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“Made in Lanús” celebra cuatro décadas de vigencia en el lugar donde todo comenzó

Con dirección de Luis Brandoni, y Alberto Ajaka, Malena Solda, Esteban Meloni y Vanesa González a cargo de los cuatro entrañables personajes, la puesta de Nelly Fernández Tiscornia promete seguir emocionando. La obra se presentará todos los lunes de la temporada en el teatro Atlas.

Arte y Espectáculos 4 de enero de 2026

Era un 3 de enero de 1986 en el Teatro Atlas de Mar del Plata. Luis Brandoni, Marta Bianchi, Leonor Manso y Patricio Contreras no lo sabían aún, pero estaban a punto de estrenar una obra que se convertiría en un clásico.

Sobre el texto de Nelly Fernández Tiscornia que aún hoy emociona hasta las lágrimas, “Made in Lanús”, dirigida en ese entonces por Jorge Paláz, tuvo dos temporadas consecutivas en Mar del Plata e inspiró -también con guión de Fernández Tiscornia, dirección de Juan José Jusid y los mismos protagonistas- la película “Made in Argentina” (estrenada en 1987).

La pieza volvió a conmover a marplatenses y turistas en el 2003. Esa vez con Hugo Arana, Víctor Laplace, Ana María Picchio y Soledad Silveyra como protagonistas y Manuel González Gil en la dirección. Fue una versión diferente, orientada al exilio económico o la resistencia en el marco de una nueva crisis, la del 2001, cuya herida aún sangraba.
Ahora Made in Lanús celebra sus cuatro décadas, con Luis Brandoni como director y con un elenco renovado pero maravillado con el texto y con los personajes: Alberto Ajaka, Malena Solda, Esteban Peloni y Vanesa González, quién hoy por primera vez mostrará al público su “Mabel”.

Tras el debut y la celebración de este lunes, 5 de enero, con torta incluida en el Atlas, todos los lunes, Made in Lanús, volverá a conmover al público con un texto inoxidable, emotivo, con sus dosis de humor, con las frases que nos vienen acompañando desde la década de los 80 y que -aunque no lo sepamos- se escucharon por primera vez en esa sala de Luro y Corrientes.

Todos tienen razón, todos están equivocados

“Made in Lanús” narra el reencuentro de La Yoli y el Negro, con Mabel y Osvaldo, quienes regresan a su barrio, a sus afectos, por primera vez desde su exilio.

Los cuatro se criaron juntos. Mabel, es la hermana del Negro y amiga de Yoli. Osvaldo era el vecino estudioso que salía poco y era muy comprometido con su investigación en psicología y sus ideas políticas y por lo que junto a Mabel y sus hijas pequeñas, se vio obligado a emigrar a Estados Unidos.

Marta Bianchi, Luis Brandoni, Leonor Manso y Patricio Contreras, en Mar del Plata en 1986.

Marta Bianchi, Luis Brandoni, Leonor Manso y Patricio Contreras, en Mar del Plata en 1986.

 

Yoli y el Negro se quedaron en Lanús y en ese tiempo de separación han acumulado deudas, problemas, incertidumbre, pero también amor, solidaridad, comunidad.

El reencuentro será un punto de inflexión en el que cada uno verá con perspectiva diferente los acontecimientos que atravesaron y la realidad actual.

Osvaldo y su nostalgia del barrio, el desarraigo y lo que sabe perdido, Mabel y su resentimiento hacia el país y quienes les dieron vuelta la cara en un momento de peligro. El Negro, que no aguanta más vivir al día y se tienta con la posibilidad de probar suerte en otro país. Y la Yoli, quién destaca los valores de Argentina, su esperanza de estar mejor “acá”.

Entre los cuatro, generan una profunda reflexión sobre el significado de la identidad argentina, los valores, pero sobre todo los afectos y el respeto.

Sobre la obra, los personajes y la experiencia de transitar tantas emociones en cada función, LA CAPITAL habló con los protagonistas de esta obra.

“Está cargada de simbología, por todos lados”, aseguró Alberto Ajaka, quién pone el cuerpo a El Negro.

“Está tan bien escrita que abarca todos los ciclos que vivimos en la Argentina, yo reconozco personajes, reconozco frases de amigos, de amigas, de parientes, de padres, de madres, es muy nuestra y sigue siéndolo 40 años más tarde”, apuntó Malena Solda, Yoli.

Esteban Meloni, quién intepreta a Osvaldo, en tanto, aportó: “Mirá lo bien que se miraron en los 80, que sigue siendo todavía un testimonio y sigue funcionando la obra. Parece escrita ahora y parece que le habla más al argentino de hoy que al del 86”.

Vanesa González aportó que “responde a cualquier actualidad que hayamos vivido. Pero en esta actualidad, donde hay tanta juventud preguntándose si estar acá, o irse, donde por momentos nos sentimos tan amenazados económica, financieramente, políticamente, es muy poderosa. Y más allá de eso, tenemos la unión cultural de lo que es para nosotros el afecto, de lo que es para nosotros el encuentro familiar, el encuentro de la amistad, que sigue siendo nuestra balsa siempre. La verdad que la obra es maravillosa, es profunda, está tan divinamente escrita, que estoy súper agradecida de ser parte de este proyecto”.

El Negro, la Yoli, Mabel, Osvaldo

Ajaka, quién transitará su primera temporada laboral en Mar del Plata con esta obra, habló del Negro. “No tiene ganas de resistir nada. Y creo que lo manifiesta, con su carácter así, medio chantún y dicharachero, bufonesco, y lo vive de manera natural. Se quiere ir. No aguanta más. Eso lo tiene bastante claro”.

Malena Solda, Alberto Ajaka, Esteban Peloni y Vanesa González, junto a Luis Brandoni, hoy director de la obra.

Malena Solda, Alberto Ajaka, Esteban Peloni y Vanesa González, junto a Luis Brandoni, hoy director de la obra.

Para el actor, “la obra está casi servida. Son bastante cercanos y visibles entre ellos, los cuatro personajes. Los cuatro tienen su punto de razón, su razón para tener la postura. Eso nos decía Beto, y lo repetí un montón, pero como soy contrera, pensaba que los cuatro están equivocados también, que es lo mismo, visto al revés. Ellos están muy unidos por el cariño y el afecto y saben que todo propósito es el de estar mejor. Simplemente entienden diferente qué es el estar mejor”.

Malena Solda definió que lo que más le gusta de Yoli es la posición que tiene el personaje. “No ve todo negativo. Muchas veces yo reconozco esta actitud muy nuestra de quejarnos. Está bueno en un sentido porque estamos despiertos y porque exigimos y porque somos personas inteligentes, pero hay veces en donde esa queja opaca o damos por sentados ciertos aspectos que tiene nuestra sociedad que no suceden en otros lugares del mundo, que suceden acá, que son nuestros y que son muy valorables, como por ejemplo la solidaridad con los vecinos, el preocuparse por el otro, el saber cómo está, el correr a ayudarlo si hay una inundación o si hay un incendio y que eso también nos define”.

“Nadie se define solo, nos definimos en función de los vínculos que tenemos con los demás. Eso lo rescata la Yoli y yo también lo rescato y creo que quedó muy en evidencia durante la pandemia”, aseveró la actriz. Y continuó: “me gusta cuando la Yoli dice que a pesar de todas las carencias que tuvo y que tiene en su vida, sabe que su hija va a poder estudiar y que va a tener una vida mejor. Y aunque a medida que pasan los años es más difícil poder ascender socialmente, seguimos teniendo, espero, una educación pública que le permite a la hija de un ama de casa y de un mecánico poder acceder a la universidad y soñar con una vida mejor y poder progresar”.

“Me parece que la parte positiva, lo que es ‘ser de Lanús’ o ser argentino, es lo que yo rescato de ella y lo que me emociona. Esto también de no querer que las cosas sean para hoy o para mañana, las cosas llevan un proceso y no todo es malo ni todo es bueno, hay avances y retrocesos, pero uno sigue peleando y no lo hace por uno mismo, lo hace por sus hijos o por los hijos de los demás, para la posteridad, para adelante. Ese pensamiento que no está de moda ahora, porque todo tiene que ser ya y nos frustra, me gusta cuando ella lo defiende”, sentenció.

Esteban Meloni, por su parte, recordó que cuando lo llamaron para ofrecerle hacer “Made In Lanus”, estaba en España. “Estaba terminando un trabajo y me estaba un poco preguntando qué hacer, para dónde ir, si quedarme o volver. Y fue un poco definitorio porque cuando mi representante me dijo ‘Made in Lanus’ en mi cabeza fue un sí rotundo”, contó.

Recuadro: La película, la obra y su impacto en los actuales protagonistas

Al actor y director le llama la atención cómo el lenguaje, las expresiones típicas de los 80 “funcionan espectacular”.

“La gente agradece mucho que hablemos con esas muletillas de la década del 80, que digamos esas frases que usamos en la vida cotidiana y no sabemos que son de Made un Lanus, como por ejemplo, ‘a mí me gusta acá’. O miles. En los 80 producía permanentemente, tanto el cine como el teatro argentino, producían frases icónicas. Había un poder de observación muy potente sobre nosotros mismos. Creo que lo hemos perdido bastante o hemos ido para otros lados en cuanto a mirarnos a nosotros mismos” reflexionó.

Sobre su búsqueda de su “Mabel”, Vanesa González compartió con LA CAPITAL que transita entre el amor por la familia y “una sensación de antipatria por el dolor de haberse ido de la manera que se fue con su familia, con sus hijas muy chiquititas”.

“Cuando miré la película otra vez, siendo adulta, me sirvió mucho el material que habían construido en la peli, porque hay un montón de momentos e instancias que en la obra no, circunstancias previas, la interna, la intimidad de este matrimonio, que no están en la obra, que transcurre en este comedor de la casa de la Yoli y el Negro”, reconoció la actriz quién aseveró que el personaje se completa “estando presente con mis compañeros. Siempre el trabajo es grupal. No hay nada que se pueda hacer ni decidir estando a solas, porque la verdad está cuando estamos todos ahí juntos”.

En el mismo escenario en el que la historia comenzó, la obra volverá a reunir al público en torno a un dilema aún vigente: qué significa irse, qué significa quedarse y, sobre todo, qué lugar ocupan los afectos en esa elección.