La Ciudad

Mar del Plata recibió el Año Nuevo a puro festejo: así se vivió la llegada del 2026

Miles de marplatenses y turistas eligieron la costa para darle la bienvenida al nuevo año. Hubo cenas, brindis, música, baile y una gran cantidad de fuegos artificiales que iluminaron el cielo en una noche cálida, aunque algo ventosa, con festejos que se extendieron hasta la madrugada.

La costa de Mar del Plata volvió a ser anoche el gran punto de encuentro para recibir el Año Nuevo. Desde temprano, familias, grupos de amigos y parejas comenzaron a acercarse a las playas y a la Rambla para cenar frente al mar, esperar el brindis de la medianoche o bien sumarse luego a la celebración que, a la madrugada, se sintió multitudinaria.

En el marco de una noche agradable, levemente ventosa y con una luna resplandeciente, una verdadera multitud colmó la costa. A lo largo de todo el frente marítimo se multiplicaron las reuniones al aire libre, las mesas improvisadas junto a reposeras y bancos, el cotillón y las heladeritas listas para el brindis.

Con botellas en la mano, vasos que se chocaban entre conocidos y en ocasiones también entre desconocidos, equipos de música y mucha buena energía, Mar del Plata recibió el 2026 de cara al mar.

LA CAPITAL recorrió la zona de la Rambla, el Paseo Hermitage, el Torreón del Monje, Varese y Cabo Corrientes. Cada familia organizó su plan con el mismo objetivo: salir del festejo clásico alrededor de una mesa y recibir el nuevo año al aire libre, con la playa como postal y la luna iluminando desde lo alto.

Muchos se sumaron después de las doce, cuando el sonido de los fuegos artificiales marcó el inicio del nuevo año.

Justamente, los fuegos artificiales fueron protagonistas de la noche. Llamó la atención la cantidad de pirotecnia utilizada. El cielo se iluminó durante varios minutos y, según la percepción de varios vecinos, hubo más que en los últimos años. Los destellos de colores y estruendos (pese a que la pirotecnia sonora se encuentra prohibida por ordenanza municipal) generaron aplausos, gritos y celulares en alto para registrar el momento.

Como cada año, la costa fue también un espacio de encuentro para quienes estaban solos. Varios marplatenses y turistas se acercaron sin compañía y terminaron brindando con otros, compartiendo música, charlas y abrazos en una postal que se repitió a lo largo de toda la noche.

Pasada la medianoche, a través de los parlantes que muchos llevaron, la música se apropió de la costa y se armaron improvisadas pistas de baile entre los lobos marinos de la Rambla y junto a la pileta cubierta frente al Hotel Hermitage.

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