La Ciudad

“No hay indicios de un ataque, sabemos que hubo una avería controlada”

Un día después de que les contara a las familias de los 44 tripulantes que se había detectado una explosión proveniente del submarino se conoció que el contraalmirante Gabriel González había solicitado su pase a retiro.

El 24 de noviembre, posiblemente, fue uno de los días más duros en la vida militar del contraalmirante Gabriel González cuando, en la Base Naval, les dijo la verdad más dura a los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan y, como figuraba en el parte oficial, les habló de la explosión detectada en la zona donde se tuvo contacto por última vez con el submarino.

Explosión, esa fue la palabra, todo lo que los familiares alcanzaron a escuchar. A los pocos minutos los medios de todo el mundo replicaban la palabra explosión, familiares de los tripulantes salían angustiados a decir explosión. La fatalidad tenía una palabra: explosión.

Ese mismo día el presidente Mauricio Macri salió a respaldar a la cúpula de la Armada y a asegurar que el objetivo era (sigue siendo) encontrar el submarino ARA San Juan. Al día siguiente de ese turbulento 24 de noviembre se conoció que el contraalmirante Gabriel González había pedido su relevo del Comando y jefatura de la Base Naval por, según fuentes de la Fuerza, disidencias con el subjefe de la Armada, vicealmirante Miguel Angel Máscolo, al hacerse este presente en Mar del Plata el pasado 18 de noviembre.

El contraalmirante González tenía el cargo de jefe de Base en Mar del Plata y comandante del Area Naval Atlántica. No tenía injerencia ni responsabilidad en temas relacionados con el submarino ARA San Juan, ya que lo referido a esos buques depende del Comando de la Fuerza de Submarinos, a cargo del capitán de navío Claudio Javier Villamide, que tiene asentamiento en la Base Naval de Mar del Plata y del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de Puerto Belgrano, a cargo del contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo.

Es decir, el contraalmirante González no estuvo en ningún momento en la cadena de mando de temas referidos al submarino, pero como la Base Naval de Mar del Plata fue el punto de encuentro y contención de las familias de los tripulantes, él, como el militar de más alto rango, fue el encargado de contarles cada día los partes informativos de los (no) avances en la búsqueda del ARA San Juan.

En una entrevista exclusiva, LA CAPITAL estuvo cara a cara con el ex jefe de la Base Naval de Mar del Plata que pidió el retiro -aceptado por la Armada el pasado 5 de diciembre-, quien contestó preguntas referidas a la búsqueda del ARA San Juan. “Desde el principio se dijo todo. Yo lo hice personalmente a los familiares de la tripulación”, dice el contraalmirante González.

“Hay que entender que quienes iban en el submarino lo hacían voluntariamente, sabiendo lo que estaban haciendo. Los militares sabemos que es una profesión de riesgo, que emplea medios complejos. Sabemos lo que estamos haciendo, somos profesionales, y esta gente, los submarinistas por supuesto lo son”, asegura el ex jefe de la Base Naval de Mar del Plata.

– Son profesionales, pero todos nos seguimos preguntando ¿cómo puede ser que no hayan podido dar algún tipo de aviso?

– Entendemos que fue algo súbito que no dio tiempo de salir a la superficie.

– Ese “algo súbito”, esa explosión detectada ¿pudo haber sido algún tipo de ataque?

– La realidad es que no hay indicios en absoluto que haya pasado eso. Sabemos que hubo una avería controlada.

– Entonces, sabiendo que existía una “avería controlada” ¿por qué sumergirse en el mar en vez de estar en la superficie y esperar ayuda?

– Era un mar 7, con 50 nudos de viento. El submarino viene navegando, tiene una avería eléctrica y se comunica con el comandante de la Fuerza de Submarinos, que es su autoridad: “Tengo una avería en batería proa, sigo navegando con batería popa”. El comandante le dice que arriba es imposible, no se podía intentar ninguna reparación y que la mejor opción era sumergirse, a plano 40. Mientras, podía seguir con las baterías de popa, a 5 nudos y llegar a Mar del Plata.

– Si el viaje era Ushuaia Mar del Plata ¿qué hacía el ARA San Juan al límite de la plataforma submarina?

– El submarino venía desde Ushuaia y cuando vuelve a Mar del Plata normalmente se aprovecha para que transite por la milla 200 para hacer un reporte de los barcos pesqueros en la zona. El comandante de la Fuerza de Submarinos, al enterarse de la avería, le dice que abandone la patrulla y vaya directo a Mar del Plata.

-¿Entonces la orden de sumergirse a pesar de la avería fue del comandante de la Fuerza de Submarinos?

-El comandante del submarino no recibe una orden de sumergirse o no. El comandante del submarino es el que toma la decisión. Nadie más que él, con su plana mayor y sus hombres experimentados, sabe la decisión que tiene que tomar.

– ¿La Armada analiza si esa decisión fue la correcta?

– En muchas oportunidades, habiéndose tomado todas las decisiones técnicas y profesionales que se tenían que tomar existe la fatalidad, que es donde uno ya no tiene injerencia. Probablemente estemos en uno de esos casos, pero todavía no tenemos certeza porque no sabemos qué pasó.

– ¿Por qué el ARA San Juan no estaba acompañado por una corbeta?

– El submarino es un arma estratégica que opera de manera independiente. Hay veces que sí van submarino, corbeta y aeronave. Pero este no era el caso.

– La reparación de media vida que se le realizó es otro blanco de dudas y críticas. Incluso familiares de la tripulación dijeron que al submarino “lo ataron con alambre”. ¿Esto es así?

– A este submarino se le hizo la “media vida” y se lo puso en las mejores condiciones. Independientemente de todo eso, el protocolo de zarpada de un submarino es una revisión 48 horas antes, en la que todos los tripulantes tienen una planilla, que tiene tres verificaciones, es decir, que tiene que pasar por tres personas que verifican el correcto funcionamiento y revisan todo. El comandante recibe el informe y recién ahí se zarpa.

– Desde el 2014 que se terminó con la reparación de “media vida” ¿el ARA San Juan tuvo actividad constante?

– Entiendo que cumplió con todas las navegaciones de adiestramiento para efectuar navegaciones como las que estaba haciendo.

– Otra crítica fue el excedente de tripulación que iba en el ARA San Juan ¿esto pudo haber complicado la navegación?

– El submarino suele llevar entre 35 y 37 tripulantes, pero siempre se necesita adiestrar gente y esa es la dotación complementaría, es natural.

– ¿Qué opina de la ayuda que brindan tantos países, en especial al aporte realizado por naciones como Inglaterra y Chile?

– Es fantástico que suceda. Cuando pasó esto se dejó de lado todo y se concentró en buscar el submarino. El mundo, independientemente del nivel en las relaciones exteriores, en estos casos deja de lado todo eso y se pone a servicio de la operación. Inglaterra, por ejemplo, no dudó en ayudarnos.

– La Justicia comenzó una investigación por lo sucedido ¿cómo toman desde las Fuerzas Armadas que se los investigue?

– Tiene que haber un sumario, es sano que se investigue ¿quién no quiere la verdad? Los militares somos, además, funcionarios públicos. La Armada está entregando y brindará toda la documentación que requiera la Justicia y es lo que corresponde.

– ¿Cuál es hoy la prioridad? ¿En qué lugar queda la posible reestructuración de las Fuerzas Armadas?

– Encontrar el submarino, saber dónde está, que los familiares sepan dónde está, esa es la prioridad. Nos concentramos en buscar y en encontrar. Lo que siga después corresponde al nivel político y de conducción de la Armada.

“Lo que siga después”, decía González en esta entrevista que concedió 24 horas antes de conocerse su solicitud de retiro. Ese después ya le llegó a él muy rápido. De todas maneras, ante la consulta insiste: “Mi mayor preocupación hoy es que los familiares reciban la verdad y estén contenidos”.

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