 1930, con el primer golpe de Estado en el país, los políticos quedan proscritos y migran al fútbol. A partir de ese momento, la dirigencia tomó un color más fuerte, en parte gracias a las “barras de aliento” -devenidas hoy día en barras bravas o ultras-, que acompañaban a la clase política de la época.

De acuerdo con Levinsky, que también es periodista y sociólogo, los políticos generaban una influencia tal en las reuniones de la AFA que llegaron a perjudicar los ascensos de algunos de los clubes más reconocidos de la actualidad.

“A la gente de Racing le costó mucho Independiente, porque eran los obreros de las fábricas de Avellaneda y ellos eran ‘cajetillas’ (de clase alta), no aguantaban a los tipos vestidos de overoles en las reuniones. Racing llegó a pactar con (el club) Alumni para que no se retirara del fútbol por un tiempo para tapar el ascenso de Independiente”, relata.

La AFA fue fundada el 21 de febrero de 1893 en Buenos Aires como ‘Argentine Association Football League‘, por Alejandro Watson Hutton, un deportista y educador escocés que organizó la primera liga y es considerado el padre del fútbol argentino.

Y en 1934 se constituyó oficialmente como la Asociación del Fútbol Argentino, transformándose en la más antigua del continente americano y octava en el mundo. Además de ser la primera en afiliarse a la FIFA en 1912 y a la Conmebol, de la que es miembro fundador, desde 1916.

“Peso en la AFA”

Levinsky dice que la política interna y externa en la asociación se maneja por ejes: uno de ellos es la discusión de los votos con los que cada club manifiesta su representación en la toma de decisiones de los esquemas organizativos.

“Los clubes ‘chicos’ bogan por un voto por institución, pero los ‘grandes’ como Boca, River y Racing no están de acuerdo porque consideran que aportan más hinchas y socios. Ese debate es uno irresuelto en el fútbol argentino y, por ende, todos creen que son presas de la injusticia”, afirma.

“Hay una sospecha de corrupción en la afición. Los hinchas reclaman a los dirigentes del club que ‘tengan peso en la AFA’, por considerar que la asociación siempre va a perjudicar al equipo”, agrega.

“Tener peso”, se traduce en tener una persona dentro del organismo que responda por el club y medie en decisiones como la selección de árbitros más “benignos”, mayores días de descanso antes de cada partido o hasta la selección de los estadios donde juega la ‘Albiceleste’.

Un ejemplo de esto fue durante la última dictadura argentina, que organizó el Mundial de 1978 para recaudar dinero y tapar los crímenes de lesa humanidad. “La elección de estadios fue con base a las buenas relaciones que tenían esos dirigentes y esos clubes con los militares“, indica el experto.

En la actualidad, el sociólogo remarca que aunque la AFA tiene un discurso impoluto con la política en general, de fondo la institución “está presente”. “Es muy común que se recurra a los políticos para organizar los horarios de los partidos o las provincias y estadios que jugará la selección absoluta”, comenta.

Cuestiones mundialistas

Durante el Mundial de Qatar 2022, hubo “muchas molestias” en la embajada argentina del país anfitrión porque la AFA decidió ignorar a los diplomáticos apostados allí. “No hubo actos de recepción o festejos en la embajada por la consagración mundialista, a partir de que la institución ni siquiera les contestaba los correos”, revela Levinsky.

Para el de 2030, la FIFA todavía evalúa a los posibles candidatos, entre los que está Argentina como coanfitriona junto a Uruguay -a raíz de que se cumplirán 100 años del primer campeonato del mundo-, Paraguay y Chile.

“Esa candidatura tiene mucho para ganar, pero la gran cantidad de países complica la situación. Además, cada país cambiará o no de gobierno antes de que llegue la fecha, que sumado a la inacción de los dirigentes en cuestiones operativas beneficia la candidatura de España, Portugal y Ucrania”, opina el autor.

EFE.

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