La Ciudad

¿Qué leemos los marplatenses?

Se advierte una preferencia de la lectura de ficción aunque los textos no ficcionales, como aquellos de autoayuda y cocina, también fueron consultados frecuentemente.

por Emilia Pozzoni

El Sistema Público Municipal de Bibliotecas no especializadas se compone de nueve bibliotecas distribuidas en distintos puntos de Mar del Plata.

Durante los últimos años hemos recorrido cada una de ellas para conocer los hábitos lectores de los marplatenses (desde el barrio Jorge Newbery a Villa Lourdes, pasando Villa Primera, Estrada, San Cayetano, Don Bosco, General Belgrano, 9 de Julio y zona céntrica).

Cada barrio posee realidades y necesidades diferentes; sin embargo, existe algo que logra unirlos a todos: el interés por la literatura. Nuestro registro comprobó que los marplatenses en tan solo un mes retiraron 7052 libros, un número considerablemente alto si se tiene en cuenta que hoy en día existen nuevos soportes de lectura y que con mayor frecuencia se prefieren los medios electrónicos o los archivos digitales antes que el papel.

En Mar del Plata se sigue apostando por el libro en formato físico. Un gran número de marplatenses acudieron entre los meses de julio y agosto a retirar material de lectura a las distintas bibliotecas barriales. Se advierte una preferencia por la ficción aunque los textos no ficcionales, como aquellos de autoayuda y cocina, también fueron consultados frecuentemente. Dentro de los libros catalogados como ficción se advierte una marcada predilección por el género narrativo (novelas o cuentos) en detrimento de la poesía o el teatro.

Existe una clara preferencia por la literatura policial y de suspenso (Claudia Piñeiro con sus novelas Tuya (2005), Betibú (2011) y Una suerte pequeña (2015) o John Katzenbach y Stephen King) y las novelas histórico-románticas. En menor medida se prefieren las obras de ciencia ficción y fantasía y, por último, con un constante avance durante los últimos años, la literatura erótica (Cincuenta sombras sobre Grey (2011) de E. L. James y En alas de la seducción (2011) y Bodas de odio (2000) de Gloria Casañas y Florencia Bonelli respectivamente).

Quienes más leen son en su mayoría adultos; le siguen los niños y finalmente los adolescentes. Los bibliotecarios comentan que cada vez un mayor número de jóvenes se acercan en búsqueda de literatura juvenil la cual ha tenido un fuerte avance en el campo literario. A raíz de ello, las bibliotecas se vieron obligadas a ampliar su oferta: los adolescentes constantemente piden libros nuevos y están al tanto de las novedades que se publican. Este público exigente prefiere ante todo las sagas de temática romántica o fantástica que, en su mayoría, cuentan con una exitosa versión cinematográfica: Los juegos del hambre (2008) de Suzanne Collins, Divergente (2011) de Verónica Roth o Hush Hush (2009) de Becca Fitzpatrick cuya película se estrenará en los próximos meses. Asimismo las sagas también cobraron protagonismo en la literatura destinada a un público adulto.

En el circuito de lectura marplatense se destacan las Trilogías del perdón y Trilogía del Caballo de Fuego, ambas de la autora cordobesa Florencia Bonelli.

La preferencia por autores latinoamericanos aumenta entre los adultos. Isabel Allende con El juego de Ripper (2014), El amante japonés (2015) y El cuaderno Maya (2011) y Eduardo Galeano con Los hijos de los días (2011) y Las venas abiertas de América latina (1972) son preferidos antes que autores del resto del mundo. No obstante el japonés Haruki Murakami y sus obras Tokio Blues (1987), Los años de peregrinación del chico sin color (2013) y, principalmente, Hombres sin mujeres (2014) también se encuentran entre los preferidos por los marplatenses.

La biblioteca es, en efecto, un espacio de convivencia entre distintos tipos de consumos literarios que en su conjunto acaban por configurar ciertos hábitos de lectura. Nuestro trabajo de investigación, desarrollado en el marco de una adscripción a la asignatura Introducción a la Literatura aspira a poder conocer en mayor profundidad las características literarias que nos definen como ciudad y poder mejorar la experiencia lectora marplatense. Asimismo nos proponemos revalorizar la biblioteca como un espacio de encuentro comunitario e intercambio cultural en el marco de lo público.

(*): Estudiante avanzada de la carrera de Letras de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

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