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Arte y Espectáculos 24 de octubre de 2026

Mariano Llinás: “Ser un genio no borra los momentos de ignominia de Borges”

El cineasta argentino filmó una película de cinco horas y media que indaga en las contradicciones del escritor y cuestiona la imagen que construyó de sí mismo.

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Por Adrián Arias

VALLADOLID, España.- Jorge Luis Borges construyó laberintos, pero también dejó algunos alrededor de sí mismo; unos que el cineasta argentino Mariano Llinás empleó cinco horas y media de cine en intentar atravesar en una biografía que se aleja deliberadamente de los espejos y otros emblemas previsibles del escritor para explorar al hombre que había detrás y enfrentarle también a sus “momentos de ignominia”.

“El propio Borges se había ocupado una y otra vez de construir una biografía, de manipular su propia biografía desde adentro”, explica Llinás en una entrevista con EFE con motivo de la presentación de la película en la 71 Seminci de Valladolid, la Semana Internacional de Cine celebrada en esa localidad española.

Ese es uno de los grandes problemas que plantea su película: contar la vida de alguien que, antes que sus biógrafos, ya había empezado a dirigir el relato sobre sí mismo.

Borges, sostiene Llinás, fue dejando “pistas secretas” para conducir a quienes intentaran explicarlo y se convirtió así, en cierto modo, en “su propio biógrafo”.

La película intenta escapar de algunas de esas trampas y entrar, sobre todo en su segunda mitad, “en algunos territorios que el propio Borges acaso no hubiera querido” que fueran explorados; entre ellos, el políticamente incómodo.

Borges no sirve para una “digestión fácil”

“Que una persona sea genial no impide que haya tenido sus momentos de ignominia o sus momentos de estupidez”, afirma Llinás, para quien una biografía no puede limpiar esas contradicciones ni convertirlas en excepciones cómodas.

“No puede ni ocultarlo ni justificarlo ni encontrarle la vuelta”, resume.

El cineasta recuerda, entre otros episodios, la relación de Borges con Augusto Pinochet y rechaza que admirar su obra obligue a suavizar posiciones que hoy resultan difícilmente defendibles.

También desconfía de la tentación contemporánea de convertir a las grandes figuras en símbolos sin fisuras: “A mí me parece bien que Borges no sirva para una digestión tan fácil”, bromea.

La película dura cinco horas y media, una extensión que parece chocar con la imagen de Borges como maestro de la condensación, pero Llinás no cree que el público actual haya perdido la capacidad para entregarse a una obra larga.

“La idea de que nadie puede estar sin mirar el teléfono me parece más un prejuicio”, sostiene Llinás, que cuenta cómo su experiencia con esta y otras películas extensas de El Pampero Cine lo lleva a pensar justo lo contrario: los espectadores se quedan hasta el final y participan después en los coloquios.

Milei y la “voluntad punitoria”

Llinás no rehuye tampoco los problemas de su tiempo, como la situación del cine argentino bajo el Gobierno de Javier Milei, sobre el que el cineasta se muestra especialmente crítico.

“Se ha hecho algo voluntariamente dañino”, afirma sobre los recortes y dificultades de financiación del sector, que interpreta como parte de una “voluntad punitoria” contra determinados ámbitos culturales.

A su juicio, el ahorro presupuestario que suponen estas medidas es “insignificante” en términos generales, mientras que sus efectos pueden impedir que una película se termine o que un cineasta pueda seguir trabajando.

Llinás rechaza además que hacer cine independiente signifique prescindir del Estado: “Cuando haces cine independiente, el dinero lo encuentras donde puedes”, dice.

Y sostiene que la verdadera independencia no consiste tanto en rechazar una fuente de financiación como en decidir a qué se está dispuesto a renunciar para conseguirla.

Frente a la llamada “batalla cultural” del ‘mileísmo’, el director se muestra optimista: “Ellos la van a perder. Cuándo ellos no estén, nosotros seguiremos”, subraya.

Y así, después de cinco horas y media de cinta, Llinás no está convencido de que su película permita conocer mejor a Borges en el sentido convencional: “Tal vez sentir que es más misterioso aún sea una forma de conocerlo mejor”, plantea.

EFE.