Una historia de violencia que tuvo por escenario la marginalidad de una casa semidestruida del barrio Bernardino Rivadavia. La historia de un hombre amputado que terminó muerto tras una escena bizarra de madrugada.
A Héctor Antonio Etcheverry (62) le decían “El Rengo” porque le faltaba una pierna. Llevaba una vida en medio de la marginalidad y pernoctaba en Marconi al 3500. Había tenido numerosas causas penales, algunas por robos, otra por ser violento, o por usurpar viviendas, y también la Justicia lo había condenado en más de una ocasión. La casa de la calle Marconi en solo dos años había pasado de ser una vivienda vieja, pero habitable, a otra en ruinas, incendiada y con perfil de “aguantadero”.
A ese lugar solían ingresar todo tipo de personas relacionadas con la marginalidad, el delito y el consumo de estupefacientes. Y había algunos otros moradores fijos, que se quedaban por un tiempo más prolongado, como Ricardo Solís (38) y Gabriela González (46). Los vecinos habían denunciado los problemas que todo esto ocasionaba en el barrio, en especial cuando se daban peleas que se trasladaba de esa suerte de “tapera” a la calle. Una de esas situaciones volvió a producirse en la madrugada de este viernes y acabó en el asesinato de “El Rengo”.
La fiscal María Florencia Salas obtuvo una versión de los hechos de la pareja detenida , quienes explicaron que solo se defendieron de ciertos actos impúdicos de Etcheverry y de una agresión singular: un intento de ataque con una pierna ortopédica.
La secuencia de la pelea que describieron los dos imputados es parte ahora de análisis forense, ya que el cuerpo médico de la Policía Científica deberá entregar las conclusiones de la autopsia a la fiscal Salas y así verificar si el relato coincide con la puñalada que causó la muerte de “El Rengo”.
La vivienda del crimen ahora y hace solo un año y medio.
Por lo pronto, tanto la policía de jurisdicción (comisaría cuarta) como la representante del Ministerio Público Fiscal cuentan con la información recogida en el lugar y la versión de algunos testigos. Lo que está claro es que cerca de las 2 de la madrugada, los tres protagonistas de esta marginal historia estaban en un sector del domicilio. Se desconoce si consumían drogas, si estaban bebiendo o si ya lo habían hecho.
Solís y González coincidieron en que la pelea se originó en un manoseo de “El Rengo”. “Ante esa situación, Solís dijo que defendió a González y que la víctima quiso pegarles con una pierna ortopédica de respuesto, no la que llevaba puesta. Que a partir de ahí hubo un forcejeo y que Etcheverry terminó herido”, confió a este medio una fuente judicial.
Tras la agresión, en apariencia recíproca, González habría intentado algún tipo de curación, porque no parecía una lesión grave. Luego se habría producido una nueva pelea con otra mujer que llegó al lugar y que sería amiga de la víctima. Ene se momento Solís y González se fueron de la casa y cuando la policía tomó conocimiento fueron detenidos a un par de cuadras de allí, en Saavedra y Jara.
Los próximos pasos procesales serán los de la acumulación de más evidencia (forense, laboratorio, testimonio y cámaras) para entonces avanzar en la imputación definitiva y que podría limitarse a uno de los dos detenidos, Solís. Para ello la fiscal Salas deberá aguardar resultados de la Policía Científica y, dentro de los plazos permitidos, solicitar a la Justicia de Garantías la prisión preventiva si es que así fuera necesario.