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Los ángeles “disco” de Elie Saab

La colección primavera-verano 2017 del libanés estuvo cargada de estampados, encaje y bordados en blanco, negro y mucho brillo que alternaron con tonos casi flúor.

por María D. Valderrama

PARIS, Francia.- El libanés Elie Saab, uno de los diseñadores favoritos de las celebridades, evocó la edad de oro de la música disco en su desfile de París con una colección divertida y sensual en la que presentó además sus primeros modelos de gafas de sol.

Estrellas de colores como símbolo de una línea primavera-verano 2017 cargada de estampados, encaje y bordados en blanco, negro y mucho brillo que alternaron con tonos casi flúor como el turquesa, fucsia, verde y rojo eléctrico.

Elie Saab no pierde la ocasión de ofrecer nuevas siluetas ultraglamurosas, con formas muy fluidas: capas, blusones, chaquetas y vestidos se mueven al ritmo del caminar de las modelos marcando sus cuerpos.

Las estrellas también ilustraron accesorios como collares y cinturones pero también bolsos; el icónico Le 31 de la firma se llenó de estrellas en una versión “patchwork”.

La idea era perder el sentido de lo que es un “look” de día o de noche, ya que todo se convirtió en uno en este desfile con el que la marca aprovechó también para presentar su línea de gafas de sol, a juego con la colección en un aroma muy años setenta: diseños extragrandes cuadrados o redondos en los colores de la temporada.

Al desfile, celebrado en el pabellón efímero instalado en el jardín de las Tullerías de París con motivo de la Semana de la Moda, no faltaron las seguidoras del diseñador libanés como la actriz Diane Kruger, la modelo Nieves Álvarez y la ex modelo y diseñadora Naty Abascal.

Elie Saab presume además, a menudo, de presentar uno de los mejores elencos de modelos con “tops” de la talla de Karlie Kloss, Sara Sampaio, Hailey Baldwin, sobrina del actor Alec Baldwin, Romee y Gigi Hadid, que cerró el desfile con un vestido largo de noche negro y azul con un prominente escote en “v” y largos flecos en la falda.

Y del Líbano a la India, con los artesanales diseños de Rahul Mishra, que cada temporada lleva a París las creaciones más delicadas.

En esta ocasión estuvieron inspiradas por los paisajes de la jungla y sus animales, tigres, pájaros y árboles bordados en sus diseños.

“No podés perder tus raíces ni tu identidad al mismo tiempo que intentas crear algo que sea aceptado por una audiencia global”, aseguró el modista a EFE tras el desfile, que fue introducido por el embajador de India en Francia, Mohan Kumar, quien habló con orgullo del trabajo que el equipo de Mishra hace en India.

Sus creaciones estuvieron cargadas de frescura, en una línea cargada de azules y blancos con algunos toques de amarillo y un par de “total looks” en negro para la noche.

Vestidos y falda a media pierna con volantes en estampados de cuadro estilo vichy en rojo y blanco o azul marino y blanco, superpuestos entre sí también en chaquetas y camisas.

Los bordados artesanales dibujaban el bajo de las faldas y las chaquetas con efectos tridimensionales, en particular destacaron dos vestidos en los bordados creaban redondeadas hombreras.

“Con estos bordados consigo introducir una moda más lenta. Hay un alma, una historia en la ropa que me encanta explorar y disfrutar”, declaró Mishra.

Las formas son, sin embargo, más relajadas que en otras ocasiones, como en su última colección otoño-invierno, donde el ejemplo de hombreras y chaquetas estructuradas protagonizaron casi el conjunto de la colección.

Acne Studios, de origen sueco, apostó por un futurista estilismo étnico en su desfile, en el que, a pesar de la combinación de estampados de apariencia hippy, las formas anchas o el maquillaje de las modelos, con pintalabios azules, parecían dar un aire de ciencia ficción.

Tonos caldera, marrones o rosas en blusas “oversize” con mangas interminables que se combinan con anchos pantalones que parecían hechos de fulares con flecos en los bajos, al igual que los maxivestidos, de corte recto y ultra largos.

En esta misma estética, Acne pareció subir a la pasarela las famosas alfombras bereber kilim transformadas en túnicas y vestidos, en un desfile de apariencia casi mística y, al mismo tiempo, de una modernidad calculada al milímetro.

EFE.

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