Arte y Espectáculos

Miniserie lírica web vincula una opera de Wagner con nazismo y pandemia

Se trata de "Lohengrin, oscuro brabante", que se puede ver por Youtube. Está realizada por marplatenses y buscan financiación para terminarla.

 

La opera de Richard Wagner, “Lohengrin”, una historia de amor, celos y ambición con elementos mágicos ambientada en el Siglo X en Amberes, es el material base que un gran equipo de artistas de Mar del Plata y de otros sitios de la Argentina tomó para construir una miniserie web, cuyos capítulos se estrenan semana a semana.

“Lohengin, oscuro brabante” es el título de la miniserie lírica, que cuenta con un trío de directores: Mariano García en lo audiovisual, Pablo González Aguilar en la puesta en escena y Jonas Ickert desde lo musical.

Lo verdaderamente original de estos capítulos se centra en que la historia de Wagner, un romance medieval que el compositor alemán estrenó en 1850, aparece acá fusionado con otros discursos: la pandemia que impuso una cuarentena estricta en marzo de 2020 es una de las capas. El otro discurso se vincula con la Segunda Guerra Mundial, en concreto con el avance del nazismo en Europa, con su simbología, su poderío y su locura mortífera.

 


Podés ver el primer capítulo acá: 

 

 


 

Ante la imposibilidad de filmar en un mismo recinto, la miniserie se armó con imágenes de archivo, lo que constituyó una exhaustiva investigación, y además contó con las actuaciones filmadas de un elenco de cantantes líricos, actores y actrices, muchos de los cuales se filmaron a sí mismos.

El elenco está integrado por Fermín Prieto (Lohengrin), Georgina Espósito (Elsa), Mariana Biasotti (Ortrud), Mauro Espósito (Friederich Von Telramud), Amilcar Vercelli (doble de Gottfried) y Adriana Romero (doble de Elsa).

La miniserie puede visualizase por el canal de Youtube de Lirica Libre: https://tinyurl.com/YOUTUBELIRICALIBRE. 

De los ocho capítulos, seis ya están disponibles. Cada uno tiene una duración de entre quince y treinta minutos.

“Terminamos creando la primera miniserie lírica del mundo, y es marplatense”, se entusiasmó González Aguilar en una entrevista con LA CAPITAL, quien contó que el acceso a la serie es libre, aunque pidió ayuda para poder terminar de armarla.

 

 


Algunos de los protagonistas de la miniserie.


 

“Estamos buscando apoyo económico, ahora con la tranquilidad de que no hablamos de un proyecto, sino que podemos mostrar gran parte del trabajo hecho”, indicó. Y contó que las dos maneras de aportar es mediante plataformas de micro-patronaje: https://cafecito.app/liricalibre# para quienes residen en Argentina, y www.buymeacoffee.com/liricalibre para las personas que quieran aportar desde el exterior.

“Wagner me atrae de manera especial”, contó González Aguilar, regista de Mar del Plata. “Dentro de sus obras, esta me despertó siempre una extraña fascinación. Para muchos es la ópera más oscura de todas. De hecho, es difícil encontrar las fuentes literarias que le dieron origen”.

Contó, asimismo, que vislumbró en este relato una historia de incesto agazapada. “La historia mágica de Lohengrin me atrae mucho y en especial la implicancia de la prohibición. Desde la primera vez que la vi me tentó pensar que había una historia de amor entre hermanos escondida en otra más presentable, más oficial”, dijo.

En ese interés, también mencionó la intriga que le despertó al marplatense saber que ésa opera era “la obsesión de Hitler”. “Al manuscrito original lo tenía guardado en el bunker de Berlín; conocía esta ópera al detalle y se había hecho retratar como Lohengrin”.

 


Pablo González Aguilar.


 

-¿Cómo llegás a relacionar la historia de Lohengrin con el nazismo?

-Pienso que para Hitler la invasión de Bélgica replicando la expedición de Enrique de Sajonia a Brabante (se cuenta en el primer acto de la opera) le significó un placer adicional dentro de su excitación expansionista y germanista. No dejo de sorprenderme por las similitudes históricas entre lo sucedido en la crónica medieval (de la obra) y lo ocurrido en la Segunda Guerra. En la ópera, un líder alemán llega a Brabante (Bélgica) a reclutar a los lugareños para embarcarlos en una expedición destinada a neutralizar la amenaza que viene del Este. Y en paralelo, con el desarrollo de una historia de amor, los Brabanzones partirán alegremente, liderados por un caudillo a pelear por Alemania. Pues exactamente eso fue lo que ocurrió con la invasión alemana a Bélgica.

-¿El vínculo que tejés entre esta ópera y la pandemia le imprime a la miniserie una mirada actual?

-Las invasiones, la guerra que se expande por Europa inicialmente y por el mundo después, se parecen mucho a la diseminación de la muerte en una pandemia. Hablando con mi hija, ella me decía que una pandemia no la elige nadie. Y en parte tiene razón. Pero yo encuentro unas cuantas analogías: la lentitud en reaccionar frente al crecimiento del mal, la sensación al menos inicial de que el mal viene de afuera, la evidencia sensible de que la muerte en ambos casos viene por el aire. También la idea de que la guerra en tanto urgente, no deja lugar para lo importante, y que eso ocurre con la pandemia. Y la última similitud: que tanto la guerra como la pandemia desnudan la miseria humana, y que son siempre los más débiles quienes las padecen más duramente.

-¿Cuán complejo resultó hacer la miniserie en cuarentena?

-¡Muy! Desde luego, mucho más de lo que hubiera implicado una puesta puramente teatral, y lo digo sin restarle mérito a esa posibilidad. Primero, porque para la gran mayoría de nosotros, a excepción de Mariano, implicó meternos en un terreno desconocido. En lo personal, soy un fanático del cine, pero lo soy desde el punto de vista del público, no desde la creación. Y si bien he tratado de meter el cine en muchas de las puestas que he hecho, esto es realmente diferente: es meter una ópera en el cine y no al revés, que es lo que venía haciendo siempre. Segundo: salvo en el caso de Georgina, con quien tuvimos la suerte de poder trabajar algunas veces en forma presencial, el resto de los contactos con los músicos y cantantes fue absolutamente virtual. Y la sensación es muy rara. Hubo que acostumbrarse. Me imagino que debe ser algo parecido a lo que siente un cirujano, operando ya no con sus manos, sino a través de una tijeras o pinzas larguísimas, sin poder tocar realmente. El ida y vuelta de un ensayo presencial, esa electricidad, de la cual a veces salen la luz, ideas, imágenes reveladoras, aquí se vio mediatizado -cuando no obstruido- por los dispositivos cibernéticos. Las escenas de encuentro entre Elsa y Lohengrin o entre él y el resto de los personajes, y así con cada uno, se fueron montando gracias a la genialidad de Mariano, aunque fueran filmadas a cientos o miles de kilómetros de distancia. Lo interesante, de todos modos, es que muchas de esas dificultades, le imprimieron algo de épico al asunto, y muchas veces terminaron contribuyendo a la génesis de la obra, al punto de constituirse en una de las tantas capas que la componen.

El equipo

La miniserie lírica web se completa con el clarinetista Gonzalo Borgognoni, la escenografía es de Mariano García y Pablo González Aguilar, la iluminación es de Pablo González Aguilar, el vestuario es de Adriana Padra, Florencia Ponzo y Belén Rivero, la caracterización es de Belén Rivero, el montaje es de Mariano García y Adriana Padra, las cámaras fueron de Gustavo Espósito, Amparo González Aguilar y Javier Sintiolo, la videoedición y la postproducción de Mariano García y Adriana Padra, la fotografía es de Adriana Padra, la Motion Graphics de Julián Lee, las redes y comunicación Tobías Gomes Moreira y Pablo González Aguilar, la mezcla de sonido de Hernán Calvo y la masterización de Daniel Osorio.

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