Policiales

Montín: “Sólo me pidieron disculpas dos de sus madres”

Matías Montín, el joven atacado a botellazos el verano pasado en el interior del boliche Ananá, habló con LA CAPITAL durante su nueva visita a la ciudad. Y manifestó el deseo de que sus agresores vayan a juicio oral.

Desde que salió del hospital, Matías Montín se dedicó a recuperarse. Cumplió con todos los requisitos de la Justicia, pero casi no se entrometió en la causa penal.

Por ese motivo, al ser consultado sobre la situación procesal de Galvano, Bracamonte y Belloso, admite que no sabe demasiado al respecto.

“Yo quiero que vayan a juicio oral, con mi familia y mi abogado queremos que les queden antecedentes: que la gente los vea, los reconozca y que tenga cuidado con ellos, porque son peligrosos y pueden hacer cualquier cosa”, sostiene.

La respuesta de Matías se debe a que, semanas atrás, LA CAPITAL publicó que los tres rosarinos imputados (el primero, hijo de un empresario de esa ciudad; el segundo, hijo del ex líder de la barrabrava de Rosario Central; y el tercero, hijo del ex futbolista y dirigente de la Conmebol, Gonzalo Belloso) podrían evitar el debate oral.

Es que a mediados de noviembre pasado la fiscal Gómez dio por finalizada la investigación y en un documento que lleva su firma expuso que, por el tipo de delito que se les imputa (“lesiones”), y la carencia de antecedentes delictivos, aceptaría la suspensión del juicio a prueba. Esto, también denominado “probation”, les permitiría no ser juzgados por un tribunal oral en lo criminal, aceptar una condena de la Justicia Correccional y llegar a un acuerdo para indemnizar a la víctima, o someterse a abonarle el monto de dinero que disponga la Justicia Civil en el marco de una causa paralela que en su momento les fue iniciada en dicho fuero. Ahora, debe resolver sobre el futuro de los acusados la Justicia de Garantías, que aún no se expidió y posiblemente lo haga recién en febrero, después de culminada la feria.

“Nunca me pidieron disculpas”, se asombra Matías. Y recalca: “Las mamás de dos de ellos se contactaron con mi viejo en los primeros días. Pidieron disculpas y una se puso a disposición para lo que necesitáramos… Creo que era la mamá de Belloso. Pero ellos no, jamás. No tuve contacto, más que en las audiencias que se hicieron durante el año por videollamada”.

A la última pregunta acerca de qué haría o mencionaría si tuviera enfrente a sus agresores y pudiera mirarlos a los ojos, Matías responde con una interesante reflexión: “A los pibes que me pegaron les diría ‘gracias’, porque me mostraron una parte de mí que debía cambiar: no me cuidaba mucho, no me daba cuenta de los peligros que podía correr. Ahora es como que estoy más atento, observando todo lo que pasa a mi alrededor… Y por otro lado sentiría mucha bronca, pero no los insultaría ni nada de eso. Ya está”.

 

Ver además: Volver a veranear en la ciudad, a un año de casi ser asesinado

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