La Ciudad

“Mientras sigamos pensando que la única solución es el plan, nunca los chicos van a aprender a trabajar”

José María del Corral, director de Scholas Occurrentes, calificó de "pobre" la situación actual de la educación en Argentina. Abogó por cambiar el sistema de enseñanza.

Por Natalia Prieto

np@lacapitalmdq.com.ar

El director mundial de Scholas Occurrentes, José María del Corral, estuvo en la ciudad para participar del acto de cierre del programa Scholas Ciudadanía. El evento se desarrolló en el Teatro Auditorium con la participación de 500 adolescentes de cincuenta escuelas de General Pueyrredon. Previamente, el titular de la fundación creada por Jorge Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires, que tiene presencia en 190 países de cinco continentes, dialogó con LA CAPITAL sobre la educación en Argentina, la situación de los jóvenes, la condición necesaria para que el papa Francisco visite su tierra natal y las tareas que desarrollan en Mar del Plata.

– ¿En qué consiste el programa Scholas Ciudadanía?

– Es un poco el origen de cómo nace Scholas, que tiene que ver con reunir a estudiantes secundarios de los últimos años, de escuelas públicas y privadas, laicas y religiosas, en un aula sin paredes. La idea es que los chicos salgan de sus aulas donde son todos parecidos, uniformes, para encontrar esa variante de diversidad. En general, los chicos no tienen muchos espacios de encuentro. Lo primero que hace el programa es volverlos a juntar. Acá participaron cincuenta colegios, para que puedan encontrarse siendo tan distintos. Es una variedad impresionante. Todos juntos durante diez días estuvieron en el Teatro Auditorium. Una vez que están todos juntos, a través de distintas técnicas como el arte, el juego, la pintura, los chicos puedan volcar aquellas cosas que más les preocupan, más le duelen. Primero, se hace el diagnóstico, no puede haber un buen tratamiento en educación si no hay un buen diagnóstico.

– ¿Y había un temario en la deliberación o era libre?

– Primero, mezclamos los grupos, los ponemos en situación incómoda, salen de la zona de confort. En los nuevos grupos empiezan a poner en común los problemas, no solo hablando, sino con pinceles y pinturas. Hay diversos métodos que probamos desde hace treinta años en Scholas. Y te doy una primicia: lo que va a salir en común de los cincuenta colegios marplatenses es que lo que más le preocupa a los chicos es su cabeza, su salud mental.

– Es que el largo encierro de la cuarentena los afectó mucho.

– Claro, pero llegó a un nivel que para ellos es el problema más importante: la salud mental. Y llegaron de manera transversal, no es de un nivel económico o un determinado colegio. Fue lo que encontraron en común todos. Incluso, en pequeños grupos comentaron que no lo sabía ni la familia ni el colegio que hubo intentos de suicidio. Es un problema gravísimo.

– ¿Habrá documento?

– Sí, lo van a presentar al intendente, a los diputados, a los concejales y a los padres. No solo se presenta el dolor, sino propuestas que ellos sugieren para que se lleven adelante en Mar del Plata.

– ¿O sea que no solo llegaron a un diagnóstico, sino que también presentaron el posible tratamiento?

– Tal cual, esto es Scholas Ciudadanía en el mundo.

– Como educador, ¿qué análisis hace de la situación actual de la educación en Argentina?

– Es pobre.

– ¿En qué sentido?

– En el sentido de que no estamos viendo lo que de verdad necesitan los jóvenes. Pensamos que a lo mejor con un poco más de computadoras o internet el tema se soluciona, pero el tema es más profundo, porque estamos hablando lenguajes que nada que ver. Nosotros usamos un lenguaje y ellos nos están hablando en otro. Hasta que no nos animemos a sentarnos y hacer silencio de verdad, la educación no va a cambiar.

– Desde la educación, ¿qué se puede hacer para que los jóvenes recuperen la cultura del trabajo?

– A jugar al fútbol. Me dijeron que la única manera de aprender es jugando al fútbol. El problema es que los chicos quieren aprender a trabajar pero no tienen ni cómo ni dónde. Mientras que sigamos pensando que la única solución es el plan, nunca los chicos van a aprender a trabajar. Estamos proponiendo un modelo, que hemos desarrollado en otras partes del mundo, incluso en África, donde los chicos que están estudiando pueden producir cosas. Venimos del Polo Tecnológico y estamos por firmar un acuerdo en el que los chicos de los grandes ‘hackatones’ y proyectos tecnológicos se pueden unir a estos barrios donde estamos trabajando nosotros. Lo llamamos educación con sentido, con las nuevas tecnologías, porque hay muchísimos lugares que necesitan gente formada. Para eso necesitás recuperar al chico que está roto, porque no va a poder aprender ni matemática ni tecnología ni lengua. Hay que darle herramientas que de verdad necesita, no para trabajar en un banco como era antes, sino para ser emprendedor y que sea capaz de llevar adelante proyectos. Hoy el mundo está necesitando eso, no solo Argentina.

– Entonces, ¿hay una falla estructural?

– Totalmente. El problema no es el docente, sino el sistema. Y la forma de cambiarlo es con decisión política. Es algo que no lo puede hacer un intendente o un ministro, sino la sociedad. Por eso, llamamos a empresarios para unir a todos en una causa. No es un pacto económico, sino educativo. De abajo para arriba y poniendo a la educación como piedra angular. Si no hay educación, no hay economía que venga.

– El próximo 19 se reunirá con el papa Francisco. ¿Cree que vendrá al país?

– Siempre digo que va a venir, lo dije desde el primer día. Debe estar esperando que hagamos ciertas cosas para que tenga sentido que venga.

– ¿Cómo qué? Alguna pista, por favor.

– Le gustaría ver que su país vive la cultura del encuentro.

– Como religioso, ¿qué le pareció la misa del sábado pasado en Luján?

– La misa tiene que ser un lugar para todos, no solo los católicos.

– ¿Van a repetir la experiencia de “Escuela Mar y Playa”?

– Estamos todo el año en el hotel 5 de Chapadmalal, no nos fuimos nunca. A partir de una tabla de surf, los chicos aprendieron a nadar, muchos marplatenses (el 70 por ciento) no conocían el mar. Y después trabajan a los griegos, filosofía. Filosofía y surf andan muy bien juntos.

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