Arte y Espectáculos

“Ministerio del interior”, el trabajo en solitario de Pepo San Martín

Mientras da forma a la segunda parte de "Justicialista", con Científicos del Palo, se dio el gusto de editar de manera digital un disco tranquilo, con guitarra y buenas canciones. Lo hizo en su casa, en pleno "ecosistema" familiar.

 

“Necesitaba hacer un disco así, en el que nada te distraiga de la melodía y la letra”. Lo dice Pepo San Martín, el cantante de Científicos del Palo quien, en paralelo al trabajo con la banda, acaba de editar un disco solista y sencillo: solo guitarra, voz y letras cotidianas y profundas.

Se trata de “Ministerio del interior”, un material que solo está disponible en las plataformas digitales y que fue escrito, cantado, grabado y editado por el mismo Pepo, en su casa. “Canté siempre en momentos en que no había nadie en casa porque me daba mucha vergüenza que me escucharan”, afirma el músico a LA CAPITAL.

Gran parte de ese universo hogareño se cuela en las transiciones, entre canción y canción. “Quería que se escuchara el audio del ecosistema en que lo grabé: mi hija andando en patines, el teléfono sonando, el televisor, mi familia hablando…”, sigue el guitarrista y aclara, por si nacieran rumores de separación entre los Científicos…: “Este disco no tiene nada que ver con distraerme de la banda”. En concreto, lo que la banda tiene entre manos es la segunda parte de “Justicialista”.

Ahora, en cambio, en esta faceta solitaria, Pepo expande en “Ministerio del interior” su necesidad de introspección, de escanear el alma y dar de nuevo, acaso para poder sostener la existencia. “Es muy emotivo que una cosa que hice en mi casa, tomando mate o fernet (dependiendo de la hora) en la intimidad de mi mini estudio, le haga bien a alguien ajeno a ese hábitat. Estoy muy agradecido”, dispara.

-Armaste un disco confesional, parece dedicado a tu descendencia, sin embargo te negás a aconsejar. ¿Por qué?

-Se trata de un disco que mayormente habla de mí, pero es probable que se haya colado algún deseo de que lo oigan mis hijos en algún momento (en el eventual caso de que tengan ganas, claro). El primer tema, “Mirá”, es el único que deliberadamente está hecho para mi hijo, a quien le pido que saque el culo de la silla un rato y se exponga al sol, pero inmediatamente después de que escribo ese tipo de cosas me da un poco de culpa porque parece que lo dijera desde un lugar de sabiduría… Es por eso que en otra de las canciones puse “no sé por qué digo ésto, ni que yo fuera alguien que guste de andar aconsejando al resto”.

-Confesás: “Nunca he sabido querer” o “No temerle a partir”. Fuerte. ¿Cómo nacieron estas canciones?

-Creo que lo que entiendo por “querer” es un proceso que aún puedo mejorar, y si bien ahora soy menos negligente en ese área que hace unos años, me da la impresión de que nunca entendí del todo cómo se hace. Hago lo que me sale, pero quizás no siempre sea lo mejor. En cuanto a la otra frase, es del tema “Primero” en el que cito a “Naranjo en flor” y digo “Primero hay que sufrir, luego hay que saber: para el que ama es deber no temerle a partir”. Creo que hay que estar atento siempre al medidor de combustible de una relación, y no insistir cuando ya no queda nada que haga que se mueva el motor. Es mejor retirarse a tiempo que forzar algo que puede tornarse destructivo. Desde ya que escrito queda muy bonito y en la vida real puede ser un tanto más complicado entenderlo y llevarlo a cabo…

-Es un disco sencillo desde el sonido: guitarra y voz más letras contundentes. Está muy lejos del rock de Científicos. ¿Necesitabas este cambio?

-Soy fanático de las canciones sencillas, pequeñitas, íntimas. Escucho al Dylan del `66 y no lo puedo creer, a pesar de que no entiendo nada de lo que dice me hace llorar instantáneamente. Es como si ese audio me hiciera vibrar los lagrimales… Muchas veces me tomo el trabajo de ir oyendo su música a medida que leo las traducciones y ahí me termino de morir. Necesitaba hacer un disco así, en el que nada te distraiga de la melodía y la letra. Y quería hacerlo todo yo: grabarlo, mezclarlo, masterizarlo, hacerle la gráfica. Con los Científicos cubro otra parte importante de mis necesidades musicales, esa cosa de solos de guitarra, ruido y estribillos violentos que también me hacen muy feliz.

-¿Tiene algo de folk?

-Sí, claro. Aparte de Dylan, del cual lo que más me gusta es su parte más folk, soy fanático de Neil Young, otro que con sólo una guitarra acústica te puede deshidratar de lo que te hace llorar. Hay una técnica de guitarra característica del género que se llama “finger picking” que me enseñó Mauro Scandali, un amigo de mi hermano, que usé mucho en este disco. Otro del cual soy admirador es de Silvio Rodríguez, que quizás se note menos la influencia pero también está por ahí.

-Y sobrevuelan Dylan y Pink Floyd.

-Sí, Dylan desde ya, y quizás lo que decís de Pink Floyd se asome porque me gusta mucho David Gilmour, el guitarrista, y en el tema “Primero” hay un solo que remite bastante a esa cosa acústica tipo “Wish you where here”. Él es un guitarrista que prefiere que se luzcan sus frases o melodías antes que él mismo, no hace solos de guitarra como si fueran partes de un espectáculo circense, sino que compone fragmentos instrumentales que le hacen bien a las canciones.

-¿Te volviste más trovador?

-Sí, estaba un poco saturado de tener esa presión autoimpuesta de hablar exclusivamente de lo terrible de vivir bajo un gobierno de derecha. Quería hablar de cosas ínfimas y cotidianas, huyendo de la coyuntura para adentrarme en el quilombo del existencialismo y de convivir con uno mismo, y todo en clave de canción acústica sin demasiado firulete, tratando de solucionar todo con pocos elementos y lejos de la instrumentación clásica del rock.

-El disco parece hecho en la cocina de tu casa, mientras está la tele prendida, antes de cenar, por qué ponés el acento en lo casero y hogareño del material?

-Quería que se escuchara el audio del ecosistema en que lo grabé: mi hija andando en patines, el teléfono sonando, el televisor, mi familia hablando… Eran todas cosas que se colaron por los micrófonos que tomaban el audio de la guitarra, ya que canté siempre en momentos en que no había nadie en casa porque me daba mucha vergûenza que me escucharan. Es también artesanal la salida del disco, puesto que no fue editado por un sello sino que decidí sacarlo yo mismo, subiéndolo a las plataformas digitales sin prensa ni cotillón.

-Parafraseando a las feministas, podría decirte que en este disco hacés de lo personal un hecho político. ¿Coincidís?

-Claro que sí. A veces la cuestión política se confunde con lo partidario, y ahí es cuando la gente huye del tema temiendo ser abducida por una unidad básica… Si bien todo en este disco está dicho con menos obscenidad ideológica que en los Científicos, mi obra siempre está manchada y toma partido.

-¿Qué viene con Científicos del Palo?

-Desde ya que este disco no tiene nada que ver con distraerme de la banda, y es por eso que decidí editarlo en forma casi artesanal para no generar una idea de “carrera solista”. Estamos en plena producción del segundo volumen de “Justicialista” (cuyo primer volumen salió en septiembre del 2017) y me encuentro en otra etapa musical totalmente distinta a “Ministerio del interior”. Ahora estoy tocando el bajo como un desquiciado mental, maqueteando temas en mi casa, haciendo mucho ruido y solos de guitarra eléctrica en busca de un disco combativo desde la lírica y la música. Ya tenemos las ideas de casi todas las canciones y en un unos meses entraremos al estudio a registrar todo eso.

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