"Un oleaje de extraordinaria altura y violencia sorprendió a millares de bañistas", tituló LA CAPITAL el 21 de enero de ese año. La situación generó casos de “principio de asfixia”.
Este lunes no fue la primera vez que turistas y marplatenses se toparon con una “ola gigante” en pleno verano: hace más de 70 años ya había ocurrido algo similar.
“Un oleaje de extraordinaria altura y violencia sorprendió a millares de bañistas”, tituló LA CAPITAL el 21 de enero de 1954. Al mediodía, “cuando nada hacía presumirlo, imprevistamente una ola de extraordinaria proporciones sorprendió a los bañistas”, se informó en aquel entonces.
“Después de elevarse a considerable altura, (la ola) se extendió con violencia aluvional sobre la playa, arrastrando cuanto encontró a su paso”, indicó este medio.
La situación provocó “escenas de pánico” entre las millares de personas que se encontraban cerca de la costa, de manera especial a las señoras y niños de corta edad que cubrían los espacios de arena, obligándolos a recurrir a la “respiración artificial”.
Quienes estaban en toldos y sombrillas, por su parte, formaron parte del cuadro dramático, habida cuenta de que muchos habían perdido contacto con sus hijos.
Los “imprudentes” que se encontraban dentro del agua fueron abrazados por grandes masas de agua. No se lamentó la pérdida de ninguna vida, pero sí se registraron varios casos de “principio de asfixia”.
Las condiciones climáticas en ese momento evidenciaban un “calor intenso”, aunque con amenaza de lluvia. El oleaje no presentaba características de mar peligroso. Por el contrario: ofrecía serenidad y armonía, “muy propia de la temporada”.
Sin embargo, de pronto, “una ola gigante, a la que sucedieron de inmediato otras dos, produjo en las playas, especialmente en la Bristol, escenas de verdadero terror; el pánico fue unánime”.
Afortunadamente, “la meritísima y decidida intervención de los guardavidas y de la enorme legión de turistas ha evitado que el suceso asumiera las características de tragedia”. También se destacó el accionar de “las ambulancias, los puestos de socorro, el personal de Asistencia Pública Municipal” y del Ministerio de Salud Bonaerense.
Tras el suceso, la Subprefectura Marítima dio un comunicado en el que brindó detalles de lo ocurrido: “Hoy a las 12, a raíz de un crecimiento extraordinario de las aguas, que alcanzaron su mayor altura en la Playa Popular, se produjeron once casos de personas asfixiadas, las que auxiliadas a tiempo y sometidas a respiración artificial, se recuperaron”.
Previo a este antecedente, en 1945 había ocurrido otro hecho similar. En ese caso, en la Escollera Norte, donde los bañistas fueron sorprendidos por “cuatro olas inmensas, que causaron pánico, dejando un considerable número de heridos”.