CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Arte y Espectáculos 9 de junio de 2026

Lucrecia Martel: “La mayor parte de nuestras horas es para pagar la luz, el gas, el alquiler, ¿para eso era que vivíamos?”

La directora de cine Lucrecia Martel llegará a Mar del Plata este fin de semana. Presentará su última película documental "Nuestra Tierra" y el libro "Un destino común", que contiene sus charlas y conversaciones desde 2009 hasta la actualidad.

Lucrecia Martel dirigió los largometrajes "La ciénaga", "La niña santa", "La mujer sin cabeza", "Zama" y "Nuestra Tierra". Esta última es una película documental que presentará en Mar del Plata.

Por Paola Galano 

 
“No estoy de acuerdo con que desperdiciemos una época de crisis”, dijo este martes la cineasta Lucrecia Martel, autora de películas clave del cine argentino contemporáneo, en una entrevista con LA CAPITAL.

Inteligente y conversadora, la artista oriunda de Salta analizó el presente, instó a la reflexión y dio claves para salir del pesimismo generalizado: “Aunque las épocas de crisis también las padecés económicamente, la vida se vuelve más difícil, pero son los momentos en donde es más clara la estructura del poder. La ves, porque se ejerce con impunidad. Entonces también son momentos buenos para pensar”.

Martel tendrá una intensa agenda en Mar del Plata el fin de semana que viene: el viernes dará una charla en Chauvín a las 20.30, tras las funciones de su nueva película “Nuestra Tierra”.

Y además, el sábado presentará el libro “Un destino común” (Caja Negra Editora) en la nueva edición de la Feria Invierno de Editoriales y Cultura Gráfica que se realizará este sábado y domingo en el Teatro Auditorium. “Un destino común para nuestra tierra” es el título de la conversación que mantendrá con la editora Malena Rey, el sábado a las 16, con entrada gratuita. A las 18 también se verá su película en el Auditorium.

 


“Viste que dicen que las mujeres con anteojos son las que menos bailan en la fiesta y tienen más tiempo para pensar. Es el prejuicio que en mi caso se confirma”


 

En “Nuestra Tierra”, su primer largometraje documental, Martel va a fondo con el asesinato de Javier Chocobar, el líder indígena de la comunidad de Chuschagasta, en Tucumán, ocurrida en 2009.

El juicio a los acusados de su asesinato es el disparador para meterse en la antigua historia de una comunidad originaria del interior tucumano, que busca defender sus tierras ante el avance de un empredimiento económico.

El entramado comunitario aparece plasmado bajo la mirada de Martel: fotografías de la intimidad de los miembros del grupo, planos desde drones que muestran la inmensidad del paisaje, el maltrato que siguen paciendo los indígenas, los vericuetos del juicio, entre otros elementos, forman parte de la película, que se estrenó luego de pasar por varios festivales de cine internacionales.

“Estamos muy contentos”, dijo sobre el recorrido del documental. “Sentimos que logramos los objetivos que teníamos y que pudimos establecer una conversación en estas circunstancias patéticas para el cine argentino, pero muy buenas para pensar y muy buenas para conversar y encontrarse con la gente”, agregó.

En el libro “Un destino común”, que publica las charlas de Martel desde 2009 a 2025, la autora señaló sobre este documental que fue el proyecto “más difícil y ambicioso” que encaró hasta el momento.

“Emprendimos algo difícil y está yendo bien. Una experiencia que yo no tenía con las otras películas es que me la piden muchísimo. Nosotros nos organizamos en la productora para poder dar respuesta, pero es una avalancha de pedidos de escuelas, de universidades, de salones comunitarios, de organizaciones sociales, eso es muy reconfortante: sentir que hiciste algo que la gente lo valora y le sirve para otras conversaciones que necesita tener como comunidad. Porque no es que se juntan a hablar de la película, se juntan a hablar de sus problemas y la película les sirve como disparador. Y para mí eso es lo mejor que puede pasar con el cine”, agregó.

 


“El Dios que se reinventó en América era mucho más benévolo que el que llegó”


 

-“Nuestra Tierra” empieza con planos cenitales y la voz de Mercedes Sosa cantando “Señor ten piedad de nosotros”, ¿hay un llamado a la espiritualidad, una suerte de panteísmo?

-Yo soy completamente agnóstica. He tenido por supuesto una educación religiosa en la escuela, no en mi familia. Lo que yo necesitaba era establecer también una conexión entre la comunidad, que es muy cristiana y muy devota, y mi propio pensamiento. Es un poco panteísmo, porque la Negra Sosa cantando una canción religiosa, sabiendo todos que ella era del PC y que su voz tiene tanta resonancia indígena, para mí es un poco panteísta, sí, estoy de acuerdo con eso. Aparte Dios, ¿sabes qué? toda vez que se canta a Dios, eso lo comprendí interactuando en fiestas populares… lo que nosotros consideramos la religiosidad te diría imperial, del Papa, de la Iglesia y todas esas autoridades, no es así como funciona a nivel popular. La religiosidad es de otra índole, esto lo repito todo el tiempo. El Dios que se reinventó en América era mucho más benévolo que el que llegó. El otro era un Dios imperial, un Dios de la guerra, un Dios de la conquista, y acá a Dios se lo reconvirtió en un Dios de la cosecha, del cuidado de la salud, de hecho es la gran devoción que hay en los cerros, es el Señor de la salud, que es una advocación de Cristo. Todo eso me parece que es muy pertinente, y entonces el prurito que yo podría haber tenido de poner una canción tan clásica como el Kyrie al comienzo de la película, me lo saqué muy rápido con esa comprobación.

-Un sincretismo ¿no? esa mezcla de cosas en América.

-Yo creo que no existe otra cosa que el sincretismo, ¿no? Dicen de la apropiación cultural, creo que todo es sincretismo, apropiación cultural, contaminación, siempre fue así, la historia de la humanidad, la historia del cristianismo es así. Querer ahora atribuir los sonidos que relacionamos con la iglesia a toda la jerarquía episcopal y papal, me parece un absurdo, es como si nos olvidáramos de cómo apareció el cristianismo.


martel lucrecia-1

 

“Me dijeron ‘mirá, el panorama es que solamente va a haber grandes inversiones para películas masivas y espectáculos tipo 3D, va a seguir existiendo un cine independiente que se financia con muy poquita plata y va a desaparecer el sector medio de las películas'”

 


-Frente al pesimismo actual, tu libro “Un destino común” viene a plantear caminos para salir de este ambiente apocalíptico en el que vivimos.

-En la época de la “La mujer sin cabeza” estaba en Nueva York en una cena con gente de dos o tres empresas independientes de cine. Pregunté, ¿cómo ven? ¿qué va a pasar? Ya estaban las plataformas que ya habían empezado a trabajar, y un poco estaba la experiencia de los canales que pasaban películas por cable. Me dijeron “mirá, el panorama es que solamente va a haber grandes inversiones para películas masivas y espectáculos tipo 3D, va a seguir existiendo un cine independiente que se financia con muy poquita plata y va a desaparecer el sector medio de las películas”, de directores europeos, de películas que están en los 30 millones de euros. Eso, más un montón de signos de derechización de la política en el mundo, me hicieron prestar mucha atención a que se podía venir una muy complicada. Aparte tengo que conversar con gente joven por mi trabajo y me di cuenta que a la par de eso iba creciendo una frustración enorme en la gente joven, un futuro muy incierto. Tuve mucha conciencia de eso, de que se venía gestando algo. Después año a año se fueron concentrando las casas productoras de narrativa audiovisual, ahora hay tres o cuatro empresas que son las que distribuyen el cine para el mundo. Y también había un cambio en la forma de ver esas cosas, de apreciarlas, en donde la voracidad con la que se consumían las series, los capítulos, las temporadas, no tenía una incidencia en los diálogos y en las conversaciones y en las reflexiones de las personas. Como que hacía poca mella, era como una narrativa que no hace mella. Yo llegué a ver muy poco, el último chispazo de los años 60, escuché testimonios de otra gente. Había una película en la semana que podía ser norteamericana, europea, brasilera, las opciones de ver cosas eran mayore. Había debates y conversaciones y cineclub y bares donde se encontraban a charlar. No genera eso la narrativa audiovisual hoy. Vi como fue empalideciendo eso.

-Reconociste el fenómeno…

-Todo eso a mi me fue confirmando que entrábamos en una zona oscura del siglo. Yo estoy con la gente joven. Y la verdad es que veo gente valiosa por todos lados y a veces un poco desagregada y atónita frente a lo que está pasando y bueno yo decidí trabajar para esa gente para que no se apabullen con lo que está pasando y encontremos alguna salida.

 


martel lucrecia-2

“El cine a mi me ayudó muchísimo a pensar, por eso reivindico mucho esa posibilidad que tiene el cine”


 

-Llegás a las nuevas generaciones.

-Es lo grato también para mi, eso me salvó de entrar en una depresión, aparte una cosa es cuando te agarra esto en la juventud y bueno todavía sentís la fuerza y otra vez cuando te agarra ya grande y decís “encima se viene algo feo y yo no tengo la fuerza”. Así que para mi ésto también me alimentó.

-¿Este perfil teórico que tenés, ensayístico, lo fuiste perfilando a medida que ibas avanzando en tu desarrollo cinematográfico o siempre lo tuviste?

-La verdad te digo el cine a mi me ayudó muchísimo a pensar, por eso reivindico mucho esa posibilidad que tiene el cine y lo útil que nos puede hacer en un momento como este. Me parece que es una herramienta muy poderosa en esta crisis mundial. Que lamentablemente está muy en manos del entretenimiento y de buena calidad te digo, porque lo tremendo que está pasando es que el entretenimiento es de buena calidad en cuanto a capacidad de entretener. Y entonces se te pasan dos o tres horas viendo pavadas que no te llevan a ninguna reflexión, a ninguna acción y ya está, pasó el día y mañana vas a encarar el trabajo y así. Desde muy chica le di mucho tiempo a pensar. Viste que dicen que las mujeres con anteojos son las que menos bailan en la fiesta y tienen más tiempo para pensar. Es el prejuicio que en mi caso se confirma. Le doy tiempo en mi vida a pensar y a darle vueltas a las cosas para tratar de entender y no es algo que me cueste, porque es muy divertido de hacer. Entonces leo mucho, converso mucho con mis amigos.

-¿Te genera alguna reflexión la muerte de el Indio Solari y las expresiones de amor en su velorio multitudinario?

-Para mí ha sido una enorme satisfacción ver, primero, la profundidad del legado del Indio en la gente, el amor que generó la obra de ese tipo en una cantidad de personas de las que uno puede sospechar, todo el tiempo y esto son prejuicios de clase, que no hay comprensión de lectura. Viste esas cosas que decimos la educación ha fallado por la comprensión de lectura, yo digo bueno, capaz que falló la escuela de la educación formal, pero acá vemos un ejemplo extraordinario. Es una poesía que no es fácil y que enloqueció a la gente. El nivel de educación que generó el Indio es altísimo, de hacerte pensar y eso es empatizar con el otro, ofrecer algo de mucha calidad, porque creés que el otro lo merece y lo comprende y lo comparte, entonces me dio todos los sentimientos de mucha felicidad. Hay tantas cosas deterioradas, pero hay algunas muy importantes. Influye en este sentimiento la plaza del otro día, del Ni Una Menos, como se reunió la gente para defender, para tratar de que haya atención hacia las mujeres que están en situación de vulnerabilidad. Todo eso me parecen datos muy hermosos de este país.


El libro "Un destino común" contiene las charlas de la directora en diversas instituciones.

El libro “Un destino común” (Caja Negra Editora) contiene las charlas de la directora en diversas instituciones.


-El poder de la poesía, a veces se dice que la poesía es muy críptica, que es para pocos y sin embargo la poesía del Indio tiene una fuerza arrolladora.

-Tendríamos que prestar atención, hay una crisis en la escuela, bueno miren, acá hay una poesía extraordinaria que le gusta a la gente, que sirve lo que dice, la hace pensar, la refleja, y en vez de estar escandalizándose y esperando que se produzca el malón, tomemos nota, fue una cosa conmovedora, poética, de unos sentimientos muy refinados y eso fue el mismo pueblo al que se lo acusa de tantas cosas. Tratá de pensar, de imaginarte, qué fenómeno de clase media, alta cultural, puede generar lo que pasó con la despedida del Indio.

-Creo que no hay.

-No está. Lo digo todo el tiempo, es alarmante la mala educación de las clases medias y altas, pongo las manos en el fuego, no hay ese nivel de reflexión y de poesías, no lo encontaríamos en un acontecimiento cultural del sector más beneficiado económicamente.

-¿Fue la experiencia de filmar Nuestra Tierra la que te llevó a pensar o a concretar esto de que no tenemos un destino común?

-Las charlas empezaron en el 2009, creo que la primera que hay en el libro es de 2009. Las charlas fueron sucediendo y mientras tanto yo iba haciendo, creo que es paralelo, sí, muy paralelo. Bueno, en verdad el crimen de Chocobar es del 2009 y yo tomo contacto con eso en el 2010 y ahí empiezo a trabajar hasta el año pasado. En el medio, bueno estuvo “Zama”. Fueron años en donde esta película de Nuestra Tierra estaba muy presente en mi pensamiento. En pensamiento y acción, porque teníamos que investigar, organizar cosas.

-¿Se puede establecer un diálogo entre “Zama”, tu película anterior, y “Nuestra Tierra”? Al menos yo lo establecí. 

-Sí, me parece muy correcto. Igual cualquier cosa que al público, o a vos se te ocurra, en donde veas una relación me parecerá absolutamente correcto. La evidencia es la aparición misma de esa idea.

-En ambas se ve el sometimiento físico y desde el lenguaje a las comunidades indígenas, el racismo en el siglo XVIII como en el presente también.

-Claro. Es que estas películas las hice muy paralelas en los primeros años, después solamente seguí con Nuestra Tierra, con la investigación sobre el crimen de Javier Chocobar.

-Una de las frases más fuertes del libro es “Cambiar el mundo es casi la única cosa atractiva que hay para hacer en nuestra existencia”.

-Es un placer, porque por supuesto que podríamos estar en este planeta y caminar con sigilo y tratar de no romper las plantas, no hacerle mal a los animales y andar curioseando, esa también sería una linda existencia. Pero si inevitablemente para tu propia existencia vas a modificar lo que te rodea, le vas a alterar la vida a otros, entonces, planeémoslo bien, tengamos buenas ideas, nos podemos equivocar, pero podemos corregir el rumbo también. Una vez estaba con Jesusa Rodríguez (actriz y directora de teatro de  México) almorzando con ella y Jesusa dijo que una de las culturas que vivió en lo que hoy es el territorio mexicano trabajaba cuatro meses, intensamente en la cosecha, en generar alivio para el momento en que ya no iba a ser posible estar sembrando y cosechando. Cuatro meses y después era el mantenimiento de las cosas de la casa y hacer obras. Y decía Jesusa, lo cual es bastante cierto en México, que por eso hay una cantidad de cosas que aparecen todo el tiempo, porque la gente estaba muy entregada a hacer cosas, tenía mucho tiempo para hacer estatuas, pulir piedras, construcciones. Y esa idea me parece hermosa. Nosotros fuimos dando vuelta a esa proporción y ahora la mayor parte de nuestras horas es para pagar la luz, pagar el gas, pagar el alquiler, pagar las expensas, y ¿para eso era que vivíamos? ¿Para pagar servicios? Es como que transformamos la existencia de nuestra especie en algo, pero terriblemente esclavo y encima se inventa esta maravilla de tecnología que es lo que se llama comercialmente Inteligencia Artificial, que es una cosa increíble, y en vez de ponerla en función de que, a ver, estábamos con un problema de crisis del trabajo, tratemos de que esta tecnología genere trabajo para todos y no, es todo al revés. La gente se patea en contra de sí misma todo el tiempo, es rarísimo, te digo. El otro día un amigo me decía, nunca me imaginé que nos íbamos a extinguir, no por un cataclismo, no por un tema ambiental, sino simplemente porque ya no íbamos a tener respeto por nosotros mismos, nos vamos a extinguir por falta de respeto.

 

Crédito de las fotografías: Coni Rosman.