CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Interés general 27 de junio de 2026

¿Los gatos necesitan bañarse? Mitos y recomendaciones sobre su higiene

Aunque el acicalamiento diario suele ser suficiente, algunos felinos necesitan baños ocasionales. La edad, problemas de movilidad o el contacto con sustancias nocivas son algunas de las situaciones que justifican una limpieza adicional.

Agregar La Capital en
Comentarios

En esta nota

En Argentina, ocho de cada diez personas conviven con al menos una mascota y, en más de la mitad de esos hogares, hay gatos. A medida que aumenta la población felina, también crecen las consultas sobre sus cuidados básicos, especialmente en relación con la higiene y la necesidad de bañarlos.

La idea de que los gatos se limpian solos, que todos rechazan el agua o que el baño resulta perjudicial sigue muy instalada. Sin embargo, especialistas en bienestar animal coinciden en que no existe una regla única. La conveniencia de bañarlos depende de las características y necesidades de cada ejemplar.

Los gatos saludables mantienen su higiene a través del acicalamiento diario, por lo que, por regla general, no requieren baños frecuentes. Sin embargo, existen situaciones específicas donde la intervención humana se vuelve necesaria.

El baño resulta útil frente a suciedad difícil de remover, exceso de grasitud, formación de nudos o acumulación de pelo muerto. Además, es un recurso importante para animales mayores, con sobrepeso, movilidad reducida o aquellos que han entrado en contacto con sustancias peligrosas que no deberían ingerir al lamerse.

Un aspecto a considerar es que un cambio repentino en los hábitos de higiene del animal, como dejar de acicalarse o presentar el pelo inusualmente sucio o grasoso, puede ser un indicador de problemas de salud o dolor físico. En estos casos, el baño puede ayudar con la higiene, pero no sustituye la consulta veterinaria.

Entendiendo que el problema muchas veces no es el agua sino la pérdida de control y los estímulos desconocidos, existen propuestas y servicios de higiene que se diferencian de los procedimientos estandarizados para perros.

“Muchos creen que los gatos no deberían bañarse, pero al contrario, al no hacerlo hay algunos que contraen problemas de piel que no vemos, como seborrea o alergias. El mal cuidado lleva a que luego tengan que raparlos y con una buena higiene eso se evita”, destacan desde Lavakan.

Desmitificando creencias populares

Estudios y tendencias permiten aclarar varias ideas preconcebidas sobre la relación de los felinos con el agua y la higiene:

El rechazo al agua: No todos los gatos reaccionan de la misma manera. A menudo, el estrés asociado al baño no se debe al agua en sí, sino a factores del entorno como ruidos fuertes (el secador), superficies inestables, movimientos bruscos o manipulación excesiva.

La eficacia del acicalamiento: Si bien lamerse distribuye los aceites naturales y retira suciedad, no siempre es suficiente para eliminar residuos complejos o nudos, especialmente en gatos de pelo largo.

Frecuencia de baño: Bañar al animal más seguido no equivale a un mejor cuidado. El exceso de baños puede alterar los aceites naturales de la piel y generar estrés e irritación. La frecuencia de baño depende en gran medida del shampoo.

Productos adecuados: Es fundamental utilizar productos formulados específicamente para felinos. El shampoo para humanos o para perros puede alterar el equilibrio de su piel o contener ingredientes no aptos, lo cual representa un riesgo ya que el gato se lamerá posteriormente. Incluso el cepillo, no se usa el mismo que se usa para un perro.

Baño vs. Cepillado: Son prácticas complementarias. El cepillado es clave para el mantenimiento cotidiano, retirar pelo muerto y prevenir nudos, mientras que el baño atiende necesidades puntuales.