La Ciudad

Melconian: “El programa evitó una crisis, pero está llegando a su límite de productividad”

El economista dijo que el ajuste fiscal fue necesario y eficaz para frenar la inflación. Sin embargo, advirtió que sin crédito, inversión y recuperación del salario real, la economía no logrará consolidar un crecimiento sostenido.

Por momentos didáctico, por momentos frontal y siempre dispuesto a matizar antes que sobreactuar, Carlos Melconian analizó el presente económico argentino con una mezcla de respaldo técnico y advertencias. No habló de fracaso, pero tampoco de éxito definitivo. En su diagnóstico, la primera etapa del gobierno de Javier Milei fue eficaz para evitar el colapso, aunque ahora el desafío es otro: sostener crecimiento sin que el ajuste termine ahogando la economía real.

“No fracasó”, afirmó de entrada en la entrevista concedida a “Agenda Real”, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8. “Yo lo definí desde el principio como un programa clásico, ortodoxo. No sé qué es anarcocapitalista en términos prácticos. Es un esquema tradicional de ajuste fiscal fuerte, como los que la Argentina tuvo otras veces”, dijo.

El economista comparó el proceso actual con planes aplicados en otras etapas históricas y advirtió que los programas de estabilización exitosos suelen ser largos, complejos y políticamente costosos. “Son procesos tortuosos. No es magia. En Perú, en Uruguay, llevaron años. Cambiaron gobiernos y el rumbo general se sostuvo. Acá estamos todavía en una etapa previa”, destacó.

En ese sentido, señaló que el gobierno evitó una crisis mayor. “Fue muy bueno para evitar un estallido. Muy bueno para bajar una inflación de tres dígitos a niveles mucho más bajos. Muy bueno para ordenar el frente fiscal. Pero ahora está llegando a un límite de productividad”.

Ese límite, explicó, tiene nombre propio: inversión, crédito y salario real. “El programa -alegó- fue muy efectivo para pasar de déficit a superávit. Eso es un logro. Pero el crecimiento económico depende de otra cosa. Depende de que haya crédito, de que el salario recupere poder de compra y de que la inversión arranque”.

Melconian introdujo una distinción que considera central: el apoyo social al ajuste no fue homogéneo en todas sus etapas. “Hubo un primer ajuste, que fue básicamente sobre el sector público. Ese tuvo un respaldo social amplio, porque la sociedad estaba cansada del modelo anterior. Ahora empieza a sentirse el ajuste sobre el sector privado. Y eso es diferente”.

Para el economista, la economía real aún no muestra una recuperación integral. “Algunos sectores funcionan: energía, servicios financieros, el agro en volumen después de la sequía. Pero eso no es toda la economía. El consumo sigue débil, el crédito está muy atascado y el salario todavía no recupera plenamente”, explicó.

Sobre el crédito fue particularmente claro: “La Biblia macroeconómica dice que el crédito es el motor para encontrar piso y reactivar. Pero el crédito no explota por dos razones: el gobierno es prudente en la expansión monetaria y los bancos están cautelosos por la morosidad. Entonces la salida es lenta”, dijo.

También analizó la cuestión cambiaria con prudencia técnica. Al respecto dijo que “cuando el dólar flota, el calavera no chilla. Pero este todavía no es un dólar totalmente libre. En una etapa inicial de estabilización, un tipo de cambio demasiado tranquilo puede generar interrogantes. El atraso cambiario en Argentina siempre fue un problema cuando no estaba respaldado por inversión genuina”.

“Todavía estamos acomodando precios relativos”

No habló de atraso en términos alarmistas, pero sí de equilibrio delicado. “Si el tipo de cambio se mantiene bajo por entrada de inversión real, bienvenida sea. Pero si se sostiene solo por ancla nominal, eso tiene límite”, subrayó.

En relación a la inflación, introdujo otro matiz. “Todavía estamos acomodando precios relativos. Recibiste tarifas atrasadas, transporte subsidiado, tipo de cambio retrasado. Todo eso se está corrigiendo. Lo que no puede hacerse es prometer el ‘cero coma’ inmediato. Ese apuro comunicacional fue innecesario”, manifestó en otro pasaje de la charla con “Agenda Real”.

Melconian insistió en que la etapa actual exige redefinición estratégica. Sobre el particular añadió que “no es barajar y dar de nuevo. Pero sí acomodar cosas. Desde lo económico y desde lo comunicacional. Hay que salir de la obsesión del cero coma y concentrarse en consolidar estabilidad”.

En lo político, sugirió que el respaldo social dependerá de resultados concretos. “La gente acompañó el ajuste inicial. Ahora va a mirar su bolsillo. El sector público ya fue ajustado. El privado empieza a sentirlo. Eso cambia la dinámica”.

Aun así, descartó escenarios de colapso inmediato, confiando que no es “pesimista extremo”. “Creo que se evitó algo muy grave. Pero tampoco veo una recuperación vigorosa en lo inmediato. Va a costar salir”, amplió.

Sobre la relación personal con el presidente Javier Milei, distinguió pasado y presente. “Antes del 10 de diciembre teníamos buena relación. Discutíamos de macroeconomía. Después cambió el rol. Yo no guardo rencor. Al presidente se le debe respeto institucional”, enfatizó.

Melconian evita la confrontación personal y mantiene una postura profesional. “Todo lo que tenga que decir, lo diría en privado. Públicamente se analiza la política económica, no la persona”, aclaró.

Más adelante, en el plano internacional, consideró correcto el alineamiento occidental. “El rumbo geopolítico es el adecuado. Después las formas pueden discutirse. Pero Argentina debe estar integrada al mundo”.

Y consultado sobre la situación productiva, reconoció la heterogeneidad sectorial. En este contexto dijo que “dentro de la industria hay casos muy distintos. No todo es blanco o negro. Hay sectores que pueden reconvertirse y otros que necesitan revisar estructura. El análisis siempre es caso por caso”.

Para el economista, el gran desafío es pasar del orden a la expansión. “La macro ordena. Pero la micro existe. La masa de compra depende del salario privado registrado, el informal, el sector público y los jubilados. Si eso no mejora, el consumo no despega”.

En síntesis, su diagnóstico combinó reconocimiento y advertencia. “El programa -acotó- evitó la crisis. Eso es importante. Pero ahora viene la parte difícil. Transformar estabilidad en crecimiento. Sin crecimiento, la política económica se queda corta”.

Y concluyó con una definición que resume su mirada: “La tarea está acá. La Argentina tiene que hacer su propio proceso. Ni épica exagerada ni catastrofismo. Profesionalismo, paciencia y decisión”, reflexionó finalmente.

12 definiciones

1. Sobre el plan económico

“El programa no fracasó. Fue muy bueno para evitar una crisis mayor y ordenar el frente fiscal. Pero ahora está llegando a un límite de productividad”.

2. Sobre el ajuste

“El primer ajuste fue sobre el sector público y tuvo amplio apoyo social. Ahora empieza a sentirse en el sector privado, y eso es distinto”.

3. Sobre el superávit

“Pasar de déficit a superávit sin subir impuestos es un logro importante. Pero el superávit, por sí solo, no garantiza crecimiento”.

4. Sobre la inflación

“Todavía estamos acomodando precios relativos. Lo que no hacía falta era prometer el ‘cero coma’ tan rápido. Ese apuro fue innecesario”.

5. Sobre el dólar

“Cuando el dólar flota, el calavera no chilla. Pero este no es un dólar totalmente libre. En esta etapa, un tipo de cambio demasiado tranquilo merece atención”.

6. Sobre el crédito

“La Biblia macro dice que el crédito es clave para reactivar. Pero hoy está atascado: el Gobierno es prudente y los bancos están cautelosos”.

7. Sobre el consumo

“No soy tan pesimista con el piso del consumo, pero le va a costar salir. La masa de compra todavía está muy golpeada”.

8. Sobre los salarios

“El poder adquisitivo depende de cuatro grupos: privado registrado, informal, sector público y jubilados. Sin mejora allí, no hay expansión”.

9. Sobre la inversión

“Ordenar la macro es condición necesaria. Pero para crecer se necesita inversión genuina, no solo estabilidad nominal”.

10. Sobre el respaldo social

“La sociedad acompañó el ajuste inicial. Ahora va a mirar su bolsillo. El apoyo depende de resultados concretos”.

11. Sobre Milei

“Al presidente se le debe respeto institucional. Las diferencias técnicas se discuten en el plano profesional”.

12. Sobre el futuro

“La tarea está acá. Ni épica exagerada ni catastrofismo. Profesionalismo, paciencia y decisión”.

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