En un juego predominantemente de equipo, hay individualidades que son capaces de inclinar la balanza.
El muchachito de la película, el súper héroe, apareció en toda su dimensión. Juan Esteban De la Fuente, quien seguramente no estaba conforme con lo que había podido aportarle a su equipo en el segundo partido de la serie, demostró de qué madera está hecho. Sin capa ni antifaz, se apoderó de la noche bahiense con una actuación notable (29 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias), incluido ese tiro indescriptible que le dio el triunfo a su equipo. Respondió como lo hacen los jugadores distintos, esos que marcan diferencias.
Claramente, tiene méritos para postularse como el jugador más determinante de este play-off entre Quilmes y Villa Mitre.
Sin embargo, hay otro que viste la camiseta “tricolor” (rojo, blanco y negro), que también ha marcado el rumbo en esta eliminatoria.
Y por regularidad y promedios bestiales en la serie, Joaquín Ríos es más que candidatazo a quedarse con el MVP de esta llave. Su influencia ha sido notoria en el desarrollo del juego. El alero rosarino, en estos tres partidos, promedia 19,7 puntos (De la Fuente lleva 20,3), 11,3 rebotes y 4,0 asistencias en 35,0 minutos. Además, sin ser el mejor tirador a distancia del plantel, acredita 10/16 en triples, un asombroso 62,5% de efectividad. Otro motivo más que atractivo para una serie que parece tenerlo todo.