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Deportes 10 de diciembre de 2019

“Mar del Plata reconoce que el deporte es uno solo”

Reflexiones de Matías de Andrade, el Lobo de Mar de Oro. El nadador, premiado como el mejor deportista de la ciudad en 2019, se suma a la proclama del tenista Gustavo "Lobito" Fernández y apunta a lograr la definitiva igualdad. También sueña con una medalla olímpica en Tokio.

Foto gentileza Gastón Piccioni.

Por Marcelo Solari

La energía de su personalidad contagia a todos. Siempre afable, siempre bien predispuesto, en una noche soñada vio multiplicarse hasta límites insospechados su popularidad y la andanada de felicitaciones. De rostros amigos y conocidos. Pero también de los otros. Gestos amables, sonrisas, pedidos de fotos. Tal vez en ese par de horas posterior a la fiesta de los premios Lobo de Mar, el nadador Matías De Andrade haya vivido y disfrutado de lo que todo deportista paralímpico sueña: el reconocimiento a la par de un deportista convencional.

Acaso esa continua búsqueda de nuevas metas, con el tesón que solo puede caracterizar a estas personas, sea el rasgo distintivo que las impulsa. Hace unos años, el objetivo era poder reinsertarse socialmente a través de la práctica de un deporte. Luego se orientó la meta a poder competir. Y ahora, el nuevo paradigma apunta a lograr la definitiva igualdad. Lo dice convencido De Andrade y se suma a la proclama de otro abanderado, el tenista Gustavo “Lobito” Fernández. No hay barreras para ellos. Y al profundizar en el diálogo, queda una enseñanza tras otra. La invitación a compartir los pensamientos del primer deportista adaptado en ganar el Lobo de Mar de Oro junto a LA CAPITAL está hecha.

-Algo adelantaste cuando subiste a recibir el premio. Seguramente lo que sentís es muy difícil de poder expresarlo con palabras…
-Totalmente. Creo que mi cara habrá sido suficientemente descriptiva. La primera reacción fue de emoción y la segunda, de sorpresa.

-Dijiste que podías llorar en cualquier momento pero lograste resistir…
-Es verdad, no lloré. Hice el esfuerzo pero me costó. Estaba al límite, lo reconozco. Nunca imaginé que estuviera dentro de mis posibilidades ganar este premio. Tener el Lobo de Mar de Oro es un gran privilegio.

-¿Pudiste comentar con los otros ternados en los deportes paralímpicos todo lo que significa este premio para ustedes?
-Sí, pudimos hablar un ratito porque fue muy loco todo lo que pasó. Vino un montón de gente a saludarme, a felicitarme, a hablarme o a sacarse fotos. Sentí un afecto muy grande, una recepción muy cálida. Con esta decisión, Mar del Plata reconoce que el deporte es uno solo. Que no existen barreras, que no existen distinciones. Somos todos iguales, sin que importe el sexo, la edad y ahora tampoco la discapacidad.

-Antes eran muy pocas las personas con discapacidad que practicaban algún deporte. Hoy, la realidad es otra, el número crece constantemente. ¿Creés que ustedes, que compiten en el máximo nivel también son una inspiración?
-No lo sé. Sí creo que las personas con discapacidad que competimos somos un ejemplo para que los logros se midan de la misma manera en que se miden los logros de los deportistas convencionales. Con lo que pasó con el Lobo de Mar de Oro, quedó demostrado que somos todos una sola cuestión. El deporte adaptado viene en crecimiento y la ciudad aceptó que esto es realmente así.

-Los deportes adaptados tienen sus Mundiales, sus Juegos Olímpicos, sus Grand Slam. ¿Adherís ciento por ciento a la postura de Gustavo Fernández, quien renunció a su terna de los premios Olimpia por considerar que debería haber una terna única entre convencionales y discapacitados?
-Adhiero en su totalidad a la postura del Lobito. Es un amigo mío, lo conozco desde 2011 ¡cómo pasaron los años! Creo que tenemos que lograr que la tendencia sea hacia ese lugar. Es todo un proceso. Seguramente largo. Yo lo sé. Pero es hora de comenzar a reconocer que el deporte es uno solo. Vamos a luchar por la integración del deporte paralímpico con el deporte olímpico.

-El Lobo de Mar de Oro es el mayor reconocimiento al deporte que tiene la ciudad y uno de los dos o tres premios más importantes en el ámbito deportivo del país. Decías que es un privilegio tenerlo. ¿Implica también una gran responsabilidad?
-Por supuesto. Mar del Plata no me deja de sorprender. Año tras año. Y nunca me sentí tan reconocido ni apoyado. Jamás recibí tantas muestras de cariño de una gran cantidad y calidad de gente. Estoy enamorado de esta ciudad, estoy enamorado del estilo de vida de los marplatenses, del apoyo que me dan y admiro a los profesionales que tiene esta ciudad. Por los que trabajan día a día por la inclusión de la discapacidad y también por el deporte, y los que lo hacen en otras áreas: artística, cultural, periodística. Sinceramente, quiero expresar un ¡gracias! a toda Mar del Plata.

-Tenés incorporada la nobleza de ser agradecido. Arriba del escenario te acordaste enseguida de tu familia, de tus entrenadores, de los profesionales que te acompañan y del club Once Unidos…
-Totalmente. Esto es algo que voy a decir sin vergüenza alguna. Es imposible llegar solo a esto. Yo soy un un reflejo individual, porque mi deporte es individual. Soy la imagen, pero atrás mío existe un montón de gente que está dándote una mano para que vos subas. Y esa gente no pide nada a cambio. Creo que no hay nada más puro y noble en este mundo que ayudar sin pedir algo a cambio. Es imposible no agradecerlo. Me siento parte del movimiento deportivo hacia la inclusión de las personas con discapacidad.

-¿Qué sigue ahora?
-Se viene un año muy duro, de muchos sacrificios, pero al mismo tiempo un año hermoso. Un año olímpico. Tokio 2020 es el objetivo y el desafío. Tiene que serlo para todos. Estamos preparados para encararlo con el máximo compromiso y la máxima ilusión para tratar de darle a Argentina y a Mar del Plata lo mejor representación posible en la máxima cita del deporte internacional.

-¿Te ilusionás con una medalla en Tokio?
-Es un deseo, un sueño personal subirme a un podio olímpico. Estamos dispuestos y creemos que podemos lograrlo. Si uno sueña y se plantea las metas, se puede llegar. Vamos a buscar eso.

-¿Les hace falta algo? ¿Necesitan algo de aquí hacia Tokio 2020?´
-El club Once Unidos me da un montón de apoyo. Estoy actualmente becado por la Secretaría de Deportes de la Nación y por el Enard, por mis logros deportivos, y lo que me faltaba era un sponsor. Por suerte la semana pasada me confirmaron que Head será mi patrocinante oficial, y también Nutrisabor me provee las viandas saludables. No tenía nada y de pronto todo comenzó a crecer. Era muy difícil para un deportista paralímpico acceder a sponsors.

-Es un gran avance pero queda un largo camino todavía…
-Seguro. Todavía la divulgación del deporte paralímpico es muy inferior a la del deporte olímpico. Y si cada persona que lea esto se interesa por el deporte paralímpico, esa es la ayuda que necesitamos en este momento. Creo que esa ecuación se va a dar porque noto que la gente está dispuesta a contribuir con ese cambio.