Interés general

Los dos caminos de la causa, a cuatro meses de la desaparición de Facundo

Los forenses iniciaron el proceso para saber si efectivamente son suyos los restos hallados en General Cerri y la causa de muerte. Por otro lado, la Justicia busca determinar si se trató de una desaparición forzada por parte de cuatro policías bonaerenses.

por Hernán Chiesa

A cuatro meses de la desaparición de Facundo Astudillo Castro, la investigación del caso recorre al menos dos caminos paralelos para intentar esclarecer lo que sucedió con el joven de 23 años: por un lado, expertos forenses iniciaron el proceso para saber si efectivamente son suyos los restos hallados y la causa de muerte, y por otro, investigadores judiciales avanzan en determinar si se trató de una desaparición forzada por parte de cuatro policías bonaerenses.

Expertos del Laboratorio de Genética Forense del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trabajan contrarreloj desde el jueves en la elaboración del ADN de los huesos hallados el 15 de agosto pasado en un cangrejal de la localidad bonaerense de General Daniel Cerri, cerca de Bahía Blanca.

Fuentes de la investigación aseguraron a Télam que la lupa está puesta en la ciudad de Córdoba, donde los médicos genetistas ya comenzaron con el proceso de clasificación de los restos óseos recibidos en un laboratorio exclusivo para huesos que posee el EAAF en la capital provincial.

Un experto en genética con acceso a la causa explicó a esta agencia que lo primero que se hace es un “lavado y cortado de la porción de hueso que se va a utilizar para extraer el ADN”, con el objetivo de “descontaminar totalmente el elemento y sacar cualquier ADN que pueda haber habido por contacto o por contaminación en el proceso de levantamiento del cuerpo, por más que se utilicen guantes o mascarillas”.

Luego, “el hueso se pulveriza como si fuera talco con un proceso mecánico y frío intenso, mediante la utilización de una máquina especial, llamada molino criogénico”, para luego someterlo a “un proceso químico del cual se obtiene el ADN purificado”.

Según el experto, ese ADN hay que cuantificarlo mediante una reacción llamada Real Time PCR (la misma que se utiliza para el Covid-19) y recién después se procede a la comparación con el patrón genético que aportaron Cristina Castro y José Luis Astudillo, los padres biológicos de Facundo, para ver si hay “match” (coincidencia).

Si bien la jueza federal de Bahía Blanca, María Gabriela Marrón, aseguró en un comunicado que el resultado podría demorar entre 10 y 15 días, los expertos aseguraron a Télam que la idea es poder entregar el resultado para el fin de semana próximo.

Mientras tanto, especialistas en más de siete disciplinas científicas, entre ellas médicos forenses, antropólogos, odontólogos y arqueólogos, también trabajan en la elaboración del informe de la autopsia sobre los restos que fue realizada el martes último en el laboratorio central del EAAF en el barrio porteño de Núñez.

Según fuentes de la investigación, cada uno de los 15 expertos que participaron de la autopsia elaborará su propio informe para, finalmente, integrarlo en un resultado final que será entregado a la jueza Marrón en un plazo de entre 40 y 60 días.

Una de las claves de la autopsia -explicó un investigador del caso- está en manos de la experta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Nora Maidana, quien es especialista en Diatomeas, es decir, microorganismos vegetales, minerales o animales propios y característicos de cada lugar.

“Esas diatomeas, cuando alguien se ahoga, se depositan a través del torrente sanguíneo en el corazón o en la médula ósea. Si eso se halla en la médula, indica sin duda que murió ahogado”, dijo a Télam un forense consultado.

En forma paralela a la cuestión científica trabajan los investigadores judiciales a cargo del expediente, quienes aguardan para los próximos días los resultados de distintos peritajes ordenados sobre un patrullero, libros de guardia y tres teléfonos celulares secuestrados durante un allanamiento realizado el martes pasado en una seccional de la Unidad de Prevención de Policía Local (UPPL) de Bahía Blanca.

Sobre el Toyota Etios asignado a esa dependencia y que, según su GPS, circuló 9 días después de la desaparición de Facundo por el cangrejal donde fueron hallados los restos, el fiscal federal bahiense Santiago Ulpiano Martínez encomendó “un minucioso estudio pericial” que permita “constatar si se encuentran rastros biológicos, huellas dactiloscópicas u objetos dentro del vehículo que puedan pertenecer o vincularse” al joven de 23 años.

Por otra parte, los expertos del área de Ciberdelito de la PFA recibieron los tres teléfonos celulares secuestrados a los efectivos de la comisaría bahiense para que puedan extraer los datos de los dispositivos y realizar una impresión de toda la información obtenida.

También se le solicitó a la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado del Poder Judicial de la Nación (Dajudeco) que aporte los registros de llamadas entrantes y salientes, entre el 30 de abril y el 30 de mayo pasados.

El fiscal Ulpiano Martínez, ahora con la colaboración de otros dos fiscales (Andres Heim y Horacio Azzolín) y la jueza Marrón quieren determinar si alguno de los efectivos de esa dependencia policial pudo haber tenido algún tipo de responsabilidad en la desaparición de Facundo.

En este contexto, Cristina Castro fue recibida el lunes último por el presidente Alberto Fernández, quien ya se había comunicado en varias oportunidades con ella telefónicamente y le volvió a plantear su solidaridad y se puso a su disposición.

También, el jueves pasado, la mujer se reunió con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, ante quien insistió en responsabilizar a la Policía provincial en la desaparición de su hijo.

Télam.

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