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Deportes 24 de junio de 2017

“Mi objetivo es luchar por una medalla”

El boxeador Luis Calderón y su clasificación al Mundial de Alemania.

Por Sebastián Arana

Hace siete años, por insistencia de un amigo, se presentó en el gimnasio de Héctor Dipilato con un único propósito: bajar de peso. Los caminos del pesado Luis Calderón (marplatense, 26 años) no son muy corrientes dentro del boxeo. Pero hace pocos días desembocaron en un gran logro: su clasificación al Mundial de boxeo amateur, a disputarse en Hamburgo del 22 al 30 de setiembre.

El propio Calderón, en charla con LA CAPITAL, confirma esa historia. “Así arranqué. Para bajar de peso. Pero me lesioné una pierna, después cerró el gimnasio y quedé a la deriva. Retomé el boxeo cuando encontré a Sergio y al Gym Maravilla cerca de mi casa, en Luro y 204″, cuenta.
onfiesa-. Me daba miedo, es la realidad. Pero saqué la licencia, pasaron unos meses y un día vino Sergio, mi entrenador, y me dijo: ‘El sábado peleás’. Debuté en Balcarce, gané por nocaut en el segundo round. Y ahí puede decirse que el boxeo arrancó en serio para mí. Nunca me olvido de esa pelea”.
Sergio es Sergio Orrego, su entrenador y fundador del Gym Maravilla, un gimnasio que nació en la etapa de máximo esplendor de Sergio “Maravilla” Martínez.

“Lo armé con un primo, que luego no puedo seguir por problemas personales. Con mi mujer nos hicimos cargo de todo, hoy entrenan con nosotros unos cincuenta chicos”, sostiene Orrego.
“Es un buen momento del boxeo en la ciudad. El otro día me dijeron que hay veinticuatro gimnasios y están llenos de pibes. Parece loco, pero nosotros recibimos varios pibes que se quedaron sin lugar en el fútbol e intentan en este deporte”, agregó.

Calderón es el único varón entre cuatro hermanas mayores. “Una de ellas no pudo ir a mi primera pelea y, por cábala, no fue a las demás. No quiere ser ‘yeta’. Otra va a todas, pero cuando empiezo a pelear se va del gimnasio. Sufre mucho”, cuenta.
Su historia es tan esforzada como la de todos los chicos de la ciudad que incursionan en este deporte. Filetero, con jornada de ocho horas. La abandonó cuando llegó a “Los Cóndores”, la Selección Argentina. “Hace cuatro meses que no voy por los viajes, los entrenamientos y las concentraciones. Mi patrón, Raúl Ramírez, de Sport Team, vinculado al deporte y al fútbol de Banfield, me da permiso. Puede decirse que es mi jefe y mi sponsor. Él y otras empresas (Fal Alarmas, Bristol Box, Supetax, Cooperativa Nueva Esperanza, Suplemento Constitución y Life Center) me dan una mano grande”, agradece.

Calderón estaba desde hace unos años en el radar de Los Cóndores. “Desde que viajé con mi entrenador a hacer una pelea por la Liga Metropolitana de boxeo. Ahí le gané a un boxeador de la Selección por el título metropolitano. Me vió el ojeador de los Cóndores y me pidió los datos. A los meses me llamaron a entrenar con la selección por dos semanas. Cuando las prácticas terminaron me dijeron que, a fin de ese año 2015, iban a volverme a llamar. Honestamente, pensé que me lo dijeron para que me fuera contento. Pero me llamaron, estuve concentrando dos meses y, en definitiva, me quedé afuera por una lesión en el tabique. A fines de 2016 me desgarré y no me tuvieron en cuenta para el nuevo proceso. Pero ocurrió que el titular perdió una pelea por nocaut y sufrió una lesión. Se generó una vacante antes del viaje a Colombia y me volvieron a llamar. Y acá estoy”, resume.

Calderón, zurdo, “habilidoso, pensante y con buenos desplazamientos tanto para atacar como para contragolpear”, según define Orrego, ya sueña con ese medalla en Alemania.

“Mi objetivo es luchar por una medalla, aunque los rivales son de primer nivel, como en este Continental de Honduras. El nivel es muy superior al del país, pero yo entreno bien y voy con fe”, finalizó Calderón, este púgil de sonrisa fácil que empezó con aspiraciones modestas y se ganó un Mundial.