Noelia Barral Grigera: “El gran activo del Gobierno es la debilidad de la oposición”
La periodista y analista política analizó el presente del Gobierno de Javier Milei, el deterioro de los indicadores económicos, la falta de inversiones, el rol de la oposición y el clima político de cara a las elecciones de 2027.
Noelia Barral Grigera.
En una entrevista con Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, la periodista Noelia Barral Grigera realizó un duro diagnóstico sobre el presente del gobierno de Javier Milei. Consideró que la caída de la actividad económica y del empleo comienza a impactar con fuerza en la imagen presidencial, cuestionó la estrategia económica del oficialismo y puso en duda las posibilidades de una reelección si no cambian las condiciones actuales.
También habló sobre la oposición, la campaña antiargentina en redes sociales y el rol de Santiago Caputo.
—¿Está el presidente Javier Milei en su momento político más complicado?
—Está atravesando un momento complejo tanto en lo político como en lo económico. Son dos planos que están absolutamente vinculados. Después de un período de cierta estabilización y recuperación, la imagen del Presidente y de su gestión vuelve a caer y lo hace de manera importante. Distintas encuestas coinciden en ese diagnóstico. Además, ya empezamos a entrar en la antesala del proceso electoral de 2027 y el Gobierno llega con indicadores económicos difíciles de defender: la actividad volvió a caer durante dos meses consecutivos, continúan cerrando empresas, se destruye empleo registrado y las inversiones prometidas todavía no aparecen.
—¿Qué tema preocupa especialmente en la Casa Rosada y quizás no ocupa tanto espacio en la agenda pública?
—La principal preocupación sigue siendo la falta de dólares. El ministro Luis Caputo insiste desde que asumió con que los argentinos saquen los dólares del colchón para invertirlos, pero eso no está ocurriendo. Tampoco llegan inversiones productivas ni financieras en la magnitud esperada. El Gobierno necesita esos dólares para atravesar con tranquilidad el proceso electoral y, por ahora, ese objetivo está lejos de concretarse.
—¿El Gobierno todavía tiene herramientas para revertir la destrucción del empleo y atraer inversiones?
—Con este modelo económico, la verdad es que eso no va a suceder. No ocurrió hasta ahora y no veo motivos para pensar que vaya a cambiar. Es un gobierno muy convencido de su receta económica, muy dogmático, y no muestra flexibilidad para modificarla. Incluso economistas cercanos al oficialismo reconocen que la mejora de la macroeconomía no llega a la economía cotidiana. Hay problemas concretos, como el crecimiento de la mora en los créditos, que el Gobierno minimiza, aunque muchos especialistas creen que pueden convertirse en un obstáculo importante para cualquier recuperación del consumo.
—Sin embargo, la oposición tampoco parece ofrecer una alternativa sólida.
—Hoy el gran activo del Gobierno es justamente la debilidad de la oposición. No existe una voz clara ni un liderazgo que ordene un mensaje común. Esa fragmentación le permite al oficialismo seguir marcando la agenda pública. Cada vez que pierde esa capacidad es porque aparece algún hecho espontáneo o una movilización social que cambia la conversación. Pasó con la bandera de Malvinas durante el Mundial, con las marchas universitarias o con las movilizaciones del 24 de marzo. Cuando esos temas irrumpen, el Gobierno queda a contramano.
—¿Cómo interpreta la llegada de Diego Santilli a un gobierno cuya identidad política está basada en la confrontación?
—Es una situación difícil. Santilli seguramente intentará tender puentes porque es un dirigente acostumbrado al diálogo y a la negociación, pero habrá que ver cuánto espacio real tiene dentro de un gobierno que construyó su identidad sobre la confrontación permanente, incluso con aliados. Puede hacer el intento, aunque la impronta del Presidente termina imponiéndose casi siempre.
—¿Qué lectura hace sobre la campaña antiargentina que se multiplicó durante el Mundial?
—Se mezclaron varias cuestiones. Existe una mirada muy crítica del progresismo internacional hacia el gobierno de Milei que, muchas veces injustamente, termina extendiéndose a toda la sociedad argentina. A eso se suma la lógica de los algoritmos, donde el discurso de odio genera más clics e interacciones. Y también hubo mucha gente que interpretó con mala fe situaciones propias del reglamento del fútbol. Todo eso terminó construyendo una imagen muy negativa de la Argentina.
—¿Las redes sociales terminan distorsionando esa imagen?
—Sí, pero también hay una parte de responsabilidad propia. Las redes generan sentido común y ayudan a instalar determinadas percepciones. Sin embargo, si determinadas posiciones oficiales se sostienen en el tiempo, ya no será un problema de las redes sino de las decisiones políticas que toma el país.
—En uno de sus trabajos analizó el vínculo entre religión y voto a Milei. ¿Qué fue lo que más le llamó la atención?
—Más que una religión en particular, lo que observamos es que las personas con algún tipo de fe son más proclives a respaldar a La Libertad Avanza. Una de las investigadoras del estudio me dijo algo que me quedó grabado: para creer que todo este esfuerzo económico dará resultados, primero hay que tener fe. Y creo que hay mucho de eso en quienes todavía acompañan al Gobierno. Más allá de que a pocos les esté yendo realmente bien, existe una esperanza de que el sacrificio termine dando frutos.
—Después de tantos años cubriendo política, ¿qué siente que nunca cambia?
—Las cuestiones vinculadas a la condición humana. Siempre aparecen las disputas personales, los intereses individuales y la confusión entre la política como herramienta para transformar la realidad y la política entendida solamente como una pelea por el poder. Esa lógica atraviesa gobiernos de todos los signos.
—¿Quiénes son hoy los grandes operadores políticos que trabajan detrás de escena?
—Santiago Caputo es, sin dudas, el principal. Es el gran constructor del relato oficial. Aunque no concede entrevistas, mantiene un diálogo permanente con periodistas y desde allí instala versiones, información y estrategias de comunicación. Después existen operadores específicos en distintos ámbitos, pero él es claramente la figura más influyente.
—¿Cómo ve las posibilidades de reelección de Javier Milei?
—Hoy las veo complicadas. Falta mucho y en la política argentina puede pasar cualquier cosa, pero con esta situación económica, con el deterioro del empleo y del poder adquisitivo, parece difícil pensar en una reelección. Después, naturalmente, existe la estrategia electoral: dividir a la oposición, discutir las PASO y aprovechar la fragmentación del resto de las fuerzas. Pero si la economía cotidiana de la gente no mejora, el panorama será muy complejo. La experiencia de Mauricio Macri demuestra que un gobierno que no logra mejorar la situación real de las familias tiene enormes dificultades para ser reelegido.
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