La Ciudad

Mar del Plata acapara las miradas en la previa de una temporada incierta

Kicillof anunciará sus definiciones para el verano. Montenegro lo espera tras una semana en que bajó la tensión entre el municipio y la Provincia. Raverta trae fondos para el dragado del Puerto y una foto de unidad del Frente de Todos.

Por Ramiro Melucci

“Cancelame el turno”. Guillermo Montenegro, que en la tarde del viernes debía asistir al kinesiólogo, pegó el faltazo. La rehabilitación de la operación de cadera a la que se sometió a fines de junio, y que marcha según lo planeado, puede esperar. Lo que no podía posponerse es el zoom que mantuvo con parte del gabinete bonaerense y los intendentes de localidades turísticas para afinar detalles de la temporada.

“No puedo adelantar mucho”, se selló la boca el intendente cuando un periodista lo consultó apenas terminó la sesión. Pero las primeras versiones no tardaron en trascender: los no residentes ingresarían a partir de noviembre, la temporada tendría su señal oficial de largada el 1 de diciembre y no se pedirán hisopados para ingresar a las distintas localidades.

Esos y otros anuncios los formulará mañana Axel Kicillof en Mar del Plata junto a los jefes comunales. El comunicado con que la Provincia informó sobre aquella reunión, que pilotearon Carlos Bianco, Augusto Costa, Teresa García y Nicolás Kreplak, mencionó un acuerdo sobre cómo funcionarán los hoteles, las estaciones de servicios, los locales gastronómicos, los balnearios y los medios de transporte. En este caso es tan importante lo escrito como lo que no lo está: ¿qué pasará con los boliches y teatros? Es imposible no vincular la omisión con las palabras que pronunció el jefe de Gabinete bonaerense el último martes, cuando dijo que “seguramente” la Provincia “no va a poder permitir actividades masivas en espacios cerrados”.

Se informó sobre hoteles, estaciones de servicios, locales gastronómicos, balnearios y medios de transporte. Pero, ¿qué pasará con los boliches y teatros?

Montenegro alcanzó a deslizar que nada de lo que sucedió en el zoom reabrió las heridas de las últimas estocadas que se propinaron el municipio y la Provincia. “El momento de tensión fue hace dos semanas. Ya pasó”, comentó en la intimidad.

Los paños fríos quedaron a la vista. Los efectores de salud provinciales no volvieron a alertar sobre el colapso del sistema, el municipio no insistió con la falta de personal para atender camas y no hubo controversia por ningún dato oficial. La tendencia comenzó a marcarse el fin de semana pasado, cuando el Presidente y el gobernador anunciaron cómo continuaría el aislamiento. Pese a los temores iniciales, ninguno de los dos mencionó a Mar del Plata como un mal ejemplo.    

Tampoco Bianco y el ministro de Salud, Daniel Gollan, hicieron alusión alguna durante la conferencia semanal de actualización epidemiológica. A decir verdad, el jefe de Gabinete hizo notar que Mar del Plata no es una “ciudad turística” como pueden ser otras de la Costa Atlántica, sino que es “una ciudad con turismo”. El mismo concepto que venía enarbolando el intendente para reclamar una pronta reapertura de actividades ante el desolado paisaje social que pintaron las cifras del Indec.

“El momento de tensión fue hace dos semanas. Ya pasó”, comentó en la intimidad el intendente sobre los desacoples con la Provincia. 

El informe sociolaboral del Grupo Estudios del Trabajo de la Facultad de Ciencias Económicas aportó detalles importantes. Puntualizó que la disminución de los ocupados en el segundo trimestre del año fue de 89 mil, de los cuales solo 23 mil pasaron a engrosar las filas de la desocupación. “Los restantes 66 mil no pudieron buscar trabajo y la encuesta los categoriza como inactivos”, destacó.

La combinación del aumento de desocupados con la caída de la población activa fue el detonante del incremento de casi un 100% en la tasa de desocupación. “Este deterioro de los indicadores laborales impactó negativamente en el ingreso de los hogares y, por ende, en el nivel de pobreza”, señaló el informe, y reconoció que “las políticas públicas que generó el Gobierno para asistir a la población más vulnerable consiguieron morigerar esta problemática, dado que de no haberse aplicado la pobreza hubiera alcanzado niveles más elevados”.

En la terminal de micros también se palpita la vuelta de los servicios de larga distancia en temporada.

A medida que se acerca la temporada y se anuncian vuelos, trenes y micros de larga distancia, en Mar del Plata aflojó la presión de los sectores que hasta hace pocas semanas reclamaban con insistencia su reapertura, como la obra privada, la gastronomía y los gimnasios. Por la simple razón de que ya están abiertos. La dirigencia política puede dar testimonio de esa leve variante que presenta el escenario local. “Nos tranquiliza un poco a todos”, reconoció un edil opositor que, con Mar del Plata en fase 3, no votó ninguna ordenanza que implicara la vuelta inmediata de alguna actividad para no contradecir al gobierno bonaerense.

Resta todavía algo esencial: que la Provincia vaya acomodando su normativa a la realidad. Lo empezaría a hacer a partir de esta semana. Porque no es lo mismo, en términos legales, que los obreros de la construcción trabajen bajo una huelga a la japonesa o con una norma que los ampare ante cualquier accidente. Lo propio cuenta para los bares y restaurantes. Basta mencionar la tragedia que tuvo lugar en un bar de San Miguel, donde murió una joven de 18 años en una explosión. La Provincia no dudó en apuntarle al municipio porque el establecimiento debió haber estado cerrado.

Los anuncios son esperados por todo el arco político, que, con lógicos matices, promovió gestos hacia los sectores afectados. Montenegro marcó a fondo el contraste desde el día que se enteró que Mar del Plata tenía una desocupación que duplicaba a la media nacional. La semana pasada elevó a la Provincia el cronograma de reaperturas de la Comisión de Reactivación Económica, que propone fechas para la vuelta del turismo, los cines, los teatros y hasta los eventos sociales. 

Los anuncios son esperados por todo el arco político, que, con lógicos matices, promovió gestos hacia los sectores afectados.

Para no generar falsas expectativas conviene conocer la dimensión que le otorga el Ejecutivo a ese cronograma, cuya difusión, para beneficio del secretario de Gobierno, Santiago Bonifatti, postergó un día para no restarle protagonismo al plan de transporte. Se trata más de un reflejo por escrito del discurso aperturista que del inicio de un reclamo para que se lleve a la práctica. Ergo, no será otro motivo de pelea con Kicillof, sino la prueba empírica de que el municipio prefiere que las aperturas se legalicen con protocolos antes de que permanezcan, como hasta ahora, en una situación rayana a la anarquía.

Acción Marplatense también jugó en su momento sus cartas aperturistas en proyectos que no contaron con los votos suficientes para ser aprobados en el Concejo. Y el Frente de Todos, más sigiloso por imperativo político, planteó a funcionarios bonaerenses la necesidad de dar señales con adecuaciones al sistema de fases. La semana pasada el jefe del bloque, Marcos Gutiérrez, volvió a recordárselo al ministro de Producción para que Mar del Plata esté incluida en el esquema de aperturas que la Provincia pondrá en práctica desde mañana en municipios de fase 3.

Raverta se reunió con Cristina Kirchner para analizar el proyecto de Ley de Defensa del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Hay otro eje. Fernanda Raverta desembarcará junto a Sergio Massa y el ministro de Transporte, Mario Meoni, para ponerle el broche a una gestión por fondos para llevar adelante el dragado del puerto. Será una inversión de más de 400 millones de pesos. “Vieron, no nos olvidamos de Mar del Plata”, lanzaron por lo bajo en el Frente de Todos local, todavía dolidos por aquella expresión del oficialista Agustín Neme vinculada con un “abandono” de la ciudad por parte de la Nación y la Provincia. La buena convivencia en el andamiaje opositor le permitió a Ariel Ciano, el concejal del Frente Renovador, adelantar hace más de dos meses que las gestiones para la obra venían encaminadas.  

Después de una foto con Cristina Kirchner, la titular de la Anses llega fortalecida. Sumará una instantánea en su territorio con el líder del Frente Renovador y el gobernador. Un frente unido en un distrito clave que no gobierna. Una imagen fuerte a un año del octubre que empezará a definir la suerte de los gobernantes de turno.  

 

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