La Ciudad

Presupuesto participativo, una herramienta democrática que quedó en el olvido

Comenzó en 2008, durante la gestión de Gustavo Pulti, y tuvo su última y cuarta edición en 2014. La iniciativa que buscaba promover la participación ciudadana en la distribución de los recursos públicos es hoy obras inconclusas y proyectos "ensobrados".

En octubre de 2008, el ex intendente Gustavo Pulti presentaba el Presupuesto Participativo, en el salón de usos múltiples del Club Libertad. Por primera vez en la historia democrática de la ciudad se ponía en marcha un mecanismo propio de la gestiones modernas y participativas, tendientes a fomentar la incidencia de la ciudadanía en el uso del presupuesto público.

Luego de cuatro ediciones (2008, 2010, 2012 y 2014) y más de 800 proyectos elegidos, se calcula que las tareas pendientes rondan el 58%. En cuanto a las iniciativas elegidas en 2014, año de su última edición, beneficiarios aseguran que no sólo no se avanzó en la realización de los proyectos, sino que, a partir de 2016, la oficina de Presupuesto Participativo cerró y sus empleados fueron trasladados a otras a dependencias.

“Siempre creímos en hacer más democrática la democracia. La democracia participativa es muy limitada y este era un evento interesante donde el pueblo elegía diferentes proyectos para sus propios barrios”, expresó Mario Puche, ex director del área de Presupuesto Participativo, periodo 2012-2014.

En total, las cuatro ediciones dejaron un saldo de 840 proyectos electos, los cuales, explicó Puche, “en su mayoría tenían características sociales fundamentalmente vinculados a la juventud”.

En sus inicios, fue presentado como un mecanismo democrático que promovía “la participación, la igualdad de oportunidades, la corresponsabilidad y la transparencia” de una gestión de gobierno. Su funcionamiento se construía sobre una serie de instancias deliberativas en donde funcionarios e instituciones debatían sobre la utilización de un porcentaje del presupuesto público local.

El municipio se dividía en 16 distritos donde, a través de reuniones preliminares, se organizaba el proceso de convocatoria de proyectos, la rendición de cuentas y su evaluación. Luego se procedía a la conformación de asambleas para relevar necesidades, recibir propuestas, elegir delegados vecinales y organizar mesas de formulación, las cuales estaban integradas por delegados vecinales, funcionarios y técnicos municipales que transformaban las listas de necesidades y los problemas en proyectos elegibles.

El próximo paso era el más esperado por los postulantes: la presentación y las elecciones. El listado de proyectos resultantes de las instancias anteriores se presentaban a todos los vecinos de la comuna y se los sometía a elección. Puche destacó, a su vez, que Mar del Plata tenía una particularidad que la diferenciaba del resto de las ciudades del país y del mundo que cuentan con este instrumento: “Cuando había que distribuir el pago, nos reuníamos con los 16 grupos y decidíamos junto con los vecinos a quiénes se les iba a pagar primero, en función de los niveles de emergencia y quiénes realizarían las obras, ya que podían elegir cooperativas de trabajo. Era una participación directa”.

Vale recordar que el porcentaje del presupuesto local destinado a la iniciativa fue incrementándose con el correr del tiempo como también la cantidad de proyectos y vecinos involucrados.

De los 5 millones reservados en 2008 se pasó a 6 millones en 2010 y a 15 millones en 2012. En 2014, en tanto, la inversión alcanzó los 20 millones de pesos.

Sin querer hacer “política partidaria”, Puche calificó como un “grave error” el “haber cerrado y desmantelado la oficina de Presupuesto Participativo”.

“A los 2 meses tuvieron que cerrar todo y ensobrar los proyectos. Es asombroso cómo el gobierno de Arroyo lo cierra. Dirá que es un problema económico, pero es ideológico. El valor que tiene esto no es el dinero, sino las obras importantes que se hicieron en lo social”, expresó.

“Nadie nos recibe”

Cansados y desilusionados por la falta de respuesta por parte del municipio, algunos responsables de los proyectos ganadores aseguraron a LA CAPITAL que pretenden reunir a todos los titulares de los proyectos que aún no recibieron su pago correspondiente y realizar una presentación en conjunto a la comuna.

“No hemos avanzado nada. El año pasado ya hice cinco presentaciones y todas las ONG con las que tengo contacto también presentaron y no nos recibe”, aseguró Mirta González, responsable de “Manos que cobijan”, organización orientada a la recuperación de personas con problemas de salud mental y adicciones que, en 2014, su proyecto de confeccionar un hogar fue el segundo ganador del distrito “Norte”, haciéndola beneficiaria de 135 mil pesos.

Desde que asumió el nuevo gobierno, señaló, “nadie me llamó. Sólo alguien del PRO que me dijo que estaban intentando contactar a todas las ONG para hacer un sondeo pero no me llamaron más”.

Mirta explicó que durante 2015 se encargó de completar toda la documentación y avanzar en las diferentes instancias burocráticas de la Municipalidad. “Ya estaba todo presentado en presupuesto participativo”, aseguró.

Lo mismo indicó Carlos Santos, cuyo proyecto de reforzar los talleres y charlar que, de manera gratuita, brindaba en las escuelas y sociedades de fomento para luchar contra las adicciones había resultado ganador del distrito del Centro Oeste con 230 mil pesos.

“Nosotros (en 2015) llegamos a confeccionar el expediente, el cual ya había llegado a contaduría e incluso fue firmado por el contador”, detalló Carlos.

En 2016, se acercó a las oficinas de Presupuesto Participativo y aseguró “haber visto los expedientes apilados” y que algunos empleados del lugar le habían informado su inminente traslado a otras dependencias. Aseguró que sólo fue recibido por la secretaria de Desarrollo Social, Vilma Baragiola, quien le dijo que “no tenía nada que ver con eso y no se podía ocupar de ese tema”.

“Es increíble que no nos paguen lo que nos corresponde. Todo lo que trabajamos es una necesidad central. Es una falta de respeto”, destacó.

Un proyecto “joven”

El Presupuesto Participativo es una herramienta que es tendencia en diferentes ciudades del mundo. En Argentina, la iniciativa nace en Rosario, en 2003, como respuesta a una demanda colectiva de participación activa en las decisiones gubernamentales.

En Mar del Plata ocurrió lo mismo, pero las últimas encuestas y la falta de más participación en las votaciones llevan a pensar que es necesaria una reformulación de la propuesta.

Según los datos relevados en 2015 por la Red Mar del Plata Entre Todos, una parte importante de los ciudadanos siente que no tienen posibilidades de influir en las decisiones del gobierno local, el 74,3% aún no conoce el presupuesto participativo y de los que lo conocen sólo el 9% ha participado en el mismo.

Sobre esto, Puche argumentó que el presupuesto participativo es “es un proyecto muy joven. Aún tenía un montón de baches que había que ir mejorando. En tantos años los concejales no se organizaron para armar una ordenanza, por lo que nos manejábamos como podíamos”. A su vez, destacó que “hay localidades donde se participa mucho como en Rosario y en San Pablo”, y que sólo se trata de “difundirlo más, darle más posibilidades, generar más urnas, fomentar el voto electrónico. El último año lo hicimos y crecimos un poco más”, y volvió a remarcar que suprimirlo es “es atentar contra la democracia, no querer profundizarla. El gobierno de Arroyo todavía está a tiempo de solucionarlo”.

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