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Policiales 22 de julio de 2025

“Mi papá vivía para ayudar a los demás”, dijo la hija del hombre asesinado en el barrio Juramento

Daiana Sánchez pasó casi todo el martes junto a familiares y amigos en la guardia del HIGA a la espera de novedades en el cuadro de salud de su hermano, Lucas Matías , quien también fue baleado en el mismo hecho. En ese contexto, compartió su testimonio, marcado por la angustia y la impotencia, a la vez que reconstruyó el caso.

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Matheo Bonifacio Sánchez tenía 63 años.

Daiana Sánchez aún intenta reconstruir lo ocurrido anoche cuando su padre Matheo Bonifacio, un albañil conocido y querido en el barrio Juramento, fue asesinado en medio de un intento de robo.

Entre la conmoción y el dolor, pasó casi todo el martes junto a familiares y amigos en la guardia del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) a la espera de novedades en el cuadro de salud de su hermano, Lucas Matías , quien también fue baleado en el mismo hecho.

En ese contexto, compartió su testimonio, marcado por la angustia y la impotencia, a la vez que reconstruyó el caso: “Empezamos a escuchar ruidos y veo a mis hermanas que gritaban más atrás. Interpreto que estaban peleando los vecinos, que es algo muy habitual. Y veo a alguien que sale en moto. Pensé que era amigo del vecino. Pregunté qué pasaba y ahí escucho los tiros. Yo estaba con mi nene. Entro a buscar el teléfono y ni llegué a contactarme con el 911: escuché a mis hermanas y salí. Mi papá ya estaba tirado en el piso”, relató.

La violencia no terminó ahí. En medio del intento desesperado por socorrer al hombre, Daiana y su familia descubrieron que su hermano también había sido alcanzado por los disparos. “Cuando estamos socorriendo a mi papá, mi hermana grita que falta Matías. Ahí estaba mi hermano, en el pasillo, muy herido. Pedí ayuda. Entre varios vecinos lo sacaron y lo subieron a una camioneta porque la ambulancia no llegaba”.

Según contó, los responsables serían jóvenes conflictivos de la zona: “Son chicos muy problemáticos, con problemas entre ellos. Ninguno tiene más de 30 años. Realmente no los conocíamos; sólo los veíamos circular. Cada tanto venía la policía. Siempre tratamos de mantenernos al margen, pero al final no pudimos”.

Daiana no descarta que haya habido cierta complicidad previa o conocimiento de la situación por parte de otros: “Nosotros creemos que ellos sabían de todo esto. Desde que se puso la puerta, casi no estuvieron acá. Nosotros creemos que eran conocidos”.

Con profunda tristeza, recordó a su padre como un hombre de trabajo y valores: “Era una persona que vivió para ayudar a los demás. Levantó muchas de las casas del barrio. Era muy noble y me da mucho orgullo poder decirlo”, dijo. Y agregó con pesar: “La única persona que no vivía con miedo ya no está más”.

Daiana denunció además el escenario de inseguridad que existe en la zona: “Estas cuadras, arrancando de 39 y hasta Mario Bravo, están tomadas por la delincuencia. Nosotros tenemos miedo hasta de salir a comprar al kiosco que tenemos al lado. Tenemos miedo, vivimos con miedo”.

Sobre el futuro inmediato, Daiana reconoció que “es muy difícil pensar en seguir”. Sin embargo, se aferra a la recuperación de su hermano: “Hoy nos levanta la esperanza de que mi hermano pueda salir bien”, afirmó, y concluyó con un pedido claro a la fiscal del caso, María Constanza Mandagarán, y a la policía: “Que la investigación siga curso. Que den en breve con las personas que le arrebataron tan cruelmente la vida a mi papá”.



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