Cada vez más turistas se desplazan con sus mascotas durante las vacaciones. Así comparten su tiempo libre y cada una de las actividades. Accesibilidad y respeto para el disfrute de todos.
Las mascotas son parte de las familias y, como tales, se suman a las vacaciones. Mar del Plata, en los últimos años, reforzó su perfil “pet friendly” y en muchos lugares ofrecen espacio para los integrantes familiares de cuatro patas, de distintos rubros, ya sea gastronomía, playa, hoteles o supermercados.
En consonancia con una tendencia a nivel mundial, y tal como lo reflejaron las estadísticas publicadas a fines del año pasado en las que ganaban terreno las mascotas sobre los hijos —al menos en la ciudad de Buenos Aires—, “La Feliz” ofrece un menú de opciones para disfrutar con los animales de compañía las vacaciones.
Así, la locación estrella de la ciudad durante todo el año, la playa, suele ser reflejo de las caminatas de los amos responsables con los canes con correa y bolsita. Aunque también existen los irresponsables que no llevan ninguno de los dos elementos.
“Cada vez se acentúa más la presencia de mascotas en las familias y Mar del Plata se perfila como un destino ‘pet friendly’ fomentando espacios inclusivos, focalizándose en la tolerancia y el respeto, tanto del dueño de la mascota como del lugar al que concurren”, destacó la directora general del Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc), Valeria Mendez.
En ese sentido, Mar del Plata ostenta la primera playa canina del país, ubicada en el sur de la ciudad. Frente a la rotonda del faro, el balneario está exclusivamente pensado para las mascotas, ya que incluso en la entrada colocaron un cartel que funciona como declaración de principios: “Prohibido el ingreso sin mascota”.
Así, frente a la rotonda del faro, “Yes” cuenta con sombrillas y gaurums diseñadas para compartir con animales, una plaza especial para juegos, zonas higiénicas, una pileta adaptada al baño de perros y actividades lúdicas, como yoga o surf adaptados para las cuatro patas. Además, todo se desarrolla bajo la supervisión de personal experimentado y especialmente formado para la tarea.
“Somos la primera playa canina del país y está todo pensado para el perro, en un ambiente seguro, y en este verano nos superó la demanda”, explicó el responsable del lugar, Gabriel Sapienza. Cada animal debe llegar acompañado por su tutor humano o responsable y antes de ingresar debe cumplir con una serie de requisitos: “Hay un examen de admisión que garantiza que el perro, sea de la raza que sea, es sociable y puede convivir con otros; debe respetar las reglas de convivencia y sociabilidad, teniendo un comportamiento estable emocionalmente”, detalló.
También deben presentar la libreta sanitaria con “todas las vacunas al día” y respetar las reglas de higiene, ya que los canes cuentan con un sector especial de baños. De todas formas, el balneario cuenta con “un sistema de desinfección de la arena y de hidratación para las mascotas, para que no se quemen”.
Actividades
En materia deportiva, se dictan prácticas de yoga y de surf adaptados al binomio humano-perro, además de un área dedicada a la diversión denominada “dog park”. Si bien se trata de un sector privado, Sapienza reconoció: “Nuestro sueño es que Mar del Plata cuente con playa pública para ir con los perros”. Las estadías diarias parten de los 100 mil pesos.
En el centro de Punta Mogotes, en el balneario 13, también se permite el descanso con mascotas, garantizando “una experiencia de calidad, combinando confort, atención personalizada y un servicio de excelencia”. Las recomendaciones de los veterinarios apuntan a “la hidratación continua y no exponerlos en forma directa al sol ni al calor, menos en el horario de mayor temperatura”.
Esos cuidados tiene Sofía, que tiene un caniche de 5 años llamado “Negrito”, al que lleva “dos o tres veces por semana a Playa Grande”, aunque aclaró que va “bien temprano, cuando no hay demasiada gente”. “Antes de ir —explicó—, lo hago hacer sus necesidades, después bajamos y se mete al mar y juega con la pelota. Más o menos estamos media hora” y recalcó que la excursión siempre la realizan “bien temprano, cuando no hay casi gente”.
Asimismo, desde este verano se autorizaron los viajes en trenes, ómnibus de larga distancia y —hace ya tiempo— en avión de las mascotas domésticas, con el contenedor adecuado y la documentación sanitaria al día. En materia de alojamientos, en distintos sectores geográficos de la ciudad existen hoteles, hospedajes, departamentos y complejos habitacionales “pet friendly”. Lo mismo sucede en el rubro gastronómico, ya sean cafeterías o restaurantes, muchos de los cuales hasta cuentan con menú especial para el animalito en cuestión.
Además, una cadena de supermercados —con eslabones en la zona de Alem y del hospital Materno Infantil— ofrece a sus clientes una especie de canil al aire libre, con bebederos siempre colmados de agua fresca y espacio para atarlos a la sombra. “Comodidad para todos”, definieron.
“La inclusión no solo se trata de accesibilidad, sino de dar la posibilidad a los turistas de manejarse libremente con su mascota, de forma responsable”, resaltaron desde el Emturyc.