Policiales

Matanza de El Martillo: la fiscalía pidió perpetua para los imputados

Fernando Berlingeri pidió la máxima pena posible para Mariano Lezcano, Alexis Juarez, Ángel Chavez, María Belén Palavecino y Javier Falcato por el linchamiento de Nelson Alderete.

El fiscal Fernando Berlingeri, en su alegato, solicitó prisión perpetua para los cinco imputados por el linchamiento de Nelson Alderete en el marco del juicio por la matanza del barrio El Martillo, donde también perdieron la vida Francisco Chávez y Braian Falcato.

Para el fiscal, quedó comprobado que Mariano Lezcano, Alexis Juárez, Ángel “Baggio” Chávez, María Belén Palavecino y Javier Falcato planificaron la muerte de Alderete, la ejecutaron junto a un número indeterminado de personas y luego la festejaron en las calles del barrio.

Berlingeri sostuvo la imputación para las cinco personas de homicidio doblemente agravado por ensañamiento y por el concurso de dos o más personas; además del incendio.

Ante los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal N°3, el fiscal explicó que los imputados actuaron de forma conjunta y coordinada; intimidaron con armas de fuego, acorralaron a Alderete, lo balearon, lo apuñalaron, prendieron fuego la casa en la que estaba, lo mutilaron, arrastraron su cuerpo calcinado afuera, volvieron a prenderlo fuego en la calle hasta acabar con su vida. El cuerpo de Alderete terminó calcinado, mutilado y parcialmente comido por perros.

El fiscal destacó el “miedo” que mostraron la mayoría de testigos al declarar y que, según los testimonios, el barrio “está mejor” desde las detenciones de los participantes y el “exilio” del grupo de pertenencia de Nelson Alderete, la familia Moyano, enemistada con la imputada Belén Palavecino.

Además, el fiscal refirió que la intervención policial fue repelida por el grupo agresor, con una suerte de atrincheramiento, bloqueo de las calles y disparos sobre los móviles policiales. “El barrio quedó desprotegido durante cuatro o cinco horas”, remarcó.

“El Estado tendría que haber intervenido antes, porque claramente no intervenimos nunca. Alguna vez tenemos que intervenir, ya murió mucha gente y podía morir mucha más”, entendió el fiscal Berlingeri.

El fiscal Fernando Berlingeri anticipó que pediría la condena más alta para los cinco imputados

Una historia de muerte y venganza

El fiscal Fernando Berlingeri explicó que a lo largo del debate se acreditaron los hechos y que la materialidad nunca fue cuestionado. Claro, Nelson Alderete fue asesinado, fue linchado y su cadáver comprobó esto desde el día uno. 

En su alegato, el fiscal narró que la historia del barrio El Martillo comenzó en la villa de Paso, donde vivían los imputados y la víctima, hasta que fueron trasladados a los barrios El Martillo y Las Heras. Con el traslado de las personas, también se trasladaron los conflictos y peleas entre familias rivales, como los Juárez, los Chávez, los Moyano, los Palavecino. 

Los vínculos vecinales comenzaron a romperse en 2010, con la muerte de Martín Sotelo, hermano de Belén Palavecino. Por este homicidio, la mujer culpó a Martín Moyano, quien había salido a “laburar” con Sotelo y ese “laburo” había sido intentar robarle a un “transa” del barrio.

El 30 de abril de 2017 Martín Moyano es asesinado cuando sale de la cárcel de Batán. Para el fiscal, esta muerte es “la escala anterior a las muertes de Francisco Cháves, Braian Falcato y Nelson Alderete“.

La muerte de Moyano, para el fiscal Berlingeri, terminó de definir el barrio El Martillo en dos bandos claros: por un lado Belén Palavecino, Mariano “Chaqui” Lezcano y las familias Chávez y Juárez y, por el otro, la familia Moyano y Nelson Alderete, ya que Martín Moyano era su amigo y, encima, vivía con uno de sus hermanos.

El 7 de mayo, Nelson Aderete, queriéndose vengar de Lezcano por la muerte de Moyano, dispara al auto que el joven manejaba y asesina a Francisco Chávez. “Así como el asesinato del Archiduque de Austria detonó la primera guerra mundial, la muerte de Francisco Chávez provocó la barbarie de El Martillo”, expresó el fiscal.

“La muerta de un pibe ajeno al conflicto le sirvió a Palavecino para poner las cosas en el lugar que ella pretendía”, consideró Berlingeri.

Los imputados

Para el fiscal Fernando Berlingeri, los imputados son “coautores” del homicidio de Alderete, es decir, que todos tuvieron roles necesarios para cometer el crimen, a pesar de no poder individualizar a las cerca de 40 personas que habrían participado del linchamiento.

En su alegato, el fiscal dijo que “sin dudas de este linchamiento es Belén Palavecino”. “O bien Palavecino tiene una inteligencia superior a la normal y aprovechó la muerte de Francisco para amontonar al barrio contra los Moyano; o actuó por impulso y, harta de los Moyano y Alderete intentó resolver el conflicto”.

Nos querían limpiar a todos“, recordó el fiscal que dijo una testigo de la familia Moyano.

El fiscal destacó que, en un momento, cuando la policía intervino en el primer ataque a una casa, Palavecino le dijo al efectivo que ella “cuidaría” a su gente y él a los suyo. “Palavecino venía primero, ella manejaba al grupo“.

Además, destacó que hay audios en el que se la escucha preguntar por “nafta” y que testigos indicaron que tenía un bidón de nafta, nafta que pudo haber sido utilizada para prender fuego la casa en la que estaba Alderete y, finalmente, el cuerpo del hombre asesinado.

En cuanto a “Baggio” Chávez y Alexis Juárez, Berlingeri consideró que fueron quienes le dieron al principio un arma a Alderete, con la que luego mataría a Francisco Chávez, y, más tarde, le quitaron esa pistola y lo desarmaron, para dejarlo indefenso ante el inminente ataque.

Además, el fiscal destacó que testigos y la policía vieron circular por el barrio El Martillo durante todo el día a Chávez y Juárez en un Fiat 147, cuando ambos eran del barrio Las Heras. Otros testigos aseguraron verlos también durante los ataques a las diferentes viviendas.

En cuanto a Falcato, el fiscal destacó un testimonio que aseguró que Javier Falcato, junto a su hijo Braian, rompieron la reja para poder ingresar a la casa en la que estaba atrincherado Alderete. Luego, Alderete, mataría a Braian y Javier Falcato se lo llevaría al Hospital Interzonal.

Según el alegato del fiscal, Falcato, luego de dejar a su hijo mortalmente herido en el Hospital Interzonal, volvió al barrio El Martillo y participó activamente del ataque final a Alderete. Incluso, Berlingeri destacó un testimonio que indicó que Falcato arrastró el cuerpo de Alderete y le tiró con una escopeta en la cabeza. 

Finalmente, “Chaqui” Lezcano aparece como una de las personas de mayor confianza de Belén Palavecino y habría sido otro de los que idearon el plan para matar a Nelson Alderete. Según el fiscal, su casa habría sido uno de los puntos de reunión antes de los ataques.

Sufrimiento extremo

El linchamiento de Alderete fue hecho con saña, con una violencia extrema evidenciada en su cuerpo, que fue encontrado calcinado, mutilada, con más de 50 puñaladas, disparos y parcialmente comido por perros. Para el fiscal, la víctima “sufrió más de lo que se puede calificar como homicidio simple”.

“Matarlo no fue solo terminar su vida, fue provocarle sufrimiento extremo”, remarcó Berlingeri y recordó las palabras de uno de los peritos, quien dijo en su declaración que jamás “había viso algo así”. “Hubo un proceso hacía la muerte. Se escuchaban sus gritos, su pedido de ayuda”, dijo.

Alderete, con su cuerpo quemado, mientras era atacado salvajemente y estaba prendido fuego llegó a gritar “ayudame mamí”. Pero nadie lo ayudó ni lo salvó.

Finalmente, tras el ataque, los agresores festejaron en la calle. El cuerpo de Alderete desmembrado, carbonizado y un grupo de personas grabó un video para Facebook. “Era como si fuera una fiesta“, dijo una testigo.

Cuestionamientos a testigos 

El fiscal le dedicó unos párrafos de su alegato a la dificultad que tuvo en el juicio para poder convocar a los testigos y que se animaran a hablar. La situación del barrio El Martillo -y de tantos barrios periféricos más-, la poca confianza de la gente con la Justicia, los “códigos” entre ellos, las relaciones intrapersonales y los miedos lógicos de meterse en conflictos que no son propios, hacen que el silencio sea lo más común.

“Los testigos no han sido 100 % francos por temor de lo que pueda pasar y por recaudo a no autoincriminarse”, consideró Berlingeri y agregó:  “Ninguno quería venir, ni se prestó voluntariamente. Hubo que convencerlos”.

 

 

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