Beatriz Reynoso y Silvia Cordano encabezarán una mesa de reflexión el 1 de abril en el Ocean Club. El libro reúne historias de madres, hijas, hermanas y profesionales vinculadas al conflicto.
El libro Nuestras mujeres de Malvinas. A cuatro décadas de la guerra volverá a presentarse en Mar del Plata en la antesala de un nuevo aniversario del conflicto del Atlántico Sur. El encuentro será el miércoles 1 de abril, a las 19, en el Ocean Club, con la participación de sus autoras, Beatriz Reynoso y Silvia Cordano, junto a familiares de veteranos y representantes de la sociedad civil.
La obra reúne testimonios de once mujeres cuyas vidas quedaron marcadas por la guerra de 1982. Hay madres de soldados que regresaron y de otros que murieron en las islas, hermanas, hijas, novias y también profesionales que cumplieron tareas durante el conflicto.
El libro incorpora además la voz de Virginia Urquizu, integrante del equipo de antropología forense que años después viajó a las islas con familiares de caídos para avanzar en la identificación de soldados argentinos enterrados allí.
“El aporte de las mujeres en la guerra y en la posguerra muchas veces quedó en segundo plano. Por eso decidimos contar estas historias”, señaló Cordano, una de las autoras.
Las protagonistas aparecen retratadas en fotografías de Gabriel Machado. Cada capítulo reconstruye experiencias personales y muestra cómo el conflicto impactó en sus vidas a lo largo del tiempo.
“El rol de la mujer en Malvinas conecta con lo que ocurre en otros conflictos del mundo: acompañar, sostener y atravesar las consecuencias de la guerra”, afirmó Reynoso, hermana de un veterano.
La tapa del libro “Nuestras mujeres de Malvinas” (Editorial Leamos).
El prólogo del libro fue escrito por Geoffrey Cardozo, el militar británico que llegó a las islas tras el final de la guerra y participó en el proceso de identificación de soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin.
Entre los testimonios aparecen historias vinculadas con el trabajo sanitario durante el conflicto, como el de la enfermera Liliana Colino, la única mujer con rango militar que estuvo en Malvinas, y el de la instrumentadora quirúrgica Silvia Barrera, quien trabajó a bordo del rompehielos Almirante Irízar.
También se incluyen relatos de familiares que durante décadas no supieron dónde estaban enterrados sus seres queridos. Muchos lograron identificar a los caídos a partir del proyecto humanitario iniciado en 2017.
Otra de las historias reconstruye el vínculo entre Michelle Aslanides, que tenía 14 años cuando comenzó a escribirle cartas a un soldado, Fabián Streinger. El intercambio se interrumpió durante la guerra. Décadas después, ella lo encontró a través de redes sociales y se reencontraron en Buenos Aires.
El libro reúne voces de esposas, hijas, madres y hermanas que cuentan cómo siguió la vida después de la guerra y qué significó volver sobre esos recuerdos más de cuarenta años después.