Arte y Espectáculos

Luciano Cáceres antes de llegar a Mar del Plata: “Siempre se dijo que el teatro iba a morir y está más vivo que nunca”

Se prepara para desembarcar con una obra audaz que el público de esta ciudad podrá ver en Semana Santa, desde el 2 al 5 de abril en Chauvín.

“Prefiero no llamarla carrera”, dijo Luciano Cáceres sobre su camino en la actuación, que según sus palabras, “es un oficio” que lo encuentra hoy en una instancia de “mucha solidez, disfrutando y aprendiendo, siempre atento a nuevas herramientas”.

El actor se presentará en Semana Santa en Mar del Plata (desde el 2 al 5 de abril en Chauvín) con la obra “Paraíso”, una original propuesta sobre cambios, masculinidades y vínculos, dijo en una entrevista con “Agenda real”, ciclo que conducen Marcelo Pasetti y Mariano Suárez por el streaming de Canal 8.

“Paraíso” es un unipersonal que narra la historia de Juan Valero, un empresario turístico bastante inescrupuloso que recibe un trasplante de corazón de una prostituta dominicana. “Eso le cambia la vida: empieza a percibir una sensibilidad distinta, femenina, y también toda otra cultura, sabores, gustos. Es un viaje de transformación muy especial”, adelantó.

Su llegada a ese texto se originó a partir de una búsqueda personal. “Venía de hacer Muerde, un unipersonal más rural y buscaba algo más urbano. Me enteré de esta obra que se había hecho en Madrid en 2023. Viajé, conocí a la autora, Inmaculada Alvear, hicimos una lectura en Casa de América y nos embarcamos en este proyecto que está funcionando muy bien”, agregó. “Sentí el deseo de completar un díptico: Muerde, rural; Paraíso, urbana. Es un enorme desafío de interpretación, de voz, de cuerpo y de emociones, en un universo más tecnológico”.

-¿Dónde se mete la obra: en lo íntimo, en lo social, en lo existencial?

-En todo. Habla del mundo masculino, de lo femenino, del racismo, de la identidad sexual, de las clases sociales. También del contraste entre esos paraísos turísticos hermosos y la pobreza que hay detrás. Tiene un trasfondo muy potente. La obra pasa por todos los climas: momentos de humor, otros muy emocionales.

-¿El público sale con respuestas o con más preguntas?

-Con muchas preguntas. No solo por lo emocional, sino por lo que te deja pensando: tus decisiones, los valores, cuánto pesa lo material frente a lo emocional, los vínculos, la familia, las experiencias. Todo lo que queda en el camino cuando uno corre detrás del dinero.

-En esta discusión sobre masculinidades, ¿qué respuesta ves en los hombres?

-Es una obra que interpela mucho. No es predigerida: requiere un espectador activo. Tiene lo inesperado. Te hace reír y emocionar. Hay algo muy fuerte en ese cruce de identidades que atraviesa el protagonista.

-En una sociedad lejos del “paraíso”, ¿qué propone la obra?

-Hoy se muestra mucho lo superficial, lo que queda bien en redes. Pero la profundidad es otra cosa. Y el teatro trabaja ahí, en lo que trasciende.

-¿El teatro sigue siendo refugio frente a lo digital?

-Sin duda. La experiencia en vivo no se compara con nada. Siempre se dijo que el teatro iba a morir, y está más vivo que nunca. Lo mismo pasa con los recitales o el arte: la gente busca experiencias.

-¿Cuál es tu paraíso personal?

-El bienestar de mi hija, sin dudas. Poder dedicarme a lo que amo. Y los vínculos: amistades, familia elegida. Ese abrazo de la gente que te quiere. También la posibilidad de generar conciencia con lo que hago.

-Te llevo a la política: hiciste un comentario que generó revuelo, dijiste que “a los políticos los tendríamos que poder rajar”…

-El votante de Milei es muy variado. Hay gente humilde, no solo empresarios. Creo que estamos en una crisis que viene de hace años. Mi comentario no fue partidario. Siento que los políticos están demasiado cómodos en el poder que les damos. Lo comparo con dirigir una obra: uno tiene que construir un camino común. Y muchas veces la política se aleja de eso.

-Contaste que tu padre te reveló que tenías una hermana en Venezuela…

-Sí, antes de morir me contó que en el exilio tuvo una relación y que después supo que había tenido una hija. Intenté buscarla, pero fue imposible. No sé si vive ni si sabe algo.

-¿Cómo te pegó esa historia?

-Entendiendo que eran otras épocas. Mi padre incluso descubrió antes de morir que tenía otros hermanos. Era otra realidad, otra forma de vivir.

Igual fue un gran padre, muy presente. Y mi vocación nació también gracias a él.

-Tu historia familiar parece de novela…

-Totalmente. Yo fui concebido en un teatro. Mi padre vivía ahí. Era todo bastante desprolijo, pero de ese amor salí yo. Después formaron familia.

-¿Qué heredaste de él?

-Nada de ese estilo de vida (risas). Tengo una hija, muy presente. Creo que eran otras épocas, otra masculinidad.

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