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Paula Maffía retrata “el horror y la belleza de vivir en esta tierra”

Presentará "República afectiva" este viernes en Chauvin. El origen de su nuevo disco, su manera de componer, cómo lo personal y lo social se cuelan en el arte, los temas que le interesan y la "posibilidad y necesidad" de la gestión independiente, en una charla con LA CAPITAL.

Arte y Espectáculos 3 de agosto de 2026

La “bipolaridad que tenemos como especie”, la psique, los “platos sucios de la razón” y cómo intentan apagar “el afecto” para volvernos “autómatas”, el horror, y la belleza, la metáfora, la experiencia y los sentimientos, lo íntimo y lo colectivo, se cuelan permanentemente en la obra de Paula Maffía. Su último disco “República Afectiva”, es una muestra de cómo la compositora, intérprete y escritora siente y ejerce su proceso creativo y lo tocará -junto a sus músicos de la banda Las Malas Lenguas- este viernes, 7 de agosto, en Chauvin. Será la primera oportunidad para escuchar en la ciudad un disco que fue presentado como el final de una trilogía iniciada con “Ojos que ladran” y “Polvo”.

Maffía lleva adelante una trayectoria construida paso a paso, desde hace casi 30 años, a su modo, y que incluye la creación de grupos como La Cosa Mostra y Las Taradas, además de su perfil solista.

Antes de presentarse en Mar del Plata, habló con LA CAPITAL sobre la búsqueda plasmada en nuevo disco, su manera de componer, cómo lo personal y lo social se cuelan en el arte, los temas que le interesan y la “posibilidad y necesidad” de la gestión independiente.

“República Afectiva” remite inevitablemente a una idea de Patria, lo colectivo, pero nació desde una experiencia profundamente personal. “Fue cuando cayó la pandemia. Me refería a la república afectiva en relación a todo este grupo de gente amada, querida, cerca o lejos, con la que podía mantener una noción de realidad más allá de lo trastornado que estaba todo. Eran los aspectos que le seguían dando coherencia a esa existencia tan rara que estábamos llevando aislados y encerrados”, recordó la artista.

Con el paso del tiempo observó como “volvimos a salir y volvieron a ocurrir las guerras, los genocidios, las vejaciones, los maltratos, la violencia que ha caracterizado siempre al mundo, pero recrudecida de alguna manera. Hay generaciones que nunca habían vivido el vínculo con una guerra de cerca y de pronto es algo que empezamos a ver todos los días. Empecé a escribir una canción queriendo sintetizar toda esa polaridad tan extraña que caracteriza a nuestro mundo. Y esa canción terminó dándole nombre al disco”, compartió.

No solo esa canción, “el disco entero busca retratar esa bipolaridad que tenemos como especie, todo lo lindo, todo lo feo, todo lo bueno, todo lo malo, ese pendular que nos va llevando por la vida. Como la frase de la canción, ‘El horror y la belleza de vivir en esta tierra’”.

Las “pasiones humanas”

A la hora de componer, Maffia avanza en conjunto. “Siento que la canción no es una capa de letra y una capa de melodía. La veo como una estructura. Voy armando un edificio donde necesito que haya equilibrio entre las partes, porque a veces las palabras hablan demasiado o no hablan lo suficiente y ahí es donde la música tiene que entrar. Hay que dejar lugar para que se cuele la intención, la interpretación, la musicalidad y la emoción”.

Aunque ha definido a “República Afectiva” como el cierre de una trilogía, reconoció entre risas que “no sé por qué dije trilogía; es una frase que tiré y ahora me la tengo que bancar”, aunque analizó que “quizás el próximo trabajo tenga otra búsqueda”.

De todas formas, “las pasiones humanas son lo que más me interesa. También los intersticios vinculares, el lenguaje, lo no dicho, los preentendidos, los sueños, la metáfora. Me interesa mucho la psique y toda la trastienda de la razón, especialmente los platos sucios de la razón. Por qué se disocia el afecto de la razón, ese ‘divide y reinarás’ que se utilizó durante siglos. La razón no desea que los afectos sean mencionados ni reconocidos y eso nos hace autómatas”, reflexionó.

La pandemia, haber sido madre, casarse, iniciar una nueva familia, separarse, armar una nueva casa, “y todo eso a los cuarenta, que es un mirador de la vida, donde ves cuánto valen cuarenta años hacia atrás y también todo lo que tenés por delante” son sus ejemplos de como lo personal “se termina colando en las canciones”, al igual que el contexto social. “El arte es muy permeable a todo lo que te va pasando como individuo y como parte de una sociedad. No en un sentido partidista o de tomar posición, sino porque estamos viviendo un cambio de mundo muy grande”.

Desde esa perspectiva observó con preocupación cómo los avances tecnológicos impactan en las desigualdades económicas. “Se está generando una clase esclava que es la mayor parte de la población y un porcentaje mínimo que concentra toda la riqueza. Entonces, al relato de que ese es el futuro, a mí me suena que es conveniencia para algunos”. Ese sentir se cuela en su música, en su poesía, aunque aseguró que lo político, muchas veces va más allá de la intención del artista. “Por más que una haga esculturas en telgopor, va a tener un eco político porque todo es sobre la existencia humana. Ni siquiera es la misión del mensaje querer ser político; basta con que sea interpretado de esa manera. La lectura que se hace de lo creado lo hace político”.

Independencia

La independencia con la que desarrolla su trayecto artístico es “no solo una posibilidad sino también una necesidad. Hace casi treinta años que hago música, 20 profesionalmente y ya se a quién llamar, a donde ir. Y la experiencia me ha llevado también a saber cuándo pedir ayuda y cuándo puedo resolver las cosas”.

En ese recorrido, más allá del proceso creativo, el escenario es central. “El vivo es el lugar donde conspira la música, un recital nunca es solamente una sucesión de canciones, es un ritual. También te encontrás con alguien, te peleás con alguien, conocés a alguien en la cola del baño, tomaste de más o de menos, te robaron la billetera o alguien te la devolvió. Son momentos de comunión muy grandes”.

Lo mismo que la gira y, en este caso, el placer de volver a Mar del Plata. “Vamos a un lugar que todavía no conocemos pero que dicen que es precioso. Además, voy en el auto con mi bajista y mi baterista, tomando mate. Ya llego enamorada del viaje. Vamos a tocar las canciones que queremos tocar porque nos gusta mucho el disco. Hace meses que no tocamos y tenemos muchas ganas de llegar”, cerró.