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María Merlino llega con un unipersonal que habla de que “elegir te da poder”

"Nada del amor me produce envidia" tiene un recorrido que lleva 18 años, pero por primera vez se verá en Mar del Plata. Una costurera, Libertad Lamarque y Eva Perón se cruzan en una historia que combina teatro, música y melodrama. Además, inaugura un ciclo de formación para artistas.

Arte y Espectáculos 17 de agosto de 2026

María Merlino llegará a Mar del Plata con “Nada del amor me produce envidia”, un unipersonal escrito por Santiago Loza y dirigido por Diego Lerman, que lleva 18 años de recorrido.

Con esta obra se presentará este sábado 22 de agosto en Cuatro Elementos Espacio Teatral. La función marcará el inicio de “Voces de la escena”, un ciclo que hasta diciembre reunirá espectáculos, talleres y espacios de intercambio para artistas.

En ese marco, el sábado y el domingo, Merlino brindará un taller de entrenamiento vocal y, tras la función del sábado, un conversatorio con el público.

Actriz, cantante, productora y entrenadora vocal, Merlino lleva presentando esta obra en más de diez países.
La protagonista es una costurera de barrio cuya vida cambia cuando recibe a Libertad Lamarque y Eva Perón. A partir del supuesto enfrentamiento entre ambas durante el rodaje de “La cabalgata del circo”, la pieza construye un melodrama musical ambientado en el universo de las cancionistas argentinas de los años ’30 y pone en el centro la posibilidad de elegir.

—Se habla mucho del disparador de la propuesta, ese episodio que forma parte del imaginario popular, del enfrentamiento entre Eva Perón y Libertad Lamarque.

—La anécdota viene de la película “La cabalgata del circo”, donde Libertad Lamarque era la protagonista y Eva tenía un personaje más chiquito. Pero ya Eva Perón era novia de Perón, que todavía no era presidente. Parece que Eva llegaba tarde al rodaje y eso ofuscó bastante a Libertad que, dicen, es quien le da el cachetazo a Eva, pero en un programa de Mirtha Legrand. Libertad dijo que no fue así, que Eva era mucho más alta que ella, que jamás le hubiese pegado una cachetada y le puso un paño frío al asunto.

—¿Qué crees que sigue despertando la historia en los espectadores?

—Creo que lo que más toca a la gente, no solo acá en Argentina, sino en muchos países donde la he llevado, es la posibilidad de elegir, porque la obra habla de eso, de una persona que nunca eligió nada en su vida, que tiene una vida muy tranquila, bastante común, que vive su vida a través de lo que le dicen las clientas. De repente llega Libertad, le pide un vestido, eso ya le parece una cosa extraordinaria, y cuando está dedicada a hacer ese vestido, entra Eva Perón y le pide ese mismo vestido, entonces, por primera vez tiene que decidir y es a quién se lo da. Me parece que la obra habla de que decidir te da poder y que ahí está la semillita con la que la gente más se puede identificar, y por eso me parece que atraviesa el ser argentino, hay una identificación muy directa en todo el mundo.

—¿Cómo fue el proceso de construir a esa costurera que se convierte en el eje para narrar personajes tan emblemáticos?

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—Hay algo de la época que a mí me es muy familiar, porque yo soy de un pueblo, mi mamá cosía, pero cosía para mi hermana y para mí, ropa que estrenábamos los fines de semana, y una vez por mes nos llevaba a hacer un vestido con la costurera del pueblo, además llegué a escuchar radioteatros con mi mamá, después del almuerzo, tomando té de cedrón, también vi muchas películas de cine argentino, y mi papá cantaba tangos, y hay algo de todo ese mundo que se me da muy fácil. El texto lo escribió Santiago Loza maravillosamente, que también es de un pueblo, entonces hay todo un ambiente familiar.

—¿Cuándo entró la música a la obra?

—La obra se inicia porque yo tomaba clases de canto y me acercaron partituras de Libertad Lamarque por mi tono de voz, y eso me abrió una puerta a escuchar a todas las cancionistas de la época con quien me empecé a fascinar, empecé a cantar canciones y surgía una emoción muy grande. Diego Lerman -director de cine y su pareja- en ese momento me dijo: ‘estaría buenísimo que hagas algo con eso, porque pasa algo muy interesante, hay emoción’. A Diego se le ocurrió llamar a Santiago Loza, que escribió el texto con esta idea de una costurera que imitaba a Libertad Lamarque. Ahí empezó a hacerse ese vestido como a medida, con ese texto maravilloso, que no tiene fisuras, que es redondito, que me da tanto placer decir. Pero yo no quise imitar a Libertad, esa no fue mi intención. El texto al principio no tenía canciones, pero le fuimos agregando canciones y algo de la musicalidad de las canciones y de la musicalidad que tenía en general esa época en la televisión, en la radio, la forma de hablar, empezaron a moldear a la costurera.

—¿Hay aspectos de la obra, del personaje, que sigan sorprendiéndote o desafiándote?

—Desde que se estrenó en el 2008 a la obra que estoy haciendo ahora, en su esencia es la misma, la misma máquina de coser, el maniquí, el texto, pero pasaron 18 años. Me encantaría poder volver el tiempo atrás y ver como espectadora esa primera función, para 23 personas. Siempre, en todas las funciones de teatro, eso es lo maravilloso, siempre hay alguna cosita que se descubre nueva o una forma de decir algo, un silencio que te hace pensar en otra forma de ver la situación y también el público. Pero siempre está viva en mí, está vivo el amor que me produce y por eso me sigue sorprendiendo cada vez que la hago y me pregunto: ¿cuándo será la última vez? Por ahora tiene larga vida.

—Además de las funciones, está el taller sobre entrenamiento vocal. ¿Qué lugar ocupa la voz dentro de tu concepción del trabajo actoral?

—Me tiene muy contenta y entusiasmada el hecho de dar un taller también. Aparte de ser actriz, productora de mis propios proyectos, soy entrenadora vocal y es algo que me llena de satisfacción. Además va a la par de mi formación como cantante, mi formación vocal, que para mí es una de las cosas más misteriosas y más profundas que tiene el ser humano, que es la voz. Y trabajo con un método que se llama el método Rabine, de la voz, del Feldenkrais, con Mariano Pattín y estoy muy contenta de poder transmitir lo que yo aprendí y además lo que me hace a mí ser mejor actriz. Es un método que yo uso y me ha ayudado muchísimo a desplegarme en el escenario y entonces eso es lo que me gusta transmitir.

—La relación entre cuerpo, respiración y voz. ¿Es un aspecto técnico básico de la actuación, tiene una necesidad de entrenamiento permanente?

—Sí, el aspecto técnico básico de la actuación tiene una necesidad de entrenamiento permanente, sí, los actores tenemos que estar en permanente trabajo con nosotros mismos, la respiración es fundamental, sobretodo la consciente, porque trabaja y va directo al aquí y ahora, lo que es importantísimo para el artista, para la persona que está en el escenario. Además el trabajo vocal, la auto-observación está directamente relacionada con la curiosidad y con observarnos y desde ahí, mientras nos observamos, poder modificarnos, conocernos y si eso está mucho más consciente y más a mano, seguramente el despliegue de un actor en el escenario se va a modificar positivamente, por supuesto también, el de un cantante y como me dicen muchas veces mis alumnos no es solamente para cantar, esto es para la vida y efectivamente es así.

—Luego de la función del sábado habrá un conversatorio con el público. ¿Qué valor le das a esos espacios de intercambio?

—Sí, después de la primer función vamos a hacer un intercambio, una charla con el público eso me encanta porque, bueno siempre son novedosas y ocurrentes las preguntas, cosas que ni se me ocurren que pueden preguntarse. Me encanta el intercambio y sobre todo me encanta después de una función que está ahí todo muy latente y muy presente todavía. Y es un honor para mí que me hayan elegido para abrir este ciclo de encuentros del teatro con la docencia y el ser artista.