La Ciudad

Presupuesto aprobado con polémica, grieta local en ebullición y Nación y Provincia en guerra abierta

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

El intendente arrancá marzo con el el presupuesto aprobado. Agustín Neme logró aval y suben las tasas. La Libertad Avanza votó a favor en nombre de gobernar pero en redes, libertarios se cruzaron duro. Pureza ideológica vs gestión real. Pasó Axel Kicillof por Mar del Plata y habló de crisis en turismo. Pero millones viajaron al exterior. ¿Crisis o cambio de consumo social? El presidente Javier Milei abrió sesiones con reformas clave -laboral aprobada y reforma del Régimen Penal Juvenil- en el bolsillo, en un acto que nada tuvo de solemne y mucho de tribuna furtbolera. Confrontar es la estrategia. Las encuestas marcan que el sueldo no alcanza, pero la esperanza sostiene apoyo. Paciencia social en tiempo de ajuste.  La política no da respiro. Demasiado para tan pocos días. Radio Pasillo abre la puerta y cuenta.

 

 

La semana anterior cerró con una noticia que pone a prueba la paciencia, el bolsillo y las estrategias políticas de todos: Agustín Neme logró que el Concejo Deliberante apruebe finalmente su Presupuesto 2026, que viene con aumento de tasas y ajustes fiscales que repercutirán en los vecinos. Después de varias prórrogas y tensiones en las comisiones, el paquete fiscal incluye una actualización de tasas promedio y, sobre todo, la polémica creación de una tasa por alumbrado público que se cobrará a través de las facturas de luz, generando críticas feroces desde los sectores opositores que hablan de “carga fiscal adicional” para los marplatenses. Mientras tanto, los libertarios tuiteros más reconocidos polarizaron la conversación nacional, discutiendo la actuación de los concejales de La Libertad Avanza que, al igual que sucede en el Congreso de la Nación, priorizan la gobernabilidad y respaldan ajustes mientras sus propios internos se dirimen a golpes de comentario y trending topic.

 

 

De lo local a lo nacional. El Concejo Deliberante aprobó el presupuesto entre aplausos propios, sospechas ajenas y preguntas que nadie quiso responder. El oficialismo festejó el 11% de aumento de la TSU con palabras como ‘previsibilidad’ y ‘gobernabilidad’. El ex intendente Gustavo Pulti respondió con otros números: 50 mil pesos para mantener la Laguna de los Padres en todo el año, empresas que demoran 40 días en rendir lo recaudado y un estadio entregado ‘a cambio de nada’. La sesión terminó. Las preguntas, no. Había dos sesiones dentro de la misma sesión. Una era la que el oficialismo había ensayado: prolija, técnica, con discursos sobre equilibrio fiscal y responsabilidad institucional. La otra era la que protagonizó Gustavo Pulti: con el presupuesto leído, subrayado y una pregunta que quedó flotando en el recinto como humo: ¿hay que ir a una fiscalía para que alguien responda?. Finalmente, el presupuesto municipal, el de Obras Sanitarias y las ordenanzas fiscal e impositiva fueron aprobados con los votos de Vamos Juntos, La Libertad Avanza y UCR+Nuevos Aires. Unión por la Patria, Acción Marplatense y el Frente Renovador votaron en contra. Todo más o menos como estaba previsto.

 

El secretario de Legal, Técnica y Hacienda, Mauro Martinelli, confirmó por escrito que la Tasa por Servicios Urbanos sube un 11%, con actualizaciones posteriores atadas al IPC del Indec. El miembro informante oficialista, Marcelo Cardoso, lo enmarcó con elegancia: “previsibilidad, equilibrio fiscal y sostenibilidad”. Tres palabras bien elegidas. Poco cuestionables en abstracto. “El 11% es la construcción de un relato, es lo que se le quiere hacer creer a la sociedad”,dijo Valeria Crespo (Unión por la Patria). La oposición no compra el número. Lo dijo en comisión, lo repitió en el recinto y lo va a seguir diciendo cuando llegue la primera boleta. La advertencia es siempre la misma: el incremento real será mayor. El tiempo dirá quién tiene razón. Mientras tanto, los vecinos pagan. La luz cambia de sobre, pero sale del mismo bolsillo

 

 

La otra novedad de la sesión fue que el componente Alumbrado de la TSU que, como oportunamente lo adeantó LA CAPITAL, deja de estar en la factura municipal y pasa a la boleta de EDEA. Vilma Baragiola (UCR+Nuevos Aires) lo defendió con comparaciones: más de 90 municipios bonaerenses ya lo hacen. “1.200 pesos por columna de luz en el frente de la casa”, precisó. Y se animó a la promesa grande: en cuatro años, Mar del Plata-Batán toda iluminada con led. Valeria Crespo (UxP) no compartió el optimismo. Su argumento es difícil de rebatir: una vivienda humilde y un chalet con pileta en la misma cuadra pagarán exactamente lo mismo si comparten la misma cantidad de columnas. “Eso no es progresividad. Es lo contrario”, se escuchó decir.

 

Pulti fue más lejos: “Las ciudades que han adoptado este sistema no esconden los contratos”. El convenio con EDEA, señaló, no está disponible en detalle. Nadie lo desmintió. Pulti apuntó también al contrato del municipio con la Unión Transitoria conformada por Karstec e Itnet, la empresa contratada para mejorar la cobrabilidad de las tasas. La pregunta que lanzó es simple y se quedó sin respuesta: ¿cobra por lo que realmente mejoró la cobranza o por lo que aporta la inflación? “Si se paga por lo que no se hace, hay un delito”, advirtió el ex intendente. El presupuesto fue aprobado. Las tasas suben. El Alumbrado se muda a la boleta de EDEA. La tasa vial sigue en las estaciones de servicio. Guido García habló de “expresión de gobernabilidad”. Juan Manuel Cheppi dijo que no hay soluciones para los vecinos. La moción de Pulti para devolver el presupuesto al Ejecutivo no prosperó.

 

 

El lunes, en tanto, la apertura de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante dejó bastante más que anuncios de gestión. También dejó un nuevo capítulo del enfrentamiento político entre el intendente Agustín Neme y el ex jefe comunal Gustavo Pulti. Desde el atril, Neme ratificó la continuidad del modelo iniciado por Guillermo Montenegro y defendió con énfasis la baja del desempleo, el impulso al sector privado y el orden en el espacio público. A propósito, en estos días se producirá el alejamiento de Mariano Cúneo Libarona del ministerio de Justicia, con lo que se determinará si esa cartera será ocupada o no por el hoy senador provincial, como se especuló durante los últimos meses. Hay miradas de analistas políticos nacionales en ese tema por la interna del gobierno. Montenegro es el candidato de Santiago Caputo, mientras que Karina Milei “banca” a Juan Bautista Mahiques. “La elección de Montenegro sería una derrota para Karina Milei”, escribió Carlos Pagni en La Nación).

 

Volviendo al Concejo, en medio de los anuncios apareció el dardo político. Sin mencionarlo, Neme apuntó directamente a la gestión de Pulti al recordar el polémico Código de Publicidad y la baja de marquesinas en zonas comerciales. El textual no pasó desapercibido: “Otro día los comerciantes se levantaron y se enteraron que ese mismo señor decidió hacerle bajar todas las marquesinas a los negocios de la ciudad dejando una ciudad apagada, sin ingresos publicitarios y a muchos obligándolos a sacar créditos para pagar semejante disparate.”. Y reforzó el contraste con una frase que buscó marcar identidad: “Nosotros no estamos para decirles qué hacer o qué no, estamos para ayudarlos a hacer en libertad” En el recinto nadie dudó del destinatario.

 

La respuesta no tardó. Desde sus redes, Pulti salió al cruce con un mensaje directo y sin eufemismos. Acusó al intendente de haber protagonizado “una increíble celebración del abandono”, lo cuestionó por repetir “eslóganes ya repetidos de la retórica libertaria” y se permitió una ironía al señalar que Neme eligió parafrasear a Donald Trump con el “Hacer grande a Mar del Plata de nuevo”. El remate fue todavía más contundente: “Ningún plan, ningún logro y mucho ataque”. En los pasillos del Concejo la lectura fue clara: el oficialismo decidió polarizar con el pasado regulatorio y marcar diferencias ideológicas; la oposición recogió el guante y respondió con dureza, intentando instalar la idea de falta de gestión concreta. La grieta local, lejos de atenuarse, sumó un nuevo round. Y recién empieza el año legislativo.

 

 

A nivel nacional, el presidente Javier Milei cerró un período legislativo de récord: con la reforma laboral más importante en décadas convertida en ley y el nuevo régimen penal juvenil que baja la edad de imputabilidad, el oficialismo celebró mientras la oposición denunció retrocesos en derechos y sanciones excesivas. Y el domingo, en una apertura más que caliente, Milei convirtió la Asamblea en un campo de batalla político (y dejó señales hacia adentro). “Si quieren volver al pasado, díganlo de frente”. La frase, lanzada con tono desafiante desde el estrado, marcó el pulso de una apertura de sesiones que estuvo lejos de la solemnidad habitual. Javier Milei volvió a ser Milei: combativo, provocador y dispuesto a cruzarse en vivo con la oposición en plena Asamblea Legislativa. El Presidente defendió el ajuste sin matices, celebró el superávit fiscal como un logro “histórico” y prometió profundizar la motosierra. Ratificó que no habrá marcha atrás con el rumbo económico y anticipó nuevas reformas estructurales —laboral, impositiva y previsional— además de insistir con privatizaciones y desregulaciones.

 

 

Pero el contenido quedó por momentos en segundo plano. El verdadero foco estuvo en el clima del recinto. Desde las bancas opositoras llegaron murmullos, gestos y abucheos. Y Milei respondió. No dejó pasar casi ninguna interrupción. Hubo réplicas en caliente, ironías y chicanas que elevaron la temperatura de una ceremonia que históricamente suele transitar por carriles más formales. “Ustedes quebraron el país”, lanzó en uno de los tramos más tensos, señalando hacia los bloques opositores. Desde ese sector le devolvieron críticas a los gritos. La escena —con legisladores parados, cruces verbales y caras largas— rompió con la postal clásica de aplausos medidos y silencios protocolares. Pero no solo hubo tensión hacia afuera. También hubo señales hacia adentro. La relación con la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a quedar bajo la lupa. El trato fue frío, distante. Las cámaras prácticamente no la mostraron en primer plano durante el discurso, salvo en un momento puntual: cuando Milei habló de “golpistas, dentro y fuera del Gobierno”. En ese tramo, el Presidente giró levemente la cabeza hacia el sector donde se encontraba Villarruel, un gesto que no pasó inadvertido y que en redes fue interpretado como un mensaje directo.

 

 

Minutos antes, ya había circulado otro episodio que alimentó las especulaciones. En el ingreso al recinto se viralizó un video donde se observa un empujón de Villarruel a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario, en medio del protocolo previo al inicio de la ceremonia. El gesto, breve pero visible, se multiplicó en redes sociales y sumó ruido a una interna que nunca terminó de disiparse. En el oficialismo celebraron el tono firme del discurso y lo leyeron como coherencia con su base electoral. En la oposición, en cambio, hablaron de “un acto partidario” y de “falta de respeto institucional”. Pero en los pasillos del Congreso el comentario no se limitaba a la pelea con los bloques opositores: también giraba en torno a la tensión en la cúpula del poder. Más que una apertura de sesiones, fue otro round de confrontación múltiple: contra la oposición y, al menos en gestos, también hacia adentro. Y si algo dejó claro la noche es que Milei no piensa moderar ni el tono ni el volumen, ni siquiera en el escenario más solemne del calendario político.

 

 

El gobernador Axel Kicillof eligió Mar del Plata para algo más que una inauguración sanitaria. Eligió la ciudad para dejar un mensaje político claro: la temporada fue difícil y, según su mirada, el responsable tiene nombre y apellido. “Milei hizo todo para que fuera una temporada espantosamente mala”, lanzó el gobernador en el Hotel Provincial, ante empresarios hoteleros y turísticos. No fue una frase suelta. Fue el eje de una visita con múltiples destinatarios. La agenda formal incluyó la inauguración de una nueva sala de tomografía en el HIGA “Dr. Oscar Alende” y el anuncio de equipamiento de alta complejidad. Pero el plato fuerte estuvo en el encuentro con más de 50 referentes del sector turístico en el Hotel Provincial. Ahí el tono cambió. Se volvió más político. Más confrontativo. Kicillof habló de “una temporada que tuvo que pelear con todo”. Enumeró las dificultades: menor poder adquisitivo, tipo de cambio poco favorable y caída de ingresos reales. En los pasillos hoteleros la frase que quedó resonando fue otra: “Argentina es el único país donde el Estado nacional no solo no apoya al turismo, sino que hace todo lo posible para destruirlo”. No es menor que ese mensaje haya sido pronunciado en Mar del Plata, ciudad símbolo del turismo popular argentino y termómetro económico de cada verano.

 

 

El gobernador buscó marcar contraste: Provincia sosteniendo actividad versus Nación ajustando. El discurso no fue aislado. Los números del verano mostraron más turistas que en 2025, según CAME, pero con gasto contenido y estadías más cortas. Al mismo tiempo, el Indec confirmó un fuerte turismo emisivo en enero. Ese combo alimenta el diagnóstico provincial: hay movimiento, pero con menor rentabilidad y mayor fragilidad. Cuando Kicillof habla de “rentabilidad ajustada” y “destrucción del empleo”, está leyendo ese escenario. Y también está hablando hacia adentro del empresariado. En el encuentro estuvieron Augusto Costa, Juan Cuattromo (Banco Provincia), intendentes de la Costa y referentes locales. La foto fue clara: Provincia alineada con el sector turístico. Banco Provincia recordó créditos por $48.000 millones en los últimos cuatro años. Seguridad destacó el operativo “Sol a Sol”. Producción habló de sostener empleo. En otras palabras: la Provincia quiere mostrarse como respaldo institucional frente a la incertidumbre nacional. El mensaje fue doble: Defensa del turismo como motor económico. Confrontación directa con el modelo económico nacional.

 

Asimismo, en la apertura de sesiones de la Legislatura Bobnaerense, Axel Kicillof dejó en claro que no hay tregua con el gobierno de Javier Milei. El discurso fue una diferenciación absoluta y frontal. Dijo sin rodeos que “el rumbo económico es un fracaso”, que “el Gobierno miente” cuando habla de recuperación y que “la macro está mal y la micro está horrible”. Responsabilizó directamente a Milei por la recesión, los despidos y el cierre de empresas, y sintetizó la idea con una frase que buscó pegar fuerte: “Argentina, no sos vos. Es Milei”. Además, planteó que mientras la Nación aplica ajuste, apertura importadora y favorece la especulación financiera, la Provincia actúa como “escudo y red” frente a un “Estado nacional desertor”. Más que una rendición de cuentas de gestión, fue un discurso político con tono opositor, donde dejó claro que no hay soluciones provinciales para una crisis nacional y que el modelo libertario —según dijo— destruye industria, trabajo y clase media. En definitiva, Kicillof se paró como la contracara del gobierno nacional y empezó a delinear una alternativa.

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