Opinión

Museo MAR y las incómodas aguas de la certeza

por Daniel Besoytaorube

Cada año desde 1977, se celebra el Día Internacional de los Museos cuyo objetivo es concientizar sobre el hecho de que los museos son un importante medio para el intercambio y el enriquecimiento de las culturas. Dicho esto y cumpliendo con la efeméride resulta ineludible señalar que ante la coyuntura actual se abre más un panorama de fluctuaciones que el de navegar las tranquilas aguas de la certeza.

Es un momento en que la incertidumbre prima y los museos se plantean como va a ser el día después de la cuarentena, una vez que se flexibilice y se abran las puertas nuevamente. En esa instancia el Museo MAR, tiene una ventaja importante que son sus amplias instalaciones; más allá de los protocolos que decidirán las autoridades; resultan que la generosidad de sus espacios y salas es vital, y ya se está trabajando en los cálculos de público que podrá acceder y cumplimentando los protocolos correspondientes. Otro punto que favorece el regreso de sus visitantes es la gratuidad de todas sus actividades, muestras, recorridos participativos, espacio para los más chicos pedagógicos y lúdicos, y las actividades del auditorio, cine, conciertos y charlas.

Surge como de toda crisis nuevos paradigmas: y en este caso la puesta en valor del concepto de “museología crítica” que tracciona por museos que se inserten territorialmente, que construyan nuevos públicos y a su vez con sentido crítico, en definitiva que convoquen, incomoden e inquieten. En este escenario debemos otorgar condiciones objetivas y subjetivas a los innovadores locales y a su vez lograr una viralización de sus creaciones a efectos de obtener una trazabilidad comunitaria desde la visión de un proyecto social de políticas públicas compartido con los ciudadanos, instituciones y sectores vinculados a la cultura.

Debemos intentar en el mediano plazo acrecentar el número de innovadores y profesionales de la cultura, con el objetivo de que conformemos sectores mucho más maduros. Generar usinas de creación, tratar de dar un espacio para que la gente que está en el escalón anterior a la profesionalización pueda tener espacios para desarrollarse. Que los sectores que no estaban organizados, se organicen. Debemos generar una relación mucho más dinámica de todos los sectores involucrados, no en una única identidad, sino en todxs las que se crean convenientes, porque ahí es donde tiene que manifestarse la diversidad cultural.

El ciudadano tiene que sentirse atraído, convocado, escuchado y amplificado. Tiene que entender que la cultura es un derecho y no un mérito.

(*): Director Museo MAR. Subsecretaría de Políticas Culturales Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

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