Los números negativos son mirados de reojo por los apóstoles del equilibrio fiscal. Neme administra la escasez y sabe que vienen meses difíciles. Tras el pedido de aumento de boleto, vuelve el debate por el pliego del transporte.
Por Ramiro Melucci
“¿Qué hacemos con esto?”, preguntó uno de los integrantes del bloque de La Libertad Avanza, aliado del PRO en el gobierno local, cuando llegaron al Concejo Deliberante las rendiciones de cuenta del gobierno municipal. Quería saber si había que acompañarlas con los ojos cerrados o había margen para otra cosa. “Vamos a analizarlo”, se limitaron a responderle, sin despejar la incógnita.
La duda tiene varias explicaciones. La primera es el choque frontal entre lo que reflejaron los números municipales en 2025 y la bandera del equilibrio fiscal que lleva en alto el bloque libertario. El ejercicio de la administración central y los entes descentralizados (Emsur, Emvial, Emturyc y Emder) arrojó un déficit presupuestario de $ 7.437 millones, un 155% superior al de 2024. ¿Pueden los libertarios avalar esos números cuando para la aprobación del presupuesto 2026 le exigieron al municipio un proyecto que no fuera deficitario, que tuviera equilibrio fiscal y prescindiera de aumentos de tasas por encima del 11%? La coherencia indicaría que no.
Hay, sin embargo, otras coherencias en disputa. Mientras el municipio ejecutaba el presupuesto 2025, La Libertad Avanza eligió como principal representante electoral en Mar del Plata y la región a Guillermo Montenegro, el máximo responsable de cómo la Municipalidad ejecutó el presupuesto. ¿No es incoherente elegirlo por su peso electoral, con elogios a la gestión municipal, y luego desconocer las vicisitudes que llevaron a los números en rojo? Parecería que sí.
Es probable que la encrucijada del bloque que responde a Alejandro Carrancio –y en última instancia a Karina Milei– haya sumado escollos el último miércoles, cuando el oficialista Fernando Muro ensayó la primera explicación del déficit en la Comisión de Hacienda del Concejo Deliberante. Muro, que responde a Montenegro como todo el bloque oficialista, dijo que el resultado presupuestario obedeció, por un lado, al aumento del gasto en personal derivado de la inflación (como si la paritaria la hubiera firmado otra gestión). Fue puntilloso al observar la evolución del IPC: de la promesa inicial del 18,3% contemplada en el presupuesto al acumulado de 31,5% al cierre del año.
Por otro lado, mencionó las deudas de Nación y Provincia al fondo tripartito para el financiamiento del sistema educativo municipal. Son explicaciones razonables, pero al oído de los libertarios podrían sonar insuficientes y hasta irritantes: en las dos variables (la inflación y la deuda), el Gobierno nacional tiene la mayor responsabilidad.
El dilema está sobre la mesa. De votar a favor las rendiciones deficitarias, La Libertad Avanza no solo iría contra su discurso: también colisionaría con las posturas que, en otros municipios, plantean sus bloques de concejales. De rechazarlas, pondría en tensión la alianza local, que le permite conducir Obras Sanitarias y el Ente de Turismo. “No es fácil”, admitió uno de los miembros del bloque.
¿Pueden los libertarios avalar esos números cuando para la aprobación del presupuesto 2026 le exigieron al municipio un proyecto que no fuera deficitario, que tuviera equilibrio fiscal y prescindiera de aumentos de tasas por encima del 11%?
Los números municipales son apenas un aspecto de una realidad mucho más compleja. Los delitos crecen y no hay respuestas. La situación económica no brinda las señales prometidas. Los salarios pierden contra la inflación. El turismo cae a pesar de los esfuerzos del municipio por disimularlo en cada estadística. La pesca –otro sector crucial para Mar del Plata– grita pero no la escuchan los que la tienen que escuchar.
Tras los sucesivos aumentos de combustible, los empresarios del transporte pidieron un incremento de más de mil pesos en el precio del boleto. Como a fines de 2025 dejaron de regir las facultades del intendente para fijar la tarifa, la pelota cayó de nuevo en campo del Concejo. Habrá que ver si vuelve a rechazarla con una nueva delegación de facultades (esta vez para Agustín Neme) o si opta por definir la tarifa. Mientras toma forma esa decisión, el presidente de la Comisión de Movilidad Urbana, Guido García, pondrá desde mañana en tratamiento el nuevo pliego del transporte. Como para ir matizando el sinsabor del aumento con una conversación sobre el futuro del servicio.
📍 BACHEO EXPRESS
A las zonas en las que venimos trabajando se suma el sector de Colón, Dorrego, Independencia y Libertad.
Seguimos poniendo en condiciones las calles para mejorar la circulación y ordenar el espacio público. pic.twitter.com/TziO4VyXwi
— Agustin Neme (@agustin_neme) April 10, 2026
Sin plata y con poco margen de maniobra, Neme busca mostrar gestión con el bacheo exprés, la colocación de luminarias LED y el mejoramiento de los espacios públicos. Pero la gestión no solo es eso. Por donde se mire hay aspectos irresueltos. Y otros que con más atención podrían evitarse. Para ilustrarlo alcanza una muestra de la semana pasada. Los piqueteros cortaron la ruta 2 y dejaron a los vecinos de los barrios linderos aislados. Los que se dirigían a Mar del Plata y los que se volvían a sus hogares debieron retomar por Santa Clara. Pero esa fue apenas una de las dificultades: por el corte de ruta, la recolección de residuos no pasó y nadie tuvo el tino de enviarla cuando la manifestación ya había concluido. Las bolsas permanecieron más de un día en las calles, hasta la siguiente frecuencia. Si una prioridad es la limpieza de la ciudad, son cosas que no deberían suceder.
Neme volverá a juntar mañana al gabinete para describirle las penurias económicas y pedirle que redoble “la cercanía al vecino”. Contará que, en el primer trimestre, ingresaron $ 5.500 millones menos de lo correspondiente por coparticipación y que la recaudación está estancada. Que se vienen tres meses donde lo poco que ingresará se lo llevará en gran parte el pago a los agentes municipales y el contrato de la recolección, y que en ese marco sin creatividad no hay gestión posible.
Por momentos da la sensación de que los concejales de Montenegro plantean adrede una agenda paralela. Volvieron a poner al intendente de licencia en primer plano por el reclamo de Punta Mogotes a la Provincia, inmerso en una larga disputa judicial. Solo podría justificarse a partir de dos episodios ocurridos en la Comisión de Legislación. El avance de un pedido radical para que la Provincia “adopte las medidas necesarias para avanzar de manera efectiva en el traspaso al ámbito municipal” de la administración del complejo y la alternativa difícil de imaginar que arrimó Acción Marplatense: una reunión de los concejales con el gobernador Axel Kicillof o alguno de sus ministros para acercar posiciones.
El oficialismo también se alineó para frenar el intento de Diego García, de Unión por la Patria, de realizar una inspección en el Parque Municipal de los Deportes para ver los avances del proyecto de Minella Stadium. Argumentó que primero debe esperarse una respuesta del Ejecutivo sobre el contrato de concesión. Por lo bajo trascendió que el plan de obras todavía no está dentro del “plazo exigible”.
El gran problema es que, al margen de algún funcionario o concejal, nadie sabe cuándo comienza ese plazo porque no hay información pública al respecto. Lo único que se conoce es la decisión del Ejecutivo de otorgar una prórroga de 30 días para la presentación del proyecto ejecutivo de obra (decidida en enero) y la información de la empresa de que lo está elaborando (lo mencionó en un comunicado de hace dos semanas). Demasiado poco para una de las concesiones más importantes en la historia del municipio.