La fiscal María Florencia Salas realizó su alegato y consideró que durante el juicio realizado esta semana quedó probada la autoría de los crímenes de María Angélica Rossi y Elizabet Othondo por parte de Jonathan Darío Cáceres. Por su parte, la defensa solicitó la absolución del imputado. El veredicto se conocerá el viernes 13 de marzo.
La fiscal María Florencia Salas pidió que el albañil juzgado por matar a dos jubiladas en 2023 sea condenado a prisión perpetua.
En su alegato final, la investigadora consideró que durante el debate oral realizado esta semana quedó probada la autoría de los crímenes de María Angélica Rossi y Elizabet Othondo por parte de Jonathan Darío Cáceres. Por su parte, el defensor oficial Claudio De Miguel solicitó que se declare la nulidad del proceso por distintas irregularidades en su captura o, en forma subsidiaria, se dicte una condena por el delito de “homicidio en ocasión de robo”.
La fiscal consideró que el acusado tiene una “personalidad perversa” y “no siente culpa por lo que hizo”, y sostuvo que debe ser sentenciado como autor de dos homicidios triplemente agravados, ya que postuló las figuras “criminis causa” (significa que mató para asegurarse la impunidad tras robarle a las víctimas), “violencia de género” y “robo”. “No cualquiera pudo haber cometido estos hechos, sólo un psicópata”, señaló.
En cambio, De Miguel sostuvo que durante el juicio no se presentó a declarar un testigo clave, y que el procedimiento de detención de Cáceres había sido irregular. Vale recordar que el propio imputado había negado los cargos en la primera jornada del juicio.
“El 5 de mayo no me encontraba en el lugar de los hechos. Ese día no trabajé, fui a comprar marihuana y volví a mi vivienda. No estuve en el domicilio de la víctima en ningún momento. Y en el segundo hecho, el 2 de junio yo me retiré de mi casa a las 7.30 porque tenía que ir a trabajar, pero en el camino me llamó mi jefe para que no vaya porque estaba lloviendo, por lo que después de tomar un café y pasear por la plaza volví a mi departamento”, expresó Cáceres en primera instancia.
“Por eso nunca estuve en la casa de la víctima, mucho menos entre las 5 y las 7 de la mañana como dice la fiscalía, porque me levanto todos los días entre las 7.30 y las 8.30”, subrayó.
Ante las preguntas del defensor De Miguel, el imputado desarrolló sobre su forma de vida como dónde vivía, con quién convivía y quiénes eran sus compañeros de trabajo e incluso su jefe, y las tareas que desarrollaba.
Respecto a las fechas de los asesinatos de ambas mujeres, Cáceres aseguró estar trabajando en dos domicilios diferentes: “Uno era cerca de la ruta 2 y el otro cerca de la casa de la víctima, donde me detuvieron en junio”.
En relación al momento de su detención, el acusado relató que ocurrió mientras se dirigía a comprar pintura, cerca de Independencia y Juan B. Justo, para terminar el trabajo de una vivienda. “Sin decirme que eran policías, me detienen en la calle y me empiezan a pegar; pensé que me querían robar”, señaló.
Sin embargo, la fiscalía le había pedido previamente explicaciones sobre el hallazgo de sangre de María Angélica Rossi en unas zapatillas Fila y de Elizabet Othondo en un pantalón de jogging gris, secuestrados el día del allanamiento en su habitación. Ante ello, Cáceres dijo que “no tenía esas zapatillas en mi departamento y respecto al pantalón clarito, ese día yo usaba un jean oscuro, como se ve en las imágenes”, haciendo referencia a los fotogramas presentados anteriormente por Salas, en los que el acusado se reconoció, mientras circulaba cerca de la vivienda de Othondo.
Los jueces Federico Cecchi, Roberto Falcone y Alexis Simaz anunciaron que darán a conocer el veredicto se conocerá el viernes 13 de marzo.