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Opinión 19 de marzo de 2026

¿Qué es la destrucción creativa?

El economista Joseph Alois Schumpeter.

Joseph Alois Schumpeter destacado economista, nacido el 8 de febrero de 1883 en Trest- República Checa a 140 km de Praga, ministro de Finanzas en Austria, estudió en la Universidad de Viena y fue discípulo de Eugen Böhm von Bawerk y Friedrich von Wieser. Enseñó economía durante años en las universidades de Viena, Czernowitz, Graz y Bonn a partir de 1909.

Sus principales aportes a través de libros a la economía fueron la “Teoría general del capitalismo. Los emprendedores. Teoría de los ciclos económicos. El rol de la innovación. Tipos de ciclo económico. El futuro del capitalismo”, entre otros donde describe un hecho esencial del capitalismo que él llama la destrucción creadora.

Esta destrucción genera la experiencia genuina de la civilización capitalista, que es la resultante de los procesos de modernización, los cuales suponen la tendencia al cambio radical en todas las dimensiones socioeconómicas; una tendencia vinculada significativamente al emprendimiento. Mucho se ha escrito sobre el tema y sus derivaciones con consideraciones filosóficas, políticas y económicas exceden este artículo.

Dice Olivier Blanchard “para Schumpeter el sistema capitalista es cíclico: las innovaciones dan estímulo a la expansión con el aporte crediticio de los bancos, inversión desequilibrante, luego competencia, aumento de los beneficios, surgimiento de nuevos imitadores, disminución de precios por aumento de la oferta, baja de la tasa de beneficios por rendimientos decrecientes, caída de la tasa de retribución del ahorro, a veces sobreproducción y baja del consumo, depresión y crisis, hasta la nueva etapa de innovación e inversión”. Describiendo el comportamiento que se lanza con inversiones nuevas, en lo que se considera el mito del emprendedor.

Y agrega: “El desarrollo económico presenta cambios discontinuos y espontáneos en los estáticos cauces del flujo circular de la renta, alterándose las tendencias al equilibrio. No es como pensaban los neoclásicos, donde todo el producto social de una nación o ingreso era imputado a factores como el trabajo, la tierra y el capital, el crecimiento era equilibrado y los factores productivos siempre se ocupaban a pleno”.

Sin perder el foco una pequeña digresión, que puede ampliarse en lo que se conoce como la Trilogía de Harvard Schumpeter, donde se destaca que estas ideas son inclasificables, fueron asociadas a Friedrich Hayek, con un pensamiento totalmente liberal, otros lo consideraban cercano a las ideas Keynesianas y otros lo unen al Marxismo, como un crítico de ideas desde adentro.

En la actualidad su pensamiento sobrevuela la República Argentina donde el Presidente Javier Milei y su ministro de economía Luis Caputo, están introduciendo el concepto de “destrucción creativa” y nos permite ver dos economías: “la vieja” y “la nueva”.

La producción y comercialización vieja se rige con las mismas reglas de juego que se traían hasta ahora, es decir las empresas viejas tienen impuestos viejos. Mientras que la producción nueva amparada por el RIGI, tiene incentivos fiscales.

La producción nueva paga menos impuestos. Estas inversiones no existían antes, no aportaban ingresos para el fisco. Ahora, con los incentivos fiscales suman ingresos con alícuotas más bajas.

Uno de los problemas que se está viendo es la velocidad asimétrica, ya que la destrucción es más rápida que la construcción. Lo nuevo destruye lo viejo.

Igualmente sucede con la reforma laboral. Un trabajador, simplificando, contratado nuevo paga 27% entre aportes, contribuciones, etc. de los cuales 8% va a la obra social, y 19% van a la ANSES. Un trabajador viejo con las nuevas reglas de juego, después de descontar el fondo de desempleo aporta según trabaje para una empresa grande 41,5% y para una pyme 38%, según nos cuenta Marina Dal Poggetto.

Suelen decir los economistas que la economía está en Estanflación, que significa estancamiento con inflación. Técnicamente no es así, porque tres o cuatro sectores como son: Agricultura, ganadería, caza y silvicultura; Explotación de minas y canteras; Electricidad gas y agua, tiran del carro y compensan el parate o la baja en otros sectores como son: Industria manufacturera; Comercio mayorista, minorista y reparaciones; Administración Pública y defensa; Construcción; Servicios sociales y de salud entre otros. Descartando que sea un error, entendemos que, cuando se habla de Estanflación se excluyen a los sectores dinámicos que por el momento no generan nuevos empleos y nos referimos a la economía vieja que es la que no camina, ya que la nueva viene creciendo fuertemente.

Según el último informe del SIPA que muestra las fotos de ocupación de diciembre 2025 comparada con noviembre 2023, se perdieron neto 118.646 puestos de trabajo. En el sector privado 200.941,en el sector público 70.346, y en casas particulares 17.528. Con aumentos de 10.668 autónomos, y 159.501 monotributistas. Titulaba La Capital el 18 de marzo: Subió la desocupación en Mar del Plata: llegó al 9,5% y afecta a 33 mil personas, Los datos corresponden al cuarto y último trimestre de 2025 y ubican a Mar del Plata como una de las ciudades con mayor desempleo del país junto a Río Gallegos y Gran La Plata. En el mismo periodo de 2024 había sido del 8,6%. A nivel nacional, la desocupación llegó al 7,5% de la población económicamente activa, lo que representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior.

La pregunta que uno debe hacerse es si ¿la sociedad continuará apoyando y sosteniendo el modelo de destrucción creativa propuesto por Milei? donde la mano de obra ocupada se encuentra principalmente en los sectores que no traccionan y pierden empleos.

Decía Luciano Román en sus notas del 12 y 18 de marzo en La Nación: “La economía y el empleo son la columna vertebral del humor y la demanda social. Pero la atmósfera política se alimenta también de otros factores, como el tono de la convivencia, la cultura del poder y algo incluso más inasible como “la institucionalidad”. En ese plano más simbólico, el verano que está a punto de terminar ha mostrado, por parte del Gobierno, una actitud cada vez más temeraria y provocadora. El Presidente ha radicalizado el lenguaje y ha acentuado la lógica del “amigo-enemigo”, con la creación de nuevos blancos a los que hostiga con una violencia retórica que asimila cada vez más al mileísmo con el kirchnerismo en su práctica discursiva.

El partido de los agraviados y los ofendidos por el Presidente es una fuerza cada vez más amplia y más heterogénea. Se confunde coraje con bravuconada y firmeza con prepotencia. La fortaleza política que le dio el triunfo en las elecciones de medio término no se ha traducido en un activo para la negociación y el diálogo, sino en una mayor agresividad y en una actitud más inclinada al atropello. El jefe del Estado ha estrenado ahora una nueva doctrina: “Si no agredís, te llevan puesto”. Detrás de ese griterío, el relato del “purismo libertario” empieza a mostrar fisuras cada vez más evidentes. La designación del nuevo ministro de Justicia, de inocultables vínculos con la AFA de Chiqui Tapia y de ostentosa pertenencia al “establishment” judicial, no parece ser un mensaje de transparencia ni de higiene institucional. En una escala si se quiere más anecdótica, el desafortunado viaje a Nueva York de la esposa del jefe de Gabinete en el avión presidencial, y las confusas explicaciones que intentó dar el encumbrado funcionario, son gestos que conspiran contra los alardes de diferenciación que sobreactúa el oficialismo. Causas como la de $LIBRA y Andis tal vez hayan marcado una huella en la memoria del electorado.”

“Aun en su pequeñez, el affaire Adorni hace crujir el relato libertario. Lo que venía a ser “completamente diferente” empieza a ser, en algunos aspectos, “preocupantemente parecido” a lo que se venía a combatir. El alineamiento entre lo que se dice y lo que se hace ya exhibe ostensibles asimetrías”.

Cuando Arturo Illia dejó la presidencia, tuvo que vender el auto, un Bergantín, para pagar la internación de su esposa, que se trataba de un cáncer, o cuando Emma Illia se casó en 1965, mientras su padre ocupaba el sillón de Rivadavia, e hizo una austera celebración en Olivos. Oberdan Sallustro le mandó un Fiat de regalo y el padre ordenó devolverlo de inmediato. Recordamos estos gestos éticos que no se repitieron en las gestiones posteriores.

En este paisaje donde el gobierno administra con dificultades los tres objetivos contradictorios entre sí, de bajar la inflación, aumentar la actividad económica y acumular reservas, empieza a incubarse una nueva demanda política y social que genera la dificultad de responder a la pregunta planteada.

José Luis Stella
Licenciado en Economía.