12 de marzo de 2018
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Marcelo Tinelli pidió por la continuidad de una tradicional confitería de Mar del Plata

La noticia sobre el posible cierre de la Boston se extendió más allá de la ciudad y, entre otros, llegó a oídos del conductor televisivo. Peligran alrededor de 150 puestos de trabajo.

La confitería Boston es uno de los espacios gastronómicos tradicionales de Mar del Plata. A partir de su pastelería, y muy en particular sus medialunas, se hizo de una fama que primer conquistó a los habitantes de la ciudad y luego a los turistas. El boca a boca y las redes sociales hicieron el resto. Es unos de esos casos donde no se hace necesario de una gran campaña de marketing para dar a conocer el producto. Alcanza con la recomendación de un familiar, un amigo o un conocido que estuvo en el lugar y disfrutó de un buen desayuno o merienda.

Pero no todo es color de rosa en la actualidad de la empresa. De un tiempo a esta parte un rumor ganó la calle y muchos, en particular los empleados y sus familias, temen que se haga realidad: el cierre de la confitería.

Los trabajadores de la Boston transitan por estos días momentos de incertidumbre. Tras meses de reclamos por irregularidades en el pago de sueldos y malas condiciones laborales, comenzó a tomar fuerza el rumor del cierre de la empresa. Desde el Sindicato de Gastronómicos advirtieron que de no regularizarse la situación para este martes, el miércoles habrá paro de 24 horas en las sucursales de la ciudad.

Uno de los que se hizo eco de la noticia es Marcelo Tinelli. El conductor televisivo, quien por estos días se encuentra abocado a darle forma a su nuevo programa en El Trece, escribió en su cuenta de Twitter: “Nooooooooooooo!!! Que no cierre la Boston!!!”. Su comentario, como era de esperarse, tuvo reacciones y comentarios de la gente que lo sigue (cuenta con algo más de 10,2 millones de seguidores).

Nuevos dueños

La Boston -actualmente con seis sedes- cambió de dueños en 2016 cuando fue comprada por un empresario austríaco, quien adquirió el paquete mayoritario de la firma, en sociedad con jóvenes empresarios de la ciudad responsables de la cadena de panaderías y pastelerías Xocolata.

La operación fue millonaria, se indicó, aunque no se especificó el monto. “Se vendieron todas las acciones y se mantiene la razón social, Tecomar SA por lo que el personal mantiene la antiguedad y los convenios” se indicó.

Asimismo, LA CAPITAL pudo establecer que la operación incluyó la venta de cinco de los seis locales de la Boston. Osvaldo Amado, ex titular de la firma, se desprendió de todos los locales, menos el de la costa (Boulevard Marítimo 3887).

En consecuencia, la venta incluyó los locales de Avenida Constitución 4694, Buenos Aires 1927,Diagonal Pueyrredón 3050, Guemes 3092 y Rivadavia 3050.

El proyecto de los nuevos dueños incluía sumar los tres locales de Xocolata y abrir dos más en Cariló y Villa Gesell. Incluso, se habló de abrir locales en otras ciudades del país y hasta de exportar las tradicionales medialunas a países de Europa, Chile, Uruguay y Estados Unidos.

El conflicto

Sin embargo, la situación al día de hoy es totalmente distinto al proyectado. En ese sentido, la secretaria adjunta del Sindicato de Gastronómicos, Nancy Todoroff, aseguró a LA CAPITAL que “hace meses que existe un conflicto con el grupo austríaco que se hizo cargo del negocio en 2016”.

Según indicó “hubo y hay demoras en los pagos, no tienen algunas herramientas y materias primas para producir los productos característicos del lugar”. “Tampoco se pagan las horas extras que el personal tiene que hacer para cubrir los cargos que quedaron vacantes tras la renuncia de algunos empleados que decidieron irse ante las nuevas condiciones laborales”, agregó.

La dirigente contó que algunos empleados llegan a trabajar 14 horas diarias, lo que implica una sobrecarga horaria para el personal.

“Desde que asumió este nuevo grupo empresario los pagos fueron irregulares, además de que los recibos lo realizan cada 15 días”, señaló Todoroff y agregó: “Cuando llegaron hicieron promesas de ampliación y exportación de la marca, pero nada de eso ocurrió”.

La secretaria adjunta también destacó que “nada de esto” había ocurrido con los dueños anteriores. De hecho, señaló que “siempre funcionó muy bien”, razón por la cual muchos empleados que llevaban tiempo trabajando ahí, se vieron sorprendidos con los cambios en la dinámica de trabajo una vez asumida la nueva administración y, ante la persistencia de una “situación precaria”, decidieron irse.

La primera intervención del gremio de gastronómicos tuvo lugar varios meses atrás, luego de recibir diferentes quejas por parte de los empleados. Pero recién la semana pasada lograron citar a los empresarios en la sede local del ministerio de Trabajo de la Nación, donde formalizaron el pedido de “regularizar” la situación laboral de la planta de personal presente en las seis sucursales de la ciudad.

“Hasta el momento solo habían pagado el 50% del sueldo de los empleados”, señaló y aseguró que de no cumplir con lo establecido, “los trabajadores protagonizarán un paro de 24 horas el miércoles”.

Todoroff también destacó que además de las irregularidades detectadas, entre las que señalan una deuda superior al millón de pesos en concepto de aporte patronales, se suman “los fuertes rumores de cierre”, que hasta el momento no fueron confirmados por las autoridades de la firma, pero tampoco desmentidas.

De concretarse el cierre, los trabajadores afectados serían entre 130 y 150, la cantidad empleada actualmente en las seis sucursales que cuenta la ciudad.

Un poco de historia

En 1958, en Buenos Aires entre Belgrano y Moreno abría sus puertas por vez primera una confitería que, con el pasar del tiempo, se habría de constituir en una de las más tradicionales de Mar del Plata.

Fue concebida, en principio, como bar tipo americano. Pequeñas y bajas mesas se asentaban contra la pared, con sillones suntuosos formando reservados, y otras mesas, con sillas simples, formaban una recta fila, contorneando el pasillo central. Ya en esos primeros tiempos comenzaba de a poco a brillar la gran estrella de todos los productos que, hoy, dan fama y prestigio a la confitería que, habían abierto sus socios fundadores, Fernando Alvarez y Miguel Potrone.

Obviamente, la famosa medialuna fue ganando adeptos, produciéndose el gran despegue de la Boston. En 1997 comenzó la expansión, apostando por una zona de la ciudad por ese entonces inexplotada gastronómicamente, como es la zona de la costa desde Playa Varese y Cabo Corrientes hasta Playa Grande.

La Confitería Boston de la costa fue inaugurada en julio de 1997 en Boulevard Marítimo y Urquiza. Más acá en el tiempo, comenzó entonces la tarea de estudio de factibilidad de una nueva fábrica y cuadra de pastelería la cual arrojó como resultado la inauguración de un nuevo e importante emprendimiento de la empresa.

En una importante propiedad de tres plantas adquirida en la avenida Constitución y Manuela Pedraza se construyó la nueva planta elaboradora modelo de productos de pastelería, sandwichería y cátering, con importante local de venta al público y cafetería.

En noviembre de 2001 la empresa ocupó el principal espacio gastronómico del Paseo Diagonal y a finales del año 2006 instaló un nuevo local en el shopping Los Gallegos.

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