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Opinión 28 de febrero de 2026

Milei ante el Congreso, tercera versión

Panorama político nacional de los últimos siete días

Por Jorge Raventos

Hoy Javier Milei abrirá las sesiones ordinarias del Congreso Nacional y dará inicio formal a su tercer período de gobierno. Los discursos del dirigente libertario ante la Asamblea Legislativa no suelen ser meros trámites protocolares; él los ha empleado como plataforma privilegiada de su “batalla cultural”. Se verá si esta vez modera sutilmente el estilo. Llega a ese encuentro políticamente fortalecido, su fuerza ha conseguido notorias victorias legislativas coronadas el último viernes y puede afrontar la primera rendición de cuentas de la segunda mitad de su mandato sin los complejos que a veces impulsan a levantar la voz excesivamente. Con la mirada puesta en la elección de 2027 tiene que dibujar la hoja de ruta que marcará si la “revolución libertaria” logra consolidarse y adquirir derecho a la continuidad.

Una agenda exigente

La agenda que tiene por delante es monumental y los desafíos, concretos. Ahora con una ley aprobada, el gobierno tiene que evaluar la reacción de los actores sociales y lasa consecuencias de su aplicación. Deberá superar, peviamente, las seguras objeciones que el sindicalismo y sectores de la oposición plantearán ante la Justicia..Tiene también que dar respuesta a los sectores de la producción que alertan sobre el cierre de fábricas acelerado por la política de apertura comercial indiscriminada. La industria denuncia falta de crédito y competencia desleal de importaciones, y las consultoras registran la caída sostenida del consumo y del empleo formal. El poder adquisitivo sigue erosionado y la inflación, que había bajado a un dígito mensual a principios de 2025, retomó y sostuvo la senda ascendente desde mayo del año pasado. El riesgo país, que había descendido volvió a empinarse casi hasta los 600 puntos.

Paradójicamente, Milei llega a esta cita con el Congreso relativamente fortalecido en el terreno político pero más endeble en lo económico. Las grandes inversiones que prometían los incentivos del RIGI se anuncian ya y parecen sin duda interesantes, pero se irán produciendo a lo largo de varios años. Las provincias mineras –San Juan, Jujuy, Salta- que atraen esas inversiones esperan que empiecen a concretarse rápidamente, aunque son concientes de que su peso sobre el empleo y la producción locales se verificará si hay normas que alienten la búsqueda cercana de proveedores de servicios.

La alianza con los gobernadores

En este escenario, la gran novedad política ha sido el surgimiento de un bloque de gobernadores dialoguistas a quienes Milei ya ha aprendido a contemplar como socios necesarios antes que como adversarios. Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), comprendiendo el rol estratégico que juegan en el balance de fuerzas del Congreso merced a la presencia de diputados y senadores, han comenzado a coordinarse para exigir una agenda federal concreta. El Poder Ejecutivo lógicamente preferiría negociar con ellos de a uno, pero no está en condiciones de suspender el diálogo. La ventaja para el oficialismo nacional de este grupo de gobernadores (a los que se puede sumar al entrerriano Rogelio Frigerio y al chaqueño Leandro Zdero) es que, a diferencia de los gobrnadores que constituyeron Provincias Unidas (Llaryora de Córdoba, Torres de Chubut, Maximiliano Pullaro, de Santa Fé) ninguno de ellos tiene aspiraciones a una candidatura nacional y mantienen un autonomismo centrado en sus distritos. Así, la combinación política se presenta muy funcional para el Ejecutivo y para ellos. Parte complementaria de esa funcionalidad sería que, en su momento, el oficialismo nacional no les dificulte el juego interno en cada una de sus provincias (algo difícil de lograr, pues en varias de ellas ya hay candidatos libertarios que aspiran a jugar por la gobernación.

En una reciente videoconferencia los gobernadores marcaron una agenda centrada en producción agroganadera, turismo, energía e infraestructura; también definieron que no quieren ser “gobernadores con peluca”, es decir, no piensan incorporarse a La Libertad Avanza pero sí formalizaron un bloque propio en el Senado, constituido con senadoras que se escindieron del interbloque justicialista. Una de ellas, Carolina Moisés, fue promovida a una vicepresidencia del cuerpo con el apoyo de Patricia Bullrich. Los mandatarios ya anticiparon que llevarán esa misma coordinación a la “Argentina Week” de Nueva York (9 al 12 de marzo) para captar inversiones externas.

El último fraccionamiento en Senadores muestra por enésima vez al kirchnerismo en caída libre. Eso le regala a Milei un oxígeno político inédito. Sin candidato claro para 2027, sin relato unificador y con el peronismo federal en abierta competencia interna, la oposición externa a Milei se diluye. Eso amplía notablemente el margen de maniobra del oficialismo.

Fortaleza y paradoja

Sin embargo, la ausencia de una oposición fuerte genera un riesgo paradójico. Los conflictos que no encuentran canales separados para expresarse terminan manifestándose en luchas internas, a menudo preexistentes y abonadas con competencias y desconfianzas. El rol destacado que ha jugado estas semanas Patricia Bullrich en el Senado, conduciendo victorias que el oficialismo ansiaba, la han convertido en una figura sospechosa para ciertos ámbitos mileístas. Para colmo ella confesó públicamente (con Mirtha Legrand) que dejaría con gusto el Senado por un cargo ejecutivo. Rápidamente se evaluó que piensa luchar por el ejecutivo porteño (lo que implicaría disputar con Manuel Adorni, el candidato de Karina Milei para ese cargo) o que, inclusive, tiene ambiciones más altas (vice de Milei si este busca repetir, reemplazante si llegara a cansarse del cargo). Tal vez Patricia se sinceró demasiado con Mirtha Legrand

Milei llega al 1 de marzo de 2026 con un panorama inédito: tiene más libertades de acción que nunca gracias al debilitamiento y fragmentación del kirchnerismo y a la disponibilidad de gobernadores dialoguistas dispuestos a negociar federalismo concreto. Pero también enfrenta el riesgo más grande de su gestión: que la falta de oposición externa termine devorando la cohesión interna. El discurso de hoy puede ser la oportunidad de exhibir y capitalizar los nuevos aliados provinciales, de mostrar una perspectiva de unión que vaya más allá de la propia tropa. El tercer año no será de consolidación automática: será de definiciones.