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Deportes 28 de junio de 2026

Mucho para elogiar y un par de cuestiones para revisar: el balance de la fase de grupos del Mundial

Saldo positivo para la primera fase del Mundial que ya se cerró. Por lo que puedo verse en las canchas y por la creciente ilusión de Argentina.

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El estadio AT&T de Arlington, Dallas, el más grande del Mundial, con las tribunas colmadas.

Por Marcelo Solari

De acuerdo a lo que mostró la primera fase de la inédita Copa Mundial de la FIFA 2026, el primer balance para esta competencia con 48 equipos es positivo. Aunque muy costoso en términos organizativos y con dificultades logísticas sin precedentes, no parece ser tan descabellado. Ahora, pensar en un Mundial de 64 seleccionados (propuesta para 2030 o 2034) ya parece una exageración.

La supuesta inequidad de fuerzas entre algunos equipos, salvo alguna aislada excepción, no existió. Como ha sucedido en otros Mundiales, también, hubo sorpresas.

En tren de comodidad, confort y atractivo para los espectadores, nada que reprochar. En los tres países (Estados Unidos, México y Canadá), los estadios son una referencia de majestuosidad, tecnología y diseño. Y -algo no menor- en casi todos los casos, las tribunas lucen repletas.

Es cierto, al haber más equipos, se juegan más partidos. Y a esta altura, ya es el Mundial con más cantidad de público en términos absolutos. Un éxito rotundo.

Los puristas del fútbol no están muy de acuerdo con los espectáculos de medio tiempo ni con las ceremonias de apertura con súper estrellas musicales bien al estilo de la NFL. En todo caso, sería un detalle insignificante.
Porque en definitiva, lo que mueve a los hinchas del fútbol es lo que pasa adentro de la cancha.

Y hasta aquí, no se puede negar que desde el juego, es un buen Mundial. Casi podría decirse muy bueno. Porque abundaron los partidos atractivos y fueron, claramente, muchos más que los aburridos.

Entre los 72 partidos de la primera fase se convirtieron 215 goles (75 en la primera fecha, 66 en la segunda y 74 en la tercera. El promedio es elevado: 2,99 por partido. Sólo se registraron siete empates 0 a 0 (uno en la primera fecha y tres en cada una de las dos siguientes).

Abundancia de juego abierto, directo, con pretensiones ofensivas. Incluso hasta varios de los equipos que estaban señalados como “experimentales” (por su condición de debutantes o escaso recorrido en Mundiales) en algunos casos se atrevieron a jugar, incluso ante rivales poderosos.

Es verdad. A algunos les fue mejor que a otros. Pero eso sucede siempre.

Eso sí, dentro de un montón de cosas positivas que inclinan la balanza hacia el aprobado, hay un par de cosas que para la FIFA será menester analizar y ¿por qué no? abolir.

Una es el famoso “hydration break” (o pausa para hidratación). Se justificaría en situaciones de extremo calor, para proteger la integridad física de los futbolistas. Pero sucede en todos los partidos. Incluso en los que se juegan de noche o en estadios cerrados y con aire acondicionado.

La pausa de hidratación, un tema que genera controversia.

La pausa de hidratación, un tema que genera controversia.

Conspira contra la esencia del fútbol y tiene toda la pinta de instrumento recaudatorio al aumentar el caudal de avisos publicitarios. El público presente en cada cancha reprueba con estruendosas silbatinas cada vez que llega la orden de parar para refrescarse.

La segunda cosa a revisar con urgencia será el desempate por sistema olímpico, que prioriza sólo el resultado del encuentro entre los involucrados en el empate de una posición, en lugar del más justo sistema de diferencia de goles.

¿Por qué es más justo? Porque para algo la fase inicial se juega en grupos, es decir, cada selección juega tres partidos contra los otros tres integrantes de la zona. Vale decir que, conceptualmente, se debe premiar al que mejor hizo las cosas a lo largo de los tres partidos del grupo, no solamente frente a uno de sus rivales.

Este sistema le hizo perder interés a unos cuantos partidos de la tercera fecha porque al concluir la segunda, varios equipos no sólo ya estaban clasificados para los 16avos de final, sino que también tenían asegurado el primer puesto.

Argentina, sin brillar, completó una primera fase convincente y con puntaje ideal. Ganó sus tres partidos, recibió apenas un gol en contra, pudo hacer jugar a gran parte del plantel, le dio descanso a jugadores clave y, por si todo esto fuera poco, impulsó a Lionel Messi para ser candidato a ganar el Botín de Oro y/o el Balón de Oro.

Arrancó el Mundial entre las selecciones candidatas (no entre las máximas favoritas) y parece haber ascendido un par de escalones en las preferencias. El camino bastante despejado de cruzarse ante grande potencias en los primeros cruces, también parece allanarle un poco más el camino. No obstante, la prudencia ante todo. Quedó demostrado que no hay enemigo pequeño y que no se debe dar por ganado ningún partido antes de jugarlo.



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