La Ciudad

Procesión y misa para culminar las celebraciones por Fátima

Con una procesión, misa y show de fuegos artificiales, culminaron las celebraciones del centenario de la aparición de la Virgen de Fátima ante los tres hermanos pastores en Portugal.

Bajo el cielo gris, y cierta amenaza de lluvia, la procesión con la imagen de la Virgen de Fátima partió desde la capilla y recorrió Güemes hasta Roca y desde allí por Olavarría retornaron a la capilla, con el acompañamiento de fieles, alumnos del colegio San Agustín, fraternidades de los Agustinos Recoletos, y la agrupación folclórica “Por la Huella”.

Ya en la puerta del templo, fue recibida por la música de la Banda de la Base Naval de la Armada Argentina y los pañuelos blancos en alto. Luego del Himno Nacional, la imagen de la Virgen fue recibida por el obispo diocesano Antonio Marino y su ingreso a la capilla fue al son del saludo “¡Viva María!”.

En la homilía, el obispo reseñó la historia de la aparición de la Virgen ante los tres pastorcitos (recientemente canonizados por el papa Francisco) en la aldea Cova da Iría, situada tres kilómetros al norte del pueblo de Fátima.

Todos por María

Así, explicó que los contenidos principales de los pedidos que le hizo la Virgen en aquella oportunidad tuvieron que ver con “a no temer, les revela su origen celestial, les ruega que vuelvan por seis veces, el mismo día de cada mes y a la misma hora. Se identifica como la Virgen del Rosario y pide que lo recen con frecuencia. Es preciso orar mucho. También les enseña a ofrecer reparación por los pecados de los hombres”.

En ese sentido, destacó que “Jesús quiere que se establezca la devoción al Corazón Inmaculado de María. La dureza de corazón de los hombres en escuchar, podrá ser causa de graves males, persecuciones y martirio de muchos”.

Y reiteró el dicho del papa Francisco: “María nos invita una vez más a la oración, a la penitencia y a la conversión. Nos pide que no ofendamos más a Dios. Advierte a toda la humanidad sobre la necesidad de entregarse a Dios, fuente de amor y de misericordia”.

Finalmente, el obispo resumió que “Fátima nos ayuda a vivir la Revelación de Cristo en nuestro tiempo”. Y después de rezarle todos juntos, la congregación abandonó el templo en paz para disfrutar del show de fuegos artificiales que funcionaron como cierre de las celebraciones por el centenario de las apariciones en Portugal.

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