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Neymar y el Barça, un idilio traicionado

Días atrás el brasileño cargó con dureza contra la dirigencia catalana. Ahora se conoce el motivo: el club le exige 8,5 millones de euros por incumplimiento de contrato, más la primera parte de la prima de renovación.

por Àlex Santos

Hace unos días Neymar apareció en público cargando contra la directiva del Barça. Nadie entendió por qué. Justo antes de aparecer ante los medios y apuntar contra la directiva, el jugador había mostrado en el centro del campo junto a sus compañeros sus respetos en un sentido minuto de silencio por el atentado en La Rambla de Barcelona, que incluso arrancó alguna lágrima del jugador brasileño.

Hoy el FC Barcelona desveló la clave del nuevo entuerto, al subrayar en un comunicado que el pasado 11 de agosto interpuso una demanda contra el brasileño al que reclama 8,5 millones de euros por incumplimiento de contrato, hecho que el jugador conocía cuando apareció ante la prensa.

En realidad, esta cantidad es mucho mayor, ya que en la petición que hace Barcelona va la compensación de los 8,5 millones de euros más la primera parte de la prima de renovación por cinco años que ya le abonó cuando hace uno año cuando firmó una ampliación de contrato. Así, lo que reclama el Barça supera de largo los treinta millones de euros.

Barcelona y Neymar vivieron un mes de julio y algunas semanas de junio bastante complicadas. Todo el mundo tuvo una opinión de las tensiones y el futuro que iba a deparar a la relación, pero al final todo se redujo a una cuestión más sencilla, y relacionada con el dinero: la segunda parte de la prima de renovación que estaba pactada para abonarse el 31 de agosto, y que era de 26 millones de euros.

Debido a los rumores que existían sobre el futuro del jugador y que el propio Neymar, junto a su padre, no hacía más que alimentar con su silencio, se pensó en un momento que este mutismo parecía pactado, incluso por parte de Barcelona, por si el club podría recibir una fuerte penalización de los organizadores de la gira de los Estados Unidos, si el brasileño se ausentaba. Una fuente del club desmintió a EFE este supuesto.

El silencio del jugador fue exclusivamente por una razón económica: no generar un conflicto con Barcelona antes del 31 de julio, que era cuando la entidad tenía que abonar la segunda parte millonaria de la prima de renovación firmada el curso anterior para las próximas cinco temporadas.

Ante la negativa de Neymar de pronunciarse acerca de su futuro, Barcelona estableció una estrategia y el presidente Josep Maria Bartomeu viajó a los Estados Unidos para hablar cara a cara con el jugador. De aquella conversación, Bartomeu no se llevó ningún “sí” rotundo de que se quedaba y, en cambio, sí que recogió la idea de que el jugador estaba más fuera que dentro.

Bartomeu ordenó al club depositar ante notario los 26 millones de euros de la segunda parte de la prima y ordenó que sólo se entregasen al jugador si Neymar y su padre cumplían tres requisitos: confirmar que se quedaba en Barcelona y que cumpliría los cinco años de contrato, que manifestase públicamente que no había negociado en el último mes con PSG y, finalmente, que cobraría la segunda parte de la prima el 1 de septiembre, siendo barcelonista, cuando el mercado ya se hubiese cerrado.

Dado que el jugador no podía cumplir con los dos primeros preceptos, su marcha a PSG se activó de inmediato, a pesar de que durante la gira por los Estados Unidos la presencia del padre, así como de un grupo numero de amigos del jugador, los autodenominados ‘toiss’, hacían presumir que Neymar dudaba y que incluso cumpliría su contrato.

No hubo ninguna duda por parte del jugador, al parecer. Simplemente hubo una estrategia para no perder los 26 millones de euros, cantidad que después de haber pasado por el notario vuelven a estar en las arcas del club azulgrana, el cual garantizó a EFE que en ningún caso irán a parar al jugador.

Ante este sentimiento de traición que algunos dicen tener en Barcelona ante el adiós de Neymar, el club pretende recuperar la primera parte de la millonaria prima de renovación, inferior a los treinta millones de euros, además de imponer una demanda por incumplimiento de contrato cifrada en 8’5 millones de euros.

El idilio que parecía vivir Barcelona con su jugador parece que acabará de la peor manera. Ya en su inicio, la contratación del jugador dejó unas cicatrices difíciles de borrar, pues después de que Barcelona y el jugador pasasen por los juzgados por un contrato nada claro, el club catalán aceptó ante la Fiscalía una doble pena por fraude fiscal, además de pagar una multa de 5’5 millones de euros.

El caso Neymar, de esta forma, seguirá bien vivo en el entorno del club, y no solo por la nueva situación judicial que aparece en el horizonte con esta demanda de más de treinta millones de euros que el Barça le reclama, sino porque de su fichaje por el equipo azulgrana aún pende otra demanda, el Neymar-2, por el que la empresa intermediaria DIS reclama parte de los 40 millones de prima que cobró del equipo catalán el atacante brasileño.

¿Cuánto habrá costado el fichaje de Neymar? Nadie lo sabe ya con las cifras que se movieron en torno al jugador. En su día, el expresidente barcelonista Sandro Rosell, en enero del 2014, y ante las dudas que sobrevolaban sobre el precio del jugador, sentenció el famoso: “Neymar ha costado 57,1 millones, y punto”.

Años después, la ya dimitida vicepresidenta económica del Barça, Susana Monje, explicó los nuevos números del jugador tras la sentencia que condenaba al Barça de doble fraude fiscal: “El coste del fichaje fueron 57,3 millones, más un bonus de dos millones por el Balón de Oro. Después del acuerdo con la Fiscalía, tenemos que quitar los 40 millones de indemnización y meterlos en concepto salario. El coste del fichaje, por tanto, son 19,3 millones de euros”.

Con multas, costos, sobrecostos, primas y comisiones, el montante económico de Neymar en el Barça aparece como uno de los negocios más poco claros de la reciente historia del club, aunque al final, al margen de la pérdida deportiva, el club no podrá decir que no habrá hecho el negocio de su vida con el jugador, cuando PSG pagó la, hasta ahora, cifra más alta de la historia en una compra de un jugador de fútbol (222 millones de euros).

EFE.

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