El Senado prevé votar la reforma fiscal "Box 3", que gravará la apreciación anual de acciones, bonos y criptomonedas aunque no se hayan vendido. La medida responde a fallos judiciales que declararon ilegal el sistema vigente.
LA HAYA.- El Senado de los Países Bajos tiene previsto aprobar a mediados del próximo mes una controvertida ley para gravar las ganancias de capital no realizadas, una reforma fiscal que ha causado una gran polémica en el país por el riesgo que supone para inversores particulares y empresas y que está motivada por decisiones judiciales.
La propuesta legislativa, conocida como ‘Box 3’, fue aprobada el pasado 13 de febrero por la Cámara de Representantes neerlandesa con una amplia mayoría, y de ser respaldada también en la Cámara Alta, entrará en vigor el 1 de enero de 2028.
La actual normativa fiscal neerlandesa para activos financieros aplica un sistema de ‘rendimientos ficticios’, basado en estimaciones de ganancias en un porcentaje fijo de ahorros o inversiones, y que según ha dictaminado la justicia neerlandesa, vulnera el derecho a la propiedad e incluso la Convención Europa de Derechos Humanos por gravar beneficios irreales, especialmente en épocas de bajos tipos de interés.
El cambio propuesto prevé que el gravamen se base en el rendimiento real de activos como acciones, bonos y criptomonedas, incluso si las ganancias no han sido retiradas por sus propietarios, y para ello fija un tipo impositivo plano del 36 % anual sobre la apreciación de esos valores.
Estarán exentos inversores que se hayan anotado un encarecimiento de sus activos máximo de 1.800 euros anuales, y las pérdidas se podrán compensar con ganancias futuras. Tampoco se verán afectados por el nuevo impuesto los bienes inmuebles, que serán gravados según el principio de plusvalías realizadas.
La propuesta, no obstante, aún debe ser aprobada en un Senado en plena transición, con un nuevo Gobierno liderado por el liberal progresista Rob Jetten, del partido D66 y cuya toma de posesión como primer ministro está prevista el próximo lunes 23.
El D66 ha sido uno de los principales impulsores de la reforma basada en las ganancias ‘en papel’, al considerarla más justa que un sistema de rendimientos ficticios y una vía de aumentar la presión fiscal sobre los mayores patrimonios además de para recuperar la recaudación perdida por las sentencias judiciales que anulan el sistema anterior, estimada en unos 2.300 millones de euros anuales.
Sus socios de coalición han apoyado también la medida, aunque otras voces políticas y expertos citados por medios neerlandeses alertan de las dificultades técnicas que tendrá para la Agencia Tributaria holandesa controlar la veracidad de las ganancias no realizadas de los casi dos millones de inversores particulares del país.
Los detractores de la propuesta también advierten que la normativa podría desincentivar el ahorro y la inversión privados, vistos como complemento al sistema público de pensiones, y señalan también la incertidumbre que plantea para el sector del capital riesgo pese a otra excepción introducida para las ‘start-up’, que les permitirá tributar sólo en función de ganancias realizadas.