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La Ciudad 28 de julio de 2021

Pichetto: “En esta elección no hay que alentar grandes expectativas”

El líder del Peronismo Republicano aseguró que el horizonte para que los grandes cambios ocurran es el de 2023. Dijo que ahora la oposición debe ganar para mantener un contrapeso en el Congreso. También propuso no dejar ingresar más extranjeros de países limítrofes al conurbano.

Miguel Angel Pichetto, ayer en LA CAPITAL. Dijo que no hay que alimentar grandes expectativas para las elecciones de medio término.

 

Miguel Angel Pichetto piensa que en la Argentina concluyó la etapa de no decir nada y ser políticamente correcto. Cree que hay que poner en debate las ideas para lograr un modelo capitalista que derrote al “pobrismo”, pero está convencido de que esa discusión central no está en juego en las elecciones de medio término de este año.

“En esta elección no hay que alentar grandes expectativas porque si no después hay grandes frustraciones”, recomendó el líder del Peronismo Republicano en una entrevista con LA CAPITAL. “No dramaticemos ni magnifiquemos en términos de que a partir del proceso electoral van a ocurrir grandes cambios en la Argentina. El horizonte que hay que mirar para que esos cambios ocurran es el de 2023″, agregó el ex senador, que en la provincia de Buenos Aires respalda la candidatura a diputado nacional de Diego Santilli.

–La oposición, entonces, ¿qué se juega ahora?

–Tiene el deber de hacer una elección competitiva para tratar de equilibrar el Congreso, evitar discrecionalidades, la consolidación de visiones autoritarias y la ruptura de sistemas institucionales. La oposición, muchas veces criticada, ha cumplido una tarea en el Congreso: se ha mantenido en la unidad. No se ha dividido, lo que es un dato novedoso, porque en general los oficialismos tratan de captar diputados para llevarlos para su lado e imponer sus leyes. Sin embargo, en la Cámara de Diputados el oficialismo no pudo avanzar en leyes que tenía en su agenda, que hubieran implicado la consolidación de un modelo y una visión más compleja, con algunos lineamientos de control y ocupación de otro poder del Estado, como el Judicial.

–¿El triunfo opositor implicaría mantener ese equilibrio legislativo?

–Sí, hay que ganar para mantener esos contrapesos, para que el Gobierno también esté obligado a dialogar. Es importante que Argentina, después del proceso electoral, abra algún camino de diálogo y construcción de políticas públicas razonables.

–¿No las hay?

–Escuché a la vicepresidenta decir que la plata que va a recibir de la distribución del Fondo Monetario Internacional va a ir para pagarle al Fondo, es decir que no van a hacer lo que dijeron los senadores que iban a hacer, que era ponerla en el consumo. Están actuando y van a actuar después de las elecciones con algunos criterios de racionalidad para evitar que la Argentina caiga en default, lo que me parece bien. En esta etapa de elecciones van a tratar de poner plata, movilizar la economía, insuflarle recursos al sistema de consumo, aumentar los planes. Esto lo van a hacer para ganar.

–En el gobierno anterior los planes tampoco disminuyeron.

–Creo que fue uno de los graves errores, porque además se hizo con los mismos personajes que hoy están en el gobierno. El Ministerio de Desarrollo Social del gobierno de Macri trabajaba con los mismos actores de los movimientos sociales que hoy están al lado del gobierno de Fernández. Recibían mucha plata sin control que se distribuía en planes.

–¿Qué propone para abandonarlos?

–La salida es por el lado del trabajo. Hasta ellos mismos están diciendo esto ahora. Hasta la Iglesia empezó a hablar del trabajo. Bienvenidos al mundo. Me parece muy bueno esto. Este es el verdadero debate de la Argentina. Es un debate de fondo entre la visión de un capitalismo moderno, nacional, generador de empleo, y la ideología del pobrismo, en donde algunas visiones eclesiásticas, de la mano de la visión del Papa, sostienen que es mejor que la Argentina sea uniformemente pobre porque va a ser más justa. Eso lo único que hace es augurar un futuro totalmente oscuro.

–¿Y Juntos tiene definido su rumbo?

–Es un debate abierto. Por el lado del radicalismo gravitan visiones más socialdemócratas. El propio Larreta es un hombre de centro moderado. Yo creo que el espacio a ocupar desde el punto de vista de la política es el de centro, centroderecha.

–¿La interna de la provincia entre Manes y Santilli define en parte el rumbo de Juntos?

–No, el rumbo de Juntos hacia 2023 requiere de un debate mucho más amplio que no se resuelve en esta elección de medio tiempo. El cambio de visión de país, la construcción de un modelo capitalista desarrollista, de generación de empleo, baja de la carga impositiva, aliento de la agroindustria, la minería, el petróleo, el gas; defensa de la pesca y recuperación de las Fuerzas Armadas requiere una visión de país. Eso va a estar en juego en 2023.

 

El fundador del Peronismo Republicano propuso no permitir que los extranjeros de países limítrofes vengan a la Argentina para asentarse en el conurbano. A su entender, deberían vivir en otras zonas menos pobladas.

El fundador del Peronismo Republicano propuso no permitir que los extranjeros de países limítrofes vengan a la Argentina para asentarse en el conurbano. A su entender, deberían vivir en otras zonas menos pobladas.


Propuesta sobre los extranjeros

En la entrevista con LA CAPITAL, Pichetto dijo que la Argentina no puede seguir permitiendo la entrada de ciudadanos de países limítrofes al conurbano bonaerense.

El integrante de la Auditoría General de la Nación sostuvo que hay que “mantener el espíritu de la Constitución” de recibir a todos aquellos “que quieran habitar el suelo argentino”. “Pero al conurbano no”, insistió.

Pichetto aseguró que pondría “una Dirección de Migraciones que funcione” y posibilite “un ordenamiento migratorio como tienen los países serios y desarrollados”.

“No podés permitir que ingresen a la Argentina personas con antecedentes penales. Si viene un narco o un delincuente, que no pueda entrar. Y al que venga hay que preguntarle dónde va a vivir y recomendarle otro lugar que no sea el conurbano, donde ya tenés metida a la mitad de la población”, indicó.

Pichetto aclaró que no pondría “un muro” ni prohibiría el ingreso al país, pero acotó: “La Argentina, a pesar de la decadencia, sigue siendo un país importante. Si lo comparás con Bolivia, Perú, Paraguay o Chile, acá tenés educación pública, universidades gratuitas, salud gratuita, la AUH, el plan, un montón de cosas que en esos países no existen, con lo cual es muy tentador para esos sectores de pobreza extrema que la Argentina esté abierta”.

En ese sentido, marcó que hay “un territorio vacío, que es la Patagonia” y opinó que debe evitarse la concentración en las periferias de las grandes ciudades, como Mar del Plata.

“La gente viene a Mar del Plata porque es lindo el mar, pero después se te mete en una villa de la periferia y te genera marginación, exclusión, pobreza, presión sobre los terrenos, presión sobre la política social”, consideró.

Además, subrayó que “a los extranjeros que cometan delitos, que rompan el pacto social, una vez que cumplan la condena los tenés que echar a patadas del país”. Y apuntó: “No creo que la gente esté tan lejos de estas ideas. No son ideas extremas, son de sentido común. Los países se autoprotegen. No te podés hacer cargo de la pobreza de todos los países limítrofes”.

 

Pichetto cuestionó la cuarentena dura y defendió la postura "más flexible" de Montenegro.

Pichetto cuestionó la cuarentena dura y defendió la postura “más flexible” de Montenegro.

 

Covid, restricciones y Montenegro

Pichetto afirmó en Mar del Plata que “la gente va a reconocer” las posturas flexibles que tuvo el intendente Guillermo Montenegro ante las medidas restrictivas por el coronavirus.

El fundador del Peronismo Republicano fue muy crítico con la cuarentena que estableció el Gobierno el año pasado. “En lugar de cerrar 30, 40 días para preparar los equipos de salud, cerramos ocho meses. Unico en el mundo. Nos decían ‘Quedate en casa que vas a ser feliz’ y mientras cerraban pymes y se perdía el trabajo”, lanzó.

En cambio, reconoció que Montenegro “tuvo visiones más flexibles” y “puso en marcha mecanismos para la apertura, para tener una mirada más moderada, para no andar haciendo de policía”.

Enseguida acotó: “El propio Kicillof y el doctor Gollan, que decían que no se podía mover nada porque venía la peste y se iban a morir todos, tuvieron que abrir. ¿Saben qué pasó? Miraron las encuestas. Se estaban cayendo a pedazos con todo el esquema de control social y restricciones propios de los gobiernos de izquierda dura”.

Pichetto consideró que en esa apertura “debe haber gravitado” Cristina Fernández de Kirchner. “Es bastante intuitiva”, definió.