La Ciudad

Orfei: “Me llamaron y me dijeron que era mi local el que se incendiaba”

Sebastián Orfei, representante de la reconocida distribuidora Orfei, estuvo con los dueños de Torres y Liva toda la madrugada. Cómo vivieron las horas de angustia y terror, mientras el edificio estaba en llamas.

Solo durmió dos horas y su voz se quiebra cuando repasa los hechos vividos en las últimas horas. Sebastián Orfei, representante de la reconocida distribuidora Orfei ubicada a cincuenta metros de Torres y Liva, todavía no puede creer lo que ocurrió. “Estoy destruido”, cuenta a LA CAPITAL, mientras atiende llamados y envía mensajes, en una de las jornadas más frenéticas de las que tiene recuerdo.

La quietud se apodera de él solo cuando detalla las desgarradoras horas que pasó junto a Lucas Torres, su amigo y dueño de Torres y Liva, mientras el fuego se apoderaba del edificio. También se queda en silencio cuando vuelve a posarse en su cabeza la idea que le eriza la piel: podría haberle pasado a él.

“Me enteré a las 23.30. Me llama un amigo y me dice que se estaba prendiendo fuego Orfei. Ahí, enseguida, entramos al circuito cerrado de cámaras, investigamos todo y gracias a Dios no era acá, pero lamentablemente era en el negocio de una gente muy querida mía”, detalla Orfei, mientras deja, por primera vez en muchas horas, el celular a un costado.

Sus recuerdos de la noche son difusos y salteados. Las casi nulas horas de sueño y la angustia vivida durante toda la madrugada hace que vaya para atrás y para adelante en la descripción de los momentos vividos. Lo que sí repite, una y otra vez, es que lo que pasó fue un horror y que “nadie merece algo así, pero la familia de Torres y Liva menos”.

“Torres y Liva es un negocio amigo, es de gente amiga, buena gente. Nadie merece que le pase esto pero menos ellos. Yo me crié con Lucas y me emociono de solo pensar un segundo todo lo que estamos viviendo. No lo podemos creer”, dice, y cuenta que estuvo toda la madrugada al lado de su amigo, quien también se acercó al lugar ante el primer llamado anunciándole el incendio.

Por respeto a su amistad y a lo vivido, Orfei optó por no dar detalles de lo que fueron esas fatídicas horas, pero sí aseguró que la incredulidad de lo ocurrido no les permitió esbozar alguna hipótesis de cuáles podrían haber sido las causales de semejante desenlace. “Cuando vimos todo lo que estaba pasando, nos quedamos tan atónitos que no podíamos ni hablar”, aseguró.

Al lugar, Orfei llegó a la medianoche, acompañado del encargado de su distribuidora. Juntos intentaron hacerse lugar entre los cordones de seguridad policial y los vecinos que se agolpaban en la vereda a la búsqueda de alguna respuesta. Solo pudieron estar a una cuadra del lugar de los hechos. Ya desde ahí la imagen les heló la sangre.

“Yo cuando vi las primeras fotos que daban vueltas en las redes dije ‘no, no puede ser’, hasta que llegué. Pudimos estar a una cuadra, en el segundo cordón policial de corte, y ahí descubrimos lo que era. Un incendio voraz, había llamas altas. Realmente no podemos creer lo que pasó. Todavía estamos muy consternados”, indicó.

Como muchos de los presentes, quisieron ayudar, aunque solo sea prestar una mano a los que todavía no salían de sus viviendas. “Mucho no podíamos hacer, los bomberos ya estaban trabajando en el lugar y la gente estaba siendo atendida”, señaló.

Una vez pasado el estupor del primer encuentro con el fuego, se dispuso a buscar a su amigo y dueño del inmenso edificio que se reducía a escombros. “Junto a otro amigo, Matías, estuvimos con él. No estábamos para preguntar nada, sino para apoyar. No quisimos indagar, queríamos acompañarlo en este momento”, señaló, al tiempo que evitó hablar más sobre cómo avanzó la noche para los propietarios de la firma.

“Lo único que puedo decir es que son una empresa muy prolija, con gente que tiene dedicación para hacer lo que hace y que no se merecía esto que les pasó. Nadie. Hay personas que perdieron sus casas, hay que gente que trabaja en Torres y  Liva y también está mal. Las historias que vengo escuchando desde anoche me destruyeron. Creo que Mar del Plata no vivió nunca algo así”, dice Orfei.

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