Interés general

Los grandes ganadores del domingo, el análisis de los votos marplatenses y lo que viene de cara al balotaje

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata

 

La contundente victoria que le dio la reelección al intendente Guillermo Montenegro, el triunfo de un candidato peronista a presidente (Sergio Massa) y a gobernador (Axel Kicillof) después de 12 años, la incorporación del ex intendente Gustavo Pulti a la Legislatura bonaerense, el rol que le tocará desempeñar a Maximiliano Abad como primer senador nacional de la historia marplatense, y la consolidación de la fortaleza política del libertario Alejandro Carrancio, diputado provincial electo y referente en la región, constituyeron los puntos salientes que arrojó la jornada comicial del domingo en Mar del Plata. Así, hubo diferentes motivos para celebrar en las tres fuerzas políticas que acapararon las voluntades del electorado local -Unión por la Patria, Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza- pero, al mismo tiempo, en los citados bunkers también, paradójicamente, hubo espacio para la tristeza, desilusión y preocupación.

 

 

En este contexto, en Juntos por el Cambio convivían las sonrisas por la reelección de Montenegro con la desazón por los pobres resultados obtenidos por el candidato a gobernador Néstor Grindetti y a presidenta, Patricia Bullrich, lo cual abre las puertas a una crisis interna en esa coalición. En Encuentro Marplatense hubo euforia por el “massazo” que se registró a lo largo y a lo ancho del país y por la gran reelección del gobernador Axel Kicillof y el triunfo en la Quinta Sección Electoral de la boleta encabezada por el intendente Gustavo Pulti, pero impotencia ante la imposibilidad de quedarse Fernanda Raverta con la comuna, algo que le viene siendo esquivo al peronismo desde hace siete décadas. En el búnker de La Libertad Avanza, el diputado provincial electo y actual concejal Alejandro Carrancio celebraba la incorporación de dos concejales de su propio riñón, del legislador provincial Martín Abonjo y de la diputada nacional marplatense Juliana Santillán, pero se lamentaban por la sangría de votos que tuvo el candidato a intendente, Rolando Demaio, con relación a Javier Milei y claro está, por el segundo puesto del líder libertario en la general cuando todo parecía indicar que se quedaría con el primer lugar.

 

 

Mucha tela para cortar quedó a la hora de analizar los números que arrojaron los comicios en General Pueyrredon. Computados el 99,05% de los votos, Guillermo Montenegro se quedó el domingo con 159.263 sufragios de marplatenses y batanenses, el 41,23% del total. Así, sumó 20.351 votos más, o 5,33 puntos más que Fernanda Raverta -en las PASO habían sido 30.035 más- aunque con respecto a la elección de hace cuatro años, amplió la ventaja. En 2019 Montenegro y Raverta habían quedado separados por sólo 9.712 sufragios (2,32 puntos). El intendente, cuyas acciones en el seno del PRO crecieron a partir del resultado obtenido -solo equiparable al logrado por Diego Valenzuela en 3 de Febrero- logró el domingo 37.511 adhesiones más que la candidata presidencial de su fuerza, Patricia Bullrich (12 puntos de corte) y 28.757 más que Néstor Grindetti. Y un dato que no deja de llamar la atención: el jefe comunal se quedó esta vez con 19.465 votos más que los que obtuvo en las PASO cuando fue en dos listas (la de Rodríguez Larreta y la de Bullrich). Si se compara la elección del domingo con la de 2019 cuando obtuvo su primer mandato, Montenegro tuvo 9.122 votos menos (168.385) pero un punto más (41,23% contra 40,3%).

 

 

“Escuchamos a los marplatenses y batanenses, estuvimos cerca y ese fue uno de los pilares de la victoria”, admitía Montenegro en medio de los austeros festejos, al tiempo que comentaba que esa noche debía responder al menos un millar de mensajes de Whatsapp. “Todos tienen mi teléfono”, reseñó acompañado por sus hijos. Si bien se trata el suyo de un triunfo más que destacable, teniendo en cuenta el contexto adverso que atravesó la coalición política de la que forma parte, tanto el jefe comunal como sus principales colaboradores son conscientes de que no recibieron un cheque en blanco de la ciudadanía. “Sabemos que el nivel de exigencias en esta segunda gestión será diferente. Y es lógico que haya más demandas. Habrá que estar a la altura pero sabiendo también que en la Argentina se inicia una nueva etapa”, explicaba uno de los funcionarios de su mayor confianza quien, lejos de “embriagarse con la victoria”, confiaba en que “no vendrán tiempos fáciles, aunque, en consonancia con este mensaje de fin de grieta formulado por Massa, creo que podemos pensar en escenarios interesantes en la relación con la Nación e incluso con la Provincia luego del triunfazo de Kicillof”.

 



Oficialmente, Montenegro se encargó de felicitar en la misma noche del domingo al mandatario bonaerense -“nos quedamos esperando el reconocimiento de Raverta que nunca llegó”, afirmaban cerca suyo- y se apresuró en aclarar que no se manifestará a favor de ninguno de los dos protagonistas del balotaje. “Yo no soy quién como para decirle a la gente a quién tiene que elegir”, señalaba en una extensa entrevista concedida a LA CAPITAL. Mientras, permanecerá expectante a lo que decida la mesa de conducción del PRO, en estado de ebullición, con referencia al rol a asumir por esa fuerza de cara al balotaje. Habrá ruido, mucho ruido, y un serio riesgo de fractura especialmente con la Unión Cívica Radical, partido que se opone categóricamente a apoyar a Javier Milei. Para muestra basta un botón: “Muchos radicales vamos a votar por Massa porque es la única opción democrática del balotaje”, ya avisó Federico Storani.

 



En este contexto, lo que suceda a nivel nacional puede llegar a tener coletazos en el plano local, donde la unidad entre PRO y UCR ha dado muestras de una gran fortaleza institucional. Entre Montenegro y el líder del radicalismo, Maximiliano Abad -quien el domingo logró convertirse en senador nacional, el primero en la historia de la ciudad- se estableció incluso una alianza de gobierno que soportó todos los temporales. “Hubo discusiones, peleas menores, patadas por debajo de la rodilla en estos cuatro años pero no le dimos el gusto de hacer volar todo por el aire como pretendían muchos de los nuestros”, coinciden en afirmar tanto cerca del intendente como del titular de la UCR bonaerense. De hecho, sostienen que el “modelo exportable” de gobernabilidad entre amarillos y boinas blancas en estas costas, hoy se convierte en un ejemplo a imitar. “Se ganó porque no hubo internas rimbombantes ni peleas estériles. Ganó la unidad. Que la cuenten como quieran”, apostilló un funcionario del gabinete de Montenegro, entusiasmado con el análisis del comportamiento del voto en este distrito. “Aunque suene raro, hubo 2.500 votos Montenegro-Massa”, dijo, largando solo una de las tantas perlitas cosechadas durante la tarea de comparar los partes de sus fiscales de mesas.

 

“Sos el séptimo intendente de la democracia. Se viene la séptima para Boca”, le disparó al intendente uno de los empleados de la estación de servicio Don Félix -la Shell de Constitución y la costa-, cuando en la noche del lunes arribaron al lugar Montenegro, su esposa Eugenia Pruzzo y sus hijos para la cena de festejo familiar post campaña -vacío, papas fritas, fideos y ensaladas, agua mineral y gaseosas- en ese espacio. Efectivamente, como bien lo acotara el empleado que lo abordó, Montenegro es el séptimo intendente en estos 40 años de democracia, y uno de los cuatro -junto a Angel Roig, Elio Aprile y Gustavo Pulti- que logró acceder a la reelección. Tras haber logrado el 41,23% de los votos, superó a lo logrado por Angel Roig en su segundo mandato (29,7%), Mario Russak (29,9%), Elio Aprile en su primer triunfo (39,2%) y Gustavo Pulti en sus dos mandatos (33,9% y 39,2% respectivamente) Lo que se mantiene inalterable -y seguramente continuará así durante muchos años más- es el récord obtenido por Elio Aprile en su reelección, el 24 de octubre de 1999, cuando obtuvo el 61% de los votos, con la Alianza, lo que le permitió instalar 8 concejales propios sobre 12 en juego.

 

 

También en la sede de Encuentro Marplatense, uno de los armadores políticos de esa fuerza jugaba con aquella imagen del vaso medio lleno y medio vacío. “Nos quedamos otra vez sin poder ganarle a Montenegro. Ahí tenés el vaso medio vacío. ¿El medio lleno?. Fernanda (por Raverta) sacó casi 30 mil votos más que en las PASO y no tuvo cortes”, sintetizó. Y si bien los resultados dejaron también como saldo que Montenegro contará con mayoría propia en el Concejo Deliberante, afirmaban que al igual que Juntos, Encuentro Marplatense incorporará cinco concejales, dando por hecho que será propio el que se discute, por sólo un puñado de votos, con La Libertad Avanza que pretende ese espacio para Juan Pi de la Serra. “Contamos parte por parte y esa banca va a ser para Diego García, lo cual va a quedar totalmente confirmado cuando se realice el recuento de votos en pocos días más”, confiaron.

 

 

Lo cierto fue que, computados el 99,05% de los votos, se determinó que Fernanda Raverta logró 138.912 votos, el 35,96 por ciento del total, apenas 91 votos menos que Axel Kicillof y 2.078 menos que Sergio Massa. Asimismo, se determinó que logró 2.680 votos más que su socio fundador de Encuentro Marplatense, el ex intendente y diputado provincial electo, Gustavo Pulti, quien también después de más de una década, colocó en lo más alto del podio al peronismo en la Quinta Sección Electoral. En lucha de marplatenses, la lista de Unión por la Patria aventajó por 5.849 sufragios a la de Juntos, encabezada por el también futuro diputado provincial Diego Garciarena y por 37.686 a la de La Libertad Avanza del también legislador electo Alejandro Carrancio. Cabe destacar que además de ellos tres, se incorporarán a la legislatura bonaerense dos marplatenses más: Gastón Abonjo (LLA) y Sofía Pomponio (JxC).

 

 

Otro de los ganadores del domingo fue Juan Manuel Cheppi, concejal electo por Encuentro Marplatense, y funcionario del gobierno nacional más que cercano a Sergio Massa. De hecho, el domingo dejó al atardecer el búnker de Encuentro Marplatense para viajar a CABA y celebrar junto a su jefe político, quien se impuso en 13 de las 24 provincias con un resultado vital en el distrito clave, Buenos Aires, que reúne al 37% el electorado. Cheppi resaltaba que la mejora de la performance del candidato presidencial de Unión por la Patria, quedó en evidencia con el incremento de provincias en las que se impuso con respecto a las PASO de agosto, ya que pasó de cinco a 13, mientras que el de La Libertad Avanza, Javier Milei, bajó de 16 a diez y Juntos por el Cambio cayó de victorias en tres distritos a sólo en uno. Massa logró pintar de celeste las cinco provincias que había ganado en las PASO, Buenos Aires, Santiago del Estero, Catamarca, Chaco y Formosa, mientras que sumó triunfos en otras ocho: Tucumán, La Rioja, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

 

 

Por su parte, Milei pintó de violeta Córdoba; Santa Fe; Mendoza; Misiones; Jujuy; Salta; San Juan; San Luis; Neuquén y Chubut. En esas diez provincias ya había triunfado en las PASO. Pero el libertario no sólo no logró sumar ningún distrito este domingo, sino que además no retuvo seis provincias en las que había sido el más votado, las cuales se las arrebató Massa, que fueron Tucumán, la Rioja, La Pampa, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En todas ellas Milei pasó de primero a segundo y Patricia Bullrich quedó tercera. En tanto, Juntos por el Cambio, en la suma de Bullrich con Horacio Rodríguez Larreta, se había impuesto en las PASO en tres distritos, pero este domingo retuvo sólo uno, la Ciudad de Buenos Aires, ya que Entre Ríos y Corrientes dejaron el color amarillo y pasaron al celeste de Unión por la Patria. Otro dato que dejó el mapa de las provincias fue que en las que Milei logró volver a ganar, en la mayoría de ellas lo hizo por un margen más estrecho frente a Massa en comparación a las PASO. Massa, en definitiva, sumó casi 3 millones de votos desde las PASO, Bullrich perdió más de dos millones y Milei ganó 500 mil.

 

 

Para el secretario de Economía del Conocimiento de la Nación, Juan Manuel Cheppi, Sergio Massa “será un gran presidente” por lo que en esta etapa que se viene camino al balotaje “los dirigentes deben ponerse de acuerdo y trabajar unidos”. El funcionario marplatense consideró que el país “no se salva con líderes que se cortan solos, y que vienen de un día para el otro, sino que esto es entre todos y ampliando y convocando también una unidad nacional, que es lo que Sergio viene planteando en todos estos días y que hoy comenzamos a construir y que Mar del Plata no queda ajeno a esto”. Y con respecto al balotaje, dijo que es necesario en esta etapa que se viene camino a la segunda vuelta, “sumar apoyo dirigencial y partidario, ir a buscar a los radicales, a los socialistas, al mismo intendente en nuestro caso, que ayer ganó, que se expresó”. A lo que añadió: “Pero más allá de los acuerdos entre nosotros, tiene que ser también una propuesta amplia hacia toda la ciudadanía y en nuestro caso contarle a los marplatenses qué es lo que queremos para lo que viene y lo que Sergio Massa puede aportar junto con Axel para Mar del Plata”. Otro de los referentes del “massismo” en Mar del Plata, actual director de Desarrollo Turístico de Aerolíneas Argentinas, Ariel Ciano, pronosticó que Sergio Massa “será un gran presidente de un gobierno de unidad nacional. Con Massa -enfatizó- la grieta murió y empieza una nueva etapa”.

 

 

Párrafo aparte para el triunfo de Axel Kicillof. El postulante de Unión por la Patria cosechó el 44,87 por ciento, con 3.686.366 votos, creciendo casi diez puntos en comparación con el resultado de las PASO: el 13 de agosto había obtenido 36,41%. Aventajó por amplia diferencia a Néstor Grindetti (26,62%) y a Carolina Píparo (24,59%). Kicillof aseguró que los intendentes peronistas fueron “artífices del triunfo”. De hecho, los candidatos a intendentes de Unión por la Patria ganaron 34 de los 40 municipios bonaerenses. En las comunas del conurbano más pobladas e históricamente peronistas, UxP amplió el margen de distancia en La Matanza, “capital del peronismo”, donde Fernando Espinoza fue reelecto y cosechó el 53%, y en Lomas de Zamora, donde a pesar del caso Insaurralde y el uso que hizo de eso la oposición, Federico Otermín superó el 50% de los votos. También en la tercera sección electoral, su tradicional bastión, el peronismo recuperó Lanús con la victoria de Julián Álvarez, quien se impuso a Diego Kravetz, candidato de Néstor Grindetti, uno de los grandes perdedores de la jornada. En tanto en Quilmes, la camporista Mayra Mendoza hizo una gran reelección al superar los 50 puntos y sacarle más de 20 a su competidor Martiniano Molina de JxC. De esta manera, no solo fue la primera mujer en ser intendenta, sino también la primera en reelegir. En otro distrito emblema del peronismo por su peso histórico, Berisso, logró la reelección Fabián Gagliardi.

 

 

En tanto, aunque no sorprendieron, también fueron contundentes los triunfos justicialistas de la tercera sección en Ensenada, Florencio Varela, Berazategui, Avellaneda y Almirante Brown. En la primera sección electoral, el peronismo retuvo Ituzaingó y también reeligieron los intendentes de Morón, Lucas Ghi y de Moreno, Mariel Fernández. En Merlo volverá a encabezar el municipio Gustavo «El Tano» Menéndez. En Hurlingham, el camporista Damián Selci ratificó su muy buen desempeño de las PASO y tendrá su primer mandato completo, ya que había sido intendente interino. A la vez, tras ocho años de gobierno macrista de Julio Garro, la capital de la provincia de Buenos Aires se encuentra muy cerca de volver a manos del peronismo con la parcial victoria de Julio Alak en el escrutinio provisorio. En una de las elecciones más parejas, el ministro de Justicia y Derechos Humanos bonaerense y ex intendente de la ciudad entre 1991 y 2007 obtuvo 0,2 puntos más que el actual intendente Julio Garro, lo que representa casi 900 votos. La victoria final se conocerá en las próximas horas cuando se conozca el escrutinio definitivo.

 

 

En el interior de la provincia Unión por la Patria no se quedó atrás. Dio el batacazo en Bahía Blanca, la ciudad más poblada de la sexta sección electoral e históricamente adversa, con la victoria de Federico Susbielles. En esa sección también recuperó Coronel Rosales. En la séptima sección el peronismo ganó en sus dos principales distritos, Olavarría y Azul, y también volvió a sus manos Salliqueló. También volvió a ganar en Dolores, Brandsen, Bragado, Suipacha, Carmen de Patagones y Tres Arroyos. A su vez, a pesar de las derrotas hubo muy buenos números en Junín.

 

 

En relación con el análisis de los números locales, el candidato a intendente de La Libertad Avanza, Rolando Demaio, obtuvo 75.172 votos, el 19,46% del total. El libertario, si bien perdió sólo 70 votos entre las PASO y las generales del domingo, sufrió el corte de boletas. A la hora del conteo, se determinó que consiguió 23.374 votos menos que Alejandro Carrancio (diputado provincial), 24.966 menos que Carolina Píparo (candidata a gobernadora) y 38.292 menos que el candidato presidencial, ahora incorporado al balotaje, Javier Milei. “Es la primera vez que nos presentamos y es difícil luchar contra dos franquicias que están consolidadas desde hace mucho tiempo, que se vienen alternando en el poder y tienen recursos del Estado”, expresó el diputado provincial electo, Alejandro Carrancio, en el búnker libertario. Y a propósito de su futura tarea legislativa, dejó un mensaje alentador. “Tenemos una oportunidad especial -dijo- dado que han entrado varios legisladores provinciales de todos los partidos políticos que son marplatenses y eso nos da la posibilidad de unirnos pensando en cosas que sean buenas para la ciudad y nos va a dar la chance de traer cosas positivas para los vecinos. Me parece que ese es un buen desafío”, concluyó.

 

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