Arte y Espectáculos

Mora Godoy: “Una mujer que hace es imperdonable para un hombre mediocre”

La artista realizará este verano solo cuatro funciones con su "Máquina tanguera". Entre ensayos y reuniones de producción, Mora Godoy habló con LA CAPITAL sobre cómo la disciplina de la danza la formateó para la vida, los golpes, pensar en el otro y la importancia de rodearse de gente "que vaya en la misma dirección".

“Mora Godoy y la Máquina Tanguera”, el espectáculo que la referente del tango a nivel mundial preparó especialmente pensando en Mar del Plata y en el escenario del Teatro Municipal Colón, tendrá funciones este sábado 24, viernes 30 y sábado 31 de enero, y viernes 6 de febrero.

Combinando la destreza de Mora y su compañía, con momentos de humor, coreografías, los temas que siempre le piden, con nuevas propuestas, la voz de Marcos Tamborenea con una “selección de primeros bailarines -marplatenses y de otros lugares- e innovación tecnológica, promete un despliegue de técnica, pasión y energía, que sorprende, divierte y emociona.

De la mano de la inteligencia artificial, Godoy desarrolló un homenaje a su padre, Ico Godoy, compañero infatigable y mentor de su carrera, con “Adiós Nonino”, de Astor Piazzolla. Una síntesis muy personal que combina su amor y agradecimiento a su padre con el artista que la enamoró del tango.

“‘Adiós nonino’ es un tema muy difícil de bailar. Generalmente no se elige para bailar, pero armamos un cuadro entero donde pasa de todo“, indicó la experimentada artista en una charla con LA CAPITAL en la que se rió, se enojó y se emocionó hablando de cómo la disciplina de la danza la formateó para la vida, los golpes, pensar en el otro y la importancia de rodearse de gente “que vaya en la misma dirección”.

Antes aclaró que en el espectáculo no falta el cuadro de “Tanguera” del G20 y “La Cumparsita”, “porque la vez que no la hice casi me matan a la salida”, tango electrónico y mucho más junto a su “elencazo”.

Sobre la incorporación de la inteligencia artificial, destacó que “es la primera vez que se utiliza en un espectáculo de tango y son contenidos de pantallas que permiten que lo que estamos contando con la danza se potencie con la imagen”.


“Yo me considero una máquina de hacer. De no parar nunca en las coreografías, en el diseño del vestuario, en la puesta de iluminación, ahora con las pantallas, en elegir cada pieza musical, en elegir los bailarines”

-¿Tiene que ver un poco con el concepto de la máquina tanguera?

-La máquina tanguera son muchas cosas. Si bien es el título del espectáculo, si bien nosotros nos consideramos una máquina tanguera. Yo me considero una máquina de hacer. De no parar nunca en las coreografías, en el diseño del vestuario, en la puesta de iluminación, ahora con las pantallas, en elegir cada pieza musical, en elegir los bailarines. No es casual que estemos a la vanguardia después de tantos años, liderando el mercado tanguero, en que muchas empresas internacionales elijan nuestros shows privados. La máquina tanguera es todo y una pieza nueva es esto de la proyección, de las pantallas con inteligencia artificial en las que entramos personas y salimos bailarines, porque nos consideramos raros los bailarines. Una raza aparte.

-Ser bailarín implica una disciplina que no es para cualquiera.

-Es una vida dedicada. Es una filosofía de vida. Es dejar de hacer muchas cosas, pero sin sufrimiento. A mí me encanta esta vida, pero creo que si no naciste para esto, te bajás el primer mes del Colón, porque es durísimo. Ya desde el principio, desde las primeras clases, te va formateando, te va diciendo cómo va a tener que ser tu vida en adelante si querés seguir con eso. Yo nunca tuve un mandato. Fue mi decisión personal desde chiquitita. En ese sentido siempre tuve mucha personalidad.

-¿Esa disciplina es algo que te marcó para todos los órdenes de la vida?

-Yo me divierto, la paso bomba también. Pero me dicen mucho que soy muy seria. Yo soy feliz así. O sea, esta es mi forma de vida. Y esa seriedad que tengo para encarar cada paso hace que después de 30 años estemos a la vanguardia. Y siempre vamos por más. Siempre voy por más y me van a ver casi siempre en una sala de ensayo o pensando algo que tiene que ver con mi profesión. ¿Qué puedo hacer en el espectáculo? ¿Cómo puedo gustar más al espectador? ¿Cómo podemos mejorar? ¿Qué es lo que quiero hacer a esta altura de mi vida? ¿Cómo quiero trascender? ¿Qué es lo que viene? Porque me encanta inventar y reinventar cosas.

 


“No es casual que estemos a la vanguardia después de tantos años, liderando el mercado tanguero”

 


-¿Como tu academia y las becas, por ejemplo?

-Reabrimos la academia, está llena, tenemos clases grupales privadas, tenemos los shows que hacemos en el interior del país, este año vamos a hacer el exterior, la temporada y las becas de capacitación gratuitas. Siempre estamos en algo que tiene que ver con pensar que el otro también puede necesitar algo. Con las clases y las becas no solamente entran algunos chicos a la compañía y bailan acá, sino que también pueden entrar a otros espacios tangueros o dar clase. Y a nosotros eso nos da mucha satisfacción, particularmente a mí.

-Por un lado vocación de seguir fomentando que el tango crezca, que siga vigente, pero también imagino que tiene que ver con algo de que te gusta compartir, todo lo que has desarrollado.

-Me encanta. Y no sé estar al pedo, perdón la palabra, no sé lo que es estar sin hacer nada. Siempre estoy haciendo. Estoy pensando en que el proyecto tiene que estar bien escrito, en que tiene que estar bien presentado, en que el PowerPoint para el show privado esté completo. Y por eso, por ejemplo, ahora tenemos a Banco Provincia que nos va a acompañar en las funciones con cuatro cuotas sin interés, y reintegros, que es un montón, porque las entradas están de 20 a 30 mil pesos, ya son accesibles, más 25 % de descuento a jubilados, a estudiantes y a marplatenses, hace que puedan venir. Y a mí, a nosotros, nos importa mucho que puedan venir. Además, hacer tanto show privado para empresas importantes internacionales, nacionales, que se cobran en dólares, nos permite que las becas de capacitación, cuando no tenemos una fundación que nos ayude, las seguimos, No es que si no viene alguien a ayudarnos o a pagarnos, no. Eso es una de las cosas que forman parte de mi personalidad. No espero la varita mágica. Nunca. Porque no llega. O llega a veces, tarde. Entonces, si llega, bárbaro, pero si no llega, hay que hacer.

Pero en algunos casos, no en todos, lo que pasa es una mujer que hace, para un hombre mediocre, es imperdonable.

-¿Esto lo has sentido muchas veces?

-Mucho. Ese “por qué una bailarina va a ganar tanto”. Yo me acuerdo de las boleterías del Teatro Nacional, con Tanguera, cuando Romay se queda con mi obra que facturó millones y millones y millones de dólares en el exterior. Tanguera es mía. Ideé, creé, escribí, le llevé un modelo de negocios, pero “cómo una bailarina de La Boca va a ganar plata”. Es un gran debate. Aquello que firmé me causó un dolor tremendo y un trauma que todavía no puedo superar, porque imaginate que hoy tendría un teatro propio y sabés la cantidad de chicos que sacaría bailarines, de hecho ya lo hago igual, imagínate lo que haría con un poco más de presupuesto. Pero yo hoy soy otra Mora.

-Eso ¿te cambió la forma de armar grupos, elegir a la gente que forma tu equipo?

-Para mí es importante hacer comunidad porque en los tours se convive y en el teatro, en camarines y en las horas de reuniones de producción también. Y aprendí con los años que hay que rodearse no solo de buena gente, sino de gente que esté alineada y que vaya en una misma dirección. Yo tengo un equipazo y también te marcan esto sí, esto no. Me cuidan la espalda, hay que saber elegir el equipo y la gente, eso también forma parte del éxito.

-¿Hay gente que sentiste que estaba por oportunismo y de la que te tuviste que alejar?

-No. Yo tengo mucha calle, me hice en La Boca, muy de barrio, no sentí oportunismo de la gente, simplemente a veces no compartía su forma, su mirada y entonces ahí sí se aparta enseguida, porque te hace mal, o porque pudre al resto. Eso de la manzana podrida realmente es peligroso para un grupo y no lo digo por mí, lo digo por el grupo. Cuando el grupo es así, en el caso nuestro yo siempre digo que el grupo expulsa, no yo.

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