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08-04-2010

Marisol Otero, la excepcional madrina de La Bella y la Bestia

La consagrada actriz, cantante y bailarina vuelve a participar del famoso espectáculo, esta vez desde un rol colateral que le permite un lucimiento superlativo.

Convertido en el espectáculo más visto de las últimas semanas, el muy esperado regreso del musical ?La Bella y la Bestia? ahora al denominado Teatro Citi (ex Opera), provocó un boom para todos aquellos que pudieron verlo y aquellos que heredaron los altivos comentarios de un show que marcó un antes y un después en estos eventos con megaproducción en la calle Corrientes.

En una breve pausa en los ensayos para corregir detalles técnicos, la intérprete Marisol Otero -protagonista de la versión que inauguró en aquél momento la remodelada sala-, dialogó con LA CAPITAL, amena charla en la que explicó su presente profesional y cómo asume el nuevo trabajo dentro de la clásica historia de Disney.

-¿Cómo vivís el hecho de darle vida a una tetera en este show tradicional?

-Es hermosísimo, estoy contando la historia desde otro personaje, que es la señora Poots, alguien muy maternal y lleno de amor. Es justamente como la mamá de la Bestia, algo similar con la Bella también. Yo me siento un poco así en este momento, es como una madrina, incluso del elenco porque esto ya lo viví, pasé la experiencia, ya estuve en Broadway. Entonces, poder apreciar todo eso con ellos felices y disfrutando me hace más feliz, como si fuera una mamá, es realmente maravilloso.

-Fuiste la protagonista cuando la sala fue remodelada. ¿Asoman memorias especiales de aquél tiempo?

-Recuerdos increíbles, estrené en este teatro con la reapertura del Opera, viví el primer boom de un musical en esta sala. Poder estar otra vez es un sueño sencillamente hermoso que no parece terminar jamás. Estoy en otro papel porque ya hice a la protagonista, me vi necesitada de un cambio, no estoy vieja para ese papel que ellos volvieron a ofrecerme, pero siento internamente que quiero hacer algo distinto y eso está bueno, porque es parte del crecimiento del actor, si no te quedás siempre en el mismo lugar. Ya hice a la Bella, la personifiqué en Broadway también, toqué el tope con ese rol, repetirlo sería casi como un retroceso, por eso preferí algo nuevo, con 34 años tengo por delante roles que pueden ser más interesantes.

-¿Cómo te encontró esta nueva presencia en el espectáculo?

-Estoy con una escuela de comedia musical desde hace poco, también cantando en el hotel de Alan Faena con un formato jazz-country, estoy contenta haciendo muchas cosas y eso me pone increíblemente feliz, lo vivo con gran plenitud y entusiasmada.

-¿Qué desafío te propuso participar desde este plano actoral?

-El desafío principal ya era estar otra vez en esta obra y ver qué pasaba con todo, imaginá lo que es volver a un lugar donde encima muchos de los chicos que estuvieron actuando ya no están, como Pablo Lizazo o Nelly Fontán, quienes ya no están en este mundo, ellos ahora transitan sus personajes en un lugar más lindo. Superar la nostalgia ahora con este rol es muy fuerte. Un contexto más material desde otro lugar también me permite contar la historia desde otro sitio y conectarme desde otro plano, ese era ahora el desafío que me proponía este clásico.