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Pudo haber sido el último recital del Indio Solari

El del sábado a la noche pudo haber sido el úlltimo recital del "Indio" Solari. Los graves acontecimientos registrados y su estado de salud llevarían a esa decisión de un personaje "a caballo del aislamiento y la devoción popular"

Carlos Alberto “Indio” Solari, nació en 1949 en Paraná, pero siendo un niño sus padres se trasladaron a La Plata, donde cursó el primario y el secundario y estudios universitarios además de su preparación como docente.

El Indio estuvo fuertemente influido por los poetas de la generación Beatniks como Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti y Williams Burroughs a los que con el paso del tiempo les fue sumando Henry Miller, Charles Bukowski, Raymond Carver y muchos filósofos y pensadores políticos.

 

En la primera etapa de los Redondos, el Indio, junto con Guillermo Beilinson, hermano del guitarrista Skay, se encargaron de darle la filosofía y el perfil ideológico a la banda con letras crípticas, una filosofía nihilista con perfil de izquierda.

Junto a los hermanos Beilinson, Solari revindicaba del hippismo, el vivir en cooperativas, armar y fundar colectivos culturales y por eso durante algunos años cumplió esa idea al vivir en comunidad en Punta Indio y en Valeria del Mar, durante los ’70.

La banda creó una estética original dentro del rock and roll argentino ya que logró el éxito y la masividad manteniéndose independiente durante sus 25 años de actividad y sin recurrir a los medios hegemónicos locales para difundir su trabajo.

Su obra siempre estuvo marcada por las metáforas en sus letras, el vanguardismo en su puesta en escena y un imperante misticismo en sus obras gráficas.

Además, el Indio se encargó de que los Redondos representaran un paradigma contracultural, reforzado por la calidad autogestiva e independiente de su producción. Parte de ese trabajo lo logró ayudado por Poli, la manager de la banda y pareja de Skay, que se encargaba de armar cada recital.

Con el paso del tiempo, Solari terminó reconociéndose “fóbico” a las multitudes, algo que motivaba su constante desaparición de escena, su bajísimo perfil, sus constantes viajes al exterior, en especial a Nueva York, donde solía a ir a ver todo tipo de músicos.

Estas “patologías” fueron creciendo a medida que pasaron los años y los Redondos ganaron masividad y ese ego fue el que produjo la hiriente separación de la banda y una dura y triste pelea con Skay y Poli.

Para desilusión de los fans del grupo, Solari y por su lado Skay y Poli, protagonizaron una fortísima polémica, digna de un programa farandulero de escándalos mediáticos, a través de las redes sociales y algunos reportajes.

Cuando se publicó “Fuimos Reyes” la biografía de la banda, escrita por Mariano del Mazo y Pablo Peratuono, Solari se negó a ser reporteado por los autores y escribió una carta en donde descalificó a Skay y su papel como creador de la música de las canciones y director musical de la banda, provocando una herida que nunca más se volvió a cerrar.

Su aislamiento, más su personalidad, que lo llevó a vivir alejado de todos en una quinta de Parque Leloir, solo se vio interrumpido en la primera década de este siglo por el nacimiento de su hijo Bruno junto con su pareja Virginia.

Bajo acusaciones de megalomanía, Solari continuó realizando recitales multitudinarios de manera cada vez más espaciada hasta que entre 2015 y 2016i dejó entrever que estaba enfermo, jugando al misterio hasta que confesó que padece el mal de Parkinson y está en tratamiento.

Por esa razón se rumoreaba que el de Olavarría del sábado a la noche podía ser el último recital de Solari debido a los problemas de salud. Ayer en cercanías del músico se consignaba que el hecho de que dos personas hayan fallecido en su show precipitarían la decisión de anunciar el final.

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