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Neandertales, la especie europea que surgió de Oriente Medio

por Elena Camacho

Hasta ahora se había supuesto que los neandertales se originaron y prosperaron en Europa muchos miles de años antes de la llegada del Homo sapiens, pero esa idea ha ido perdiendo fuerza y, ahora, los hallazgos en una cueva israelí confirman que la evolución fue mucho más compleja y que Oriente Medio fue un lugar muy diverso y determinante en el proceso.

Los fósiles humanos y las herramientas encontradas en Israel y que ocupan la portada de la revista Science han sido analizados en sendos estudios liderados por la Universidad de Tel Aviv, en los que han participado los paleontólogos del Centro Nacional español de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) José María Bermúdez de Castro, María Martinón-Torres, Laura Martín-Francés y Emiliano Bruner.

El primer estudio, liderado por Israel Heshkovitz, documenta los restos fósiles (un fragmento de hueso parietal de un cráneo y una mandíbula casi completa) de unos 130.000 años hallados en el yacimiento de Nesher Ramla, una zona en la que hasta ahora se creía que solo había sido habitada por sapiens y neandertales.

Los análisis desvelaron que se trata de un homínido arcaico con rasgos neandertales (en especial la mandíbula y los dientes) y características parecidas al Homo erectus -una especie asiática- lo que sugiere que se trata de una población nueva a la que se ha denominado “Homo tipo-Nesher Ramla“, y que podría ser una nueva especie anterior a neandertales y erectus.

Los científicos sugieren que los fósiles de Nesher Ramla son los descendientes de una población que ya habitaba Oriente Medio (lo que los paleontólogos denominan el corredor levantino) hace unos 400.000 años y que podría ser la población a partir de la que evolucionaron los neandertales y probablemente otros grupos humanos que se repartieron por Asia.

Tras comparar esta información con otros yacimientos de la zona, los autores concluyen que el Homo tipo-Nesher Ramla forma parte de una población que habitó la zona desde hace 400.000 hasta hace 130.000 años (como prueban los yacimientos de Quesem y Zuttiyeh) y que es “la población madre” de la que surgieron y emigraron grupos de descendientes que en sucesivas oleadas fueron ocupando Europa y dieron lugar a los neandertales y posiblemente a otros grupos humanos en el este.

“Pensamos que esta población puede ser el nexo entre el este y el oeste. Entre Europa y Asia”, concluye María Martinón-Torres, investigadora y directora del CENIEH.

“Y es que, aunque el neandertal es la especie emblemática europea, no tiene por qué haberse originado necesariamente en el occidente de Europa, sino que pudo surgir fuera del continente”, indica<.

Para Bermúdez de Castro, este hallazgo refuerza una idea que “llevamos muchos años sugiriendo: la de que el origen de las poblaciones europeas y gran parte de las asiáticas no está en África, sino en Asia, probablemente en Oriente Próximo, un verdadero cruce de caminos”.

Pero el estudio llega a otra conclusión y sugiere que el Homo tipo-Nesher Ramla también se cruzó con el sapiens hace unos 200.000 años, como evidencia el yacimiento israelí de Misliya.

Hasta ahora diversos estudios genéticos habían confirmado que hace unos 200.000 años sapiens y neandertales hibridaron, “pero no teníamos fósiles para apoyarlo. Ahora sabemos que Oriente Próximo fue el lugar en el que se produjo ese cruce”, explica Martinón-Torres.

Y es que, “si hace unos 400.000 años teníamos poblaciones con características neandertales que sobrevivieron al menos hasta hace unos 130.000 años y, además, sabemos que en el corredor levantino había sapiens hace unos 200.000 años como muestra el yacimiento de Misliya, eso significa que tenemos el lugar y el momento en que sapiens y neandertales hibridaron”, apunta.

El segundo estudio, liderado por Yossi Zaidner, analiza las herramientas del yacimiento, cuya técnica de fabricación es muy avanzada, lo que refuerza la idea de que entre el Homo tipo-Nesher Ramla, los sapiens y los neandertales, además de intercambio genético, hubo intercambio cultural.

Para Martinón-Torres, lo importante es que ambos estudios “revolucionan” la idea clásica de que África es el continente en el que se originan las especies y evidencian que “Oriente Próximo, y no África, fue el epicentro de la evolución humana”, especialmente en el Pleistoceno.

“Creemos que, como ocurre en la actualidad, Oriente Próximo fue una zona de muchísima intensidad de ocupación y con muchísimas culturas conviviendo o compitiendo entre sí y con intercambio biológico y cultural. Fue el centro de todo”, subraya.

La hipótesis concuerda con las proyecciones climáticas que señalan que hace un millón de años el Levante era un área húmeda de condiciones relativamente estables, mientras que Europa era “un verdadero infierno de oscilaciones climáticas y glaciaciones periódicas, que impidieron que fuera habitada de manera continua y estable”, concluye Martinón-Torres.

EFE.

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